Ofrendas a los Árboles (Seres Arbóreos)
Las ofrendas en los cultos arbóreos de la Europa antigua
En los ritos y cultos a los árboles de la Europa antigua, las ofrendas y los exvotos fueron un elemento importante. Mantuvieron el vínculo entre los humanos y la sacralidad de árboles y bosques.
Lo sabemos de primera mano por los hallazgos arqueológicos y por los textos romanos. Un ejemplo claro es el legado de la Cultura Minoica, que se desarrolló en la isla de Creta a partir de la primera Edad del Cobre.

Esta civilización fue matriarcal y de religión animista, orientada al culto a la vegetación. Un sello minoico muestra un altar con un árbol o vegetal en el centro. Alrededor, las sacerdotisas rinden culto y aportan sus ofrendas.

Otro ejemplo lo encontramos en el yacimiento de la Edad del Bronce de Wiglesswade, en el Reino Unido. Allí se halló un recinto circular marcado por una zanja, con una raíz y restos de ofrendas en el centro.
Se trata, pues, de un lugar de culto. La zanja define el espacio ritual alrededor del árbol mágico o sagrado al que se hacían ofrendas.
Ofrendar a los Seres Arbóreos
Una buena forma de estrechar nuestro vínculo con los árboles y con los entes espirituales que los habitan (los Seres Arbóreos) es mediante las ofrendas. Su intención debe ser claramente altruista y compasiva. Solo así se forja un vínculo próspero entre nosotros y estas sabias entidades.
Cuando la ofrenda no busca una recompensa, proyecta amor y agradecimiento a la vida arbórea, a su existencia y a todo lo que de ella florece.
El agradecimiento es la expresión más elevada de cualquier ofrenda. Cuando es así, los Seres Arbóreos aprecian inmensamente estas ofrendas y honores.
Si las ofrendas van acompañadas de peticiones, estas deben ser fruto de nuestra bondad. Entonces los Seres Arbóreos acogerán nuestras súplicas con gran responsabilidad e implicación, ya que en su aspecto más elevado servir y dar es su propósito último.
No es lo mismo hacer una petición que ofrendar algo para obtener una recompensa. Por eso debemos ser transparentes y coherentes con nuestros propósitos, y ver qué es lo que realmente nos mueve a solicitar.
Todo posee un cuerpo sutil y vibratorio. No es ninguna tontería ofrecer algo comestible a un ser que no tiene boca, como un árbol. Los Seres Arbóreos se nutren de la substancia más pura y etérea que desprenden los alimentos, los frutos de la tierra y elementos como el fuego.
Tipos de ofrendas para los Seres Arbóreos
- Frutas: las frutas y los frutos secos son muy apreciados por los espíritus de los árboles. Sirven para agradecer y venerar la existencia y la vida de los árboles. Se depositan entre las raíces; cuanto más natural, ecológica y de temporada sea la fruta, mejor.
- Fuego: una vela puede potenciar rituales y ceremonias junto a los árboles. Mediante el fuego nutrimos a los Seres Arbóreos con la esencia de la luz y les brindamos excelsos honores. Se enciende la vela a cierta distancia y se levanta poco a poco con ambas manos, desde el suelo hasta por encima de la cabeza. Después se deposita a los pies del árbol. Esta acción genera en el lugar una sutil fuerza espiritual, palpable en el ambiente.
- Vino o aceite: sirven para consagrar o bautizar nuestro árbol. También para peticiones o propósitos en los que queremos tenerlos a nuestro favor (dentro de sus posibilidades) o para honrar un voto hecho anteriormente. Se pueden hacer libaciones en la parte inferior del tronco y en las raíces, mientras se expresa el propósito de la consagración. De igual forma, escogeremos alimentos ecológicos y naturales.
