Consciencia Arbórea

Consciencia Arbórea es un proyecto que integra el modo de ver, sentir y entender el Reino Arbóreo, una visión que actualiza el paradigma sobre la vida y la manifestación de los árboles.

El simbolismo del árbol según Carl Jung

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Carl Jung, pionero de la psicología analítica, enfatizó la importancia de los símbolos para explorar las profundidades de la mente humana. Entre ellos, el árbol ocupa un lugar central como símbolo universal, a menudo asociado con el axis mundi , o centro del mundo. Jung ve el árbol como un vínculo entre el cielo y la tierra, entre la conciencia y el inconsciente, lo que lo convierte en un símbolo clave de reconciliación y unidad. En este artículo, exploraremos cómo el árbol, según Jung, encarna la búsqueda de la plenitud, el equilibrio de los opuestos y la transformación personal.

1. El árbol como axis mundi: una conexión entre mundos

Para Jung, el árbol simboliza el axis mundi , o centro del mundo, un concepto espiritual que conecta diferentes niveles de existencia. En muchas tradiciones antiguas, el axis mundi se representa mediante un árbol que conecta el cielo, la tierra y, a veces, el inframundo.

El árbol se convierte así en un puente, o «escalera de Jacob», entre los reinos celestial y terrenal, permitiendo que el espíritu humano se eleve y explore las profundidades de la conciencia. Este simbolismo del árbol como axis mundi evoca mitos de diversas culturas donde un árbol sagrado, como el Yggdrasil en la mitología nórdica, se yergue en el centro del cosmos.

Para Jung, el papel central del árbol no es solo un símbolo cultural, sino que refleja un arquetipo común en el inconsciente colectivo, una estructura psíquica que cada individuo lleva dentro. Al encarnar esta idea de la conexión entre el cielo y la tierra, el árbol representa para Jung un viaje hacia el equilibrio interior y la comprensión de los opuestos en nuestro interior.

2. El árbol y la reconciliación de los opuestos

Un aspecto fundamental de la psicología junguiana es la importancia de integrar los opuestos para el crecimiento personal. Jung veía el árbol como símbolo de esta reconciliación entre dualidades, como lo masculino y lo femenino, lo consciente y lo inconsciente, la sombra y la luz.

El árbol, en su estructura, tiene sus raíces en la tierra mientras se extiende hacia el cielo, simbolizando el punto de encuentro de dos polos. Esta dualidad también se encuentra en las partes del árbol: el tronco representa la energía masculina de la estabilidad, mientras que las ramas y las hojas simbolizan la energía femenina de la flexibilidad y la creatividad.

Para Jung, es esencial integrar estas dualidades en el proceso de individuación, cuyo objetivo es alcanzar una forma de plenitud y equilibrio psicológico. El simbolismo del árbol ayuda así al individuo a reconocer y armonizar estos aspectos opuestos en su interior.

A través de esta reconciliación, el árbol se convierte en un símbolo de sanación y transformación interior, permitiendo a las personas alcanzar una vida más plena.

3. Las partes del árbol y su simbolismo

Cada parte del árbol posee un simbolismo único y complementario. El tronco, fuerte y erguido, se asocia con la virilidad, la fuerza y la estabilidad, representando la base necesaria para el crecimiento espiritual.

Refleja los aspectos conscientes y racionales de la personalidad, que Jung considera el elemento masculino. Por otro lado, las ramas y las hojas simbolizan la flexibilidad, la creatividad y el movimiento.

Encarnan el aspecto femenino de la psique, la capacidad de adaptación y transformación, como ramas que se estiran y cambian con las estaciones. En esta visión, un árbol sin hojas también puede representar el Árbol del Paraíso, que se marchitó tras la Caída original, simbolizando pérdida y decadencia.

En contraste, un árbol con flores y frutos es símbolo de fertilidad y prosperidad, representando la culminación de la individuación y una vitalidad renovada. Jung nos insta a ver cada parte del árbol como un reflejo de nuestras propias fortalezas y debilidades, las cuales debemos reconocer e integrar para alcanzar el equilibrio interior.

4. El Árbol del Origen y la Pérdida del Paraíso

En muchas tradiciones espirituales, el árbol primordial representa el estado de perfección y armonía inicial, como el Árbol de la Vida en el Jardín del Edén. Jung interpreta este árbol primordial como una metáfora de la inocencia perdida.

Un árbol marchito y sin hojas se convierte así en un símbolo de decadencia y pérdida espiritual, que evoca la historia de la Caída. Por el contrario, un árbol con flores y frutos simboliza la abundancia, el renacimiento y la prosperidad.

Representa la fertilidad y el crecimiento, aspectos esenciales de la vida y la transformación espiritual para Jung. En consecuencia, este árbol floreciente encarna la vitalidad recuperada, el camino de reintegración del individuo hacia un estado de plenitud, enriquecido por la experiencia de la dualidad y las pruebas de la vida.

5. El árbol como símbolo de individuación en la teoría de Jung

La individuación es un concepto central en la teoría de Jung, que describe el proceso de integrar diferentes partes de uno mismo para alcanzar la plenitud. El árbol, con sus raíces, tronco, ramas y hojas, simboliza esta búsqueda de la plenitud, y cada parte del árbol refleja un aspecto de la personalidad.

Para Jung, la individuación es un viaje que dura toda la vida, un proceso de transformación personal en el que el individuo aprende a integrar todas sus características y a aceptarse tal como es. En esta búsqueda de la individuación, el árbol representa tanto las profundidades del inconsciente (raíces) como las aspiraciones espirituales (ramas y hojas).

Por consiguiente, se convierte en un modelo de desarrollo personal, un símbolo de crecimiento interior donde cada etapa de la vida enriquece la personalidad y contribuye a alcanzar una sensación de plenitud interior.

6. La androginia y la igualdad de las energías masculinas y femeninas

Jung hace gran hincapié en el equilibrio entre las energías masculinas y femeninas dentro de cada individuo. Considera el árbol un símbolo de androginia, que integra armoniosamente lo masculino y lo femenino.

En este equilibrio, las fuerzas masculinas, representadas por el tronco, se estabilizan gracias a la flexibilidad y receptividad de las ramas y hojas, que simbolizan las cualidades femeninas. Este equilibrio es esencial en la visión junguiana del desarrollo personal.

Mediante la unión de energías opuestas, las personas pueden alcanzar una comprensión más profunda de sí mismas y de sus relaciones con los demás, fomentando un sentido de igualdad y respeto por los diferentes aspectos de la psique.

7. La alquimia y el simbolismo del árbol en los escritos de Jung

En su obra Psicología y Alquimia , Jung explora el simbolismo alquímico y considera el árbol como símbolo de transformación. En la alquimia, el árbol representa el proceso de la «gran obra», la transformación de los materiales básicos en oro, que corresponde al camino hacia la autorrealización.

En esta visión alquímica, el árbol simboliza la purificación y la unión de los opuestos, un proceso interior de transformación que acerca al individuo a su verdadera esencia. Así, el árbol alquímico es una imagen poderosa de la búsqueda de la armonía interior, donde elementos aparentemente opuestos eventualmente se fusionan en una unidad armoniosa, como lo masculino y lo femenino, el cielo y la tierra.

8. El árbol y la transformación alquímica: de la materia prima al oro

Para Jung, la alquimia no es solo una práctica ancestral, sino también una metáfora del desarrollo personal. El árbol simboliza este proceso de transformación, en el que las raíces absorben nutrientes de la tierra (materia prima) y los transforman en hojas, flores y frutos, que representan la culminación del trabajo alquímico. En este contexto, el árbol se convierte en un símbolo de purificación, trascendencia y renovación, recordándonos a cada uno la importancia de nutrir nuestras raíces para el crecimiento espiritual.

9. El símbolo del árbol en los sueños y el inconsciente

Para Jung, el árbol suele aparecer en sueños como símbolo de guía y crecimiento espiritual. Los árboles en sueños, ya sea que florezcan, den fruto o simplemente estén presentes, pueden revelar aspectos inconscientes de una persona y partes de su proceso de transformación.

Jung analiza numerosos ejemplos en los que el árbol refleja cambios personales, desafíos o deseos de conectar con áreas más profundas de la psique. En los sueños, el árbol a menudo encarna un guía interior, que representa la sabiduría innata que anima al soñador a seguir su propio camino de crecimiento y descubrimiento.

10. El árbol como imagen del yo: un retorno a las raíces y al crecimiento

Jung ve el árbol como una imagen del Ser, la estructura fundamental que sustenta toda la identidad. A través de sus profundas raíces, el árbol invita a las personas a retornar a lo esencial, conectar con los orígenes y nutrir los cimientos de su identidad.

Este retorno a las raíces es crucial para la estabilidad emocional y espiritual, permitiendo un crecimiento sano y equilibrado. Así, el árbol encarna una imagen de desarrollo progresivo, donde cada etapa de crecimiento es un retorno al origen, pero con una comprensión más rica y una perspectiva renovada.

11. El árbol en mitos y leyendas: una perspectiva junguiana

Los árboles sagrados aparecen en muchas culturas y religiones como símbolos de sabiduría, vida y conexión cósmica. Jung encuentra en estas leyendas un reflejo del inconsciente colectivo, mostrando cómo la humanidad siempre ha proyectado sus ambiciones y temores en el símbolo del árbol.

Desde el Yggdrasil en la mitología nórdica hasta el Árbol de la Vida en la Biblia, el árbol es un vínculo entre las fuerzas creativas y las dimensiones espirituales. Basándose en estos mitos, Jung ve al árbol como una expresión del alma humana, un espejo de nuestras misiones espirituales y nuestra necesidad de comprender nuestro lugar en el mundo.

12. El árbol y la conexión con la naturaleza

El árbol también simboliza la conexión de la humanidad con la naturaleza y la tierra misma. Para Jung, este vínculo es esencial en una era donde la urbanización y la tecnología a menudo distancian a las personas de su entorno natural.

El árbol nos recuerda la necesidad de honrar la naturaleza y reconocer la conexión entre los humanos y el universo. Este simbolismo ecológico es particularmente relevante hoy en día, enfatizando la importancia de cuidar nuestro medio ambiente para asegurar el equilibrio espiritual y psicológico.

13. Vida, crecimiento y transformación a través del árbol.

El árbol simboliza el ciclo natural de la vida, la muerte y el renacimiento. Cada estación refleja un proceso de transformación, crecimiento y renovación, recordando a las personas que la vida es un movimiento constante. Jung vio en el árbol una inspiración para el crecimiento espiritual, donde cada paso, cada desafío superado, permite elevarse hacia una conciencia más amplia.

14. Aplicación práctica: Integrar el simbolismo del árbol en la vida diaria

Para aplicar el simbolismo del árbol, se puede meditar sobre este arquetipo y usar su imagen en la visualización. Al integrar este simbolismo, cada persona puede encontrar en su interior una fuente de equilibrio, crecimiento e inspiración para su desarrollo personal.

Conclusión

En conclusión, el árbol, según Carl Jung, es un poderoso símbolo de vida, crecimiento y transformación interior. Representa el axis mundi , el vínculo entre el cielo y la tierra, y la integración de los opuestos. Este símbolo nos invita a explorar nuestras raíces, alcanzar la armonía interior y elevarnos espiritualmente abrazando nuestra dualidad y continuando nuestra búsqueda de la individuación.

Artículo extraído de la web: Tree Urn

El árbol más grande del planeta también es uno de los organismos vivos más antiguos de la Tierra

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El árbol más grande del planeta también es uno de los organismos vivos más antiguos de la Tierra

El PANDO tiene 47 000 tallos interconectados en un único sistema radicular. Al ser clones de una misma planta, se consideran un único organismo. La especie ocupa un área equivalente a 60 campos de fútbol y sobrevivió a la Edad de Hielo. Un nuevo estudio genético confirma también que ostenta el récord de supervivencia.
Autor: Katia Catulo Meteored Portugal

Durante décadas, un peculiar bosque de álamos en el Bosque Nacional Fishlake, en el centro-sur de Utah, ha atraído la atención de los investigadores. Reconocido por primera vez en la década de 1970 como un ejemplar único y enorme, la historia de Pando (que significa «me extiendo» en latín) se ha estudiado desde entonces, con el objetivo de determinar su edad, composición genética y las amenazas que enfrenta.

Varios estudios han estimado que su existencia habría sido hace unos nueve mil años, o doce mil como máximo. Antes de este período, habría sido improbable que sobreviviera a las temperaturas extremadamente bajas de la región, que estaba cubierta de glaciares.

Un equipo estadounidense de biólogos ha llevado a cabo la mayor investigación jamás realizada, concluyendo que su edad oscila entre 16.000 y 80.000 años. El rango es amplio, pero el trabajo confirma que el espécimen se encuentra entre los organismos vivos más antiguos conocidos en la Tierra.

Su ascendencia por sí sola es asombrosa, pero lo verdaderamente impresionante es su escala y complejidad.

Conocido popularmente como un bosque, este espécimen es, en realidad, un único álamo temblón (Populus tremuloides) con unos 47 000 tallos interconectados por un sistema común de raíces. Su extensión alcanza las 43 hectáreas, en el bosque de Fishlake, ocupando una superficie equivalente a casi 60 campos de fútbol.

Pando en el Bosque Nacional Fishlake
El estudio concluyó que la zona donde se extiende el Pando se vio relativamente poco afectada por las inhóspitas condiciones de la Edad de Hielo, y siguió desarrollando nuevos brotes: J Zapell, dominio público, vía Wikimedia Commons.

Pando es técnicamente un árbol triploide, lo que significa que sus células contienen tres copias de cada cromosoma, en lugar de dos. Por lo tanto, la especie no puede reproducirse sexualmente ni mezclar su ADN con el de otros árboles. En su lugar, crea clones de sí misma.

Al secuenciar 500 muestras de ADN, los investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia en Atlanta y de la Universidad de Utah también pudieron rastrear patrones de variación genética en todo el árbol, obteniendo pistas valiosas sobre cómo se adaptó y evolucionó a lo largo de su vida.

Aunque el proceso de clonación produce descendencia genéticamente idéntica, la especie puede acumular mutaciones genéticas a medida que sus células se dividen. Estas variaciones proporcionan información sobre cómo ha evolucionado la planta desde su primera plántula.

Cuatro mil mutaciones genéticas de una especie que se clona a sí misma

Para analizar estos cambios, los investigadores recolectaron muestras de raíces, corteza, hojas y ramas de todo el clon Pando y también de otros álamos no relacionados para comparar.

Al extraer ADN de las muestras, pudieron secuenciar y analizar una subsección específica del genoma. Tras eliminar variantes de otras especies, los científicos lograron aislar casi cuatro mil mutaciones genéticas que surgieron a lo largo de milenios de clonación repetida del álamo.

Basándose también en estas mutaciones, los científicos simularon la edad del organismo. Si las variaciones genéticas detectadas son «verdaderos positivos» y el equipo no pasó por alto ninguna, Pando tendría aproximadamente 34.000 años. Dependiendo del rango definido para los escenarios planteados, este espécimen podría tener entre 16.000 y 81.000 años.

Además del estudio genético, también se determinó la edad del ejemplar a través de sedimentos recolectados en el lago, donde se encontraron rastros de su polen que datan de más de 60 mil años.

La investigación, publicada en la revista científica Nature, también es importante para comprender los procesos evolutivos y adaptativos en organismos clonales de larga vida, particularmente cómo las plantas pueden evolucionar para preservar la integridad genética de sus tejidos embrionarios.

Pando
Este árbol, que se propaga en nuevos árboles genéticamente idénticos, se comporta como un único organismo vivo. Foto: Scott Catron, obra propia, CC BY 2.5, vía Wikimedia Commons.

Pando no es único, y aunque es más pequeño, existen otras colonias de esta especie, no solo en Utah, sino también en Colorado y Alberta, Canadá. Pero es en el Bosque Nacional Fishlake donde este ejemplar alcanza su máximo esplendor.

El peso de Pando en términos de ballenas y elefantes es…

Se desconoce si existe algún otro ser vivo más pesado que Pando, al menos en la superficie. Con 6.000 toneladas, es tres veces más pesado que el árbol más grande del planeta, la secuoya gigante de California, conocida como General Sherman. De hecho, el álamo temblón tiene una masa aproximadamente equivalente a la de 35 ballenas azules o 1.000 elefantes.

Área del Pando
La imagen aérea del bosque Fishlake, en Utah, muestra el área coloreada en verde ocupada por el árbol Pando (43,6 hectáreas). Foto: Lance Oditt, Friends of Pando, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

No es de extrañar que sea una verdadera celebridad. Apareció en un sello postal en 2006 y, ocho años después, fue reconocido como el árbol oficial del estado de Utah. Su capacidad de regeneración, reemplazando cada tronco muerto con un nuevo brote, le ha permitido sobrevivir prácticamente intacto hasta nuestros días. Sin embargo, en las últimas décadas, se ha visto cada vez más amenazado.

Sus plántulas han sido devoradas por ganado y ciervos, lo que ha impedido su desarrollo. El pastoreo excesivo y la eliminación de depredadores como lobos, osos y pumas han alterado el ecosistema, poniendo en peligro a esta especie extremadamente rara.

Detalle del árbol Pando
Imagen detallada del árbol Pando, del fotógrafo Lance Oditt, que muestra los característicos ojos del árbol y el cambio de color de las hojas al final del verano. Foto: Lance Oditt, Friends of Pando CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Por lo tanto, se necesitan urgentemente medidas de protección para garantizar que el Pando continúe durante muchas generaciones más como el árbol más grande del mundo y uno de los organismos vivos más antiguos que jamás haya existido.

Autor: Katia Catulo Meteored Portugal

Referencias de la noticia

M. Pineau, Karen E. Mock, Jesse Morris, Vachel Kraklow, Andrea Brunelle, Aurore Pageot, William C. Ratcliff, Zachariah Gompert. Mosaic of somatic mutations in one of Earth’s largest organisms, Pando. bioRxiv – The preprint server for Biology

Imágenes de árboles generadas por IA

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Imágenes de árboles generadas por Inteligencia Artificial

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Ofrendas a los Árboles (Seres Arbóreos)

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Ofrendas a los Árboles (Seres Arbóreos)

Las ofrendas en los cultos arbóreos de la Europa antigua

En los ritos y cultos a los árboles de la Europa antigua, las ofrendas y los exvotos fueron un elemento importante. Mantuvieron el vínculo entre los humanos y la sacralidad de árboles y bosques.

Lo sabemos de primera mano por los hallazgos arqueológicos y por los textos romanos. Un ejemplo claro es el legado de la Cultura Minoica, que se desarrolló en la isla de Creta a partir de la primera Edad del Cobre.

Sello minoico con un altar y un árbol sagrado

Esta civilización fue matriarcal y de religión animista, orientada al culto a la vegetación. Un sello minoico muestra un altar con un árbol o vegetal en el centro. Alrededor, las sacerdotisas rinden culto y aportan sus ofrendas.

Ofrendas a los árboles en los cultos de la Europa antigua

Otro ejemplo lo encontramos en el yacimiento de la Edad del Bronce de Wiglesswade, en el Reino Unido. Allí se halló un recinto circular marcado por una zanja, con una raíz y restos de ofrendas en el centro.

Se trata, pues, de un lugar de culto. La zanja define el espacio ritual alrededor del árbol mágico o sagrado al que se hacían ofrendas.

Ofrendar a los Seres Arbóreos

Una buena forma de estrechar nuestro vínculo con los árboles y con los entes espirituales que los habitan (los Seres Arbóreos) es mediante las ofrendas. Su intención debe ser claramente altruista y compasiva. Solo así se forja un vínculo próspero entre nosotros y estas sabias entidades.

Cuando la ofrenda no busca una recompensa, proyecta amor y agradecimiento a la vida arbórea, a su existencia y a todo lo que de ella florece.

El agradecimiento es la expresión más elevada de cualquier ofrenda. Cuando es así, los Seres Arbóreos aprecian inmensamente estas ofrendas y honores.

Si las ofrendas van acompañadas de peticiones, estas deben ser fruto de nuestra bondad. Entonces los Seres Arbóreos acogerán nuestras súplicas con gran responsabilidad e implicación, ya que en su aspecto más elevado servir y dar es su propósito último.

No es lo mismo hacer una petición que ofrendar algo para obtener una recompensa. Por eso debemos ser transparentes y coherentes con nuestros propósitos, y ver qué es lo que realmente nos mueve a solicitar.

Ofrenda a un árbolTodo posee un cuerpo sutil y vibratorio. No es ninguna tontería ofrecer algo comestible a un ser que no tiene boca, como un árbol. Los Seres Arbóreos se nutren de la substancia más pura y etérea que desprenden los alimentos, los frutos de la tierra y elementos como el fuego.

Tipos de ofrendas para los Seres Arbóreos

  • Frutas: las frutas y los frutos secos son muy apreciados por los espíritus de los árboles. Sirven para agradecer y venerar la existencia y la vida de los árboles. Se depositan entre las raíces; cuanto más natural, ecológica y de temporada sea la fruta, mejor.
  • Fuego: una vela puede potenciar rituales y ceremonias junto a los árboles. Mediante el fuego nutrimos a los Seres Arbóreos con la esencia de la luz y les brindamos excelsos honores. Se enciende la vela a cierta distancia y se levanta poco a poco con ambas manos, desde el suelo hasta por encima de la cabeza. Después se deposita a los pies del árbol. Esta acción genera en el lugar una sutil fuerza espiritual, palpable en el ambiente.
  • Vino o aceite: sirven para consagrar o bautizar nuestro árbol. También para peticiones o propósitos en los que queremos tenerlos a nuestro favor (dentro de sus posibilidades) o para honrar un voto hecho anteriormente. Se pueden hacer libaciones en la parte inferior del tronco y en las raíces, mientras se expresa el propósito de la consagración. De igual forma, escogeremos alimentos ecológicos y naturales.

5 tips para sintonizar con el bosque y los árboles

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5 Tips para sintonizar con el bosque y los árboles

Sintonizar significa coincidir en pensamiento, sentir o frecuencia. Sintonizar con el bosque y con los árboles significa conocerlos y acercarnos desde distintos ángulos a su frecuencia, a lo que son verdaderamente. Cuanto más estemos en sintonía con el bosque más fácil nos será tener una experiencia profunda de conexión con su aspecto espiritual y sutil, es por ello que propongo estos 5 consejos.

¿Quién es quién?:
Cuanto más conozcamos un fenómeno más fácil nos será relacionarnos con él. Leer acerca de los árboles, sobre su botánica, sobre sus cualidades, sobre sus usos etc. nos puede servir para comprender más su mundo. Aprender sus nombres, aprender a reconocerlos, conocer su hábitat y sus características no son informaciones necesarias pero sí son de utilidad. Asimismo cada cultura posee sus mitos, leyendas y simbolismos sobre los árboles: todas estas historias, nos ayudan a expandir nuestras percepciones y nos proporcionan claves para comprender las fuerzas a las que están vinculados. 

 

El Bosque habitado:
Cuando entramos en un bosque, entramos en un  lugar habitado, es decir, la casa de muchos seres vivos, unos físicos y tangibles y otros intangibles y sutiles, por lo tanto es recomendable mostrar el máximo respeto igual que lo haríamos en casa ajena. El hecho de “llamar a la puerta” antes de entrar en cualquier bosque será siempre bien recibido y posiblemente despertará la curiosidad de sus habitantes sobre nuestra persona.

 

Limpiar el lugar:
Desgraciadamente algunos de los lugares y enclaves naturales hermosos visitados por el hombre no escapan a su dejadez y a menudo encontramos una bolsa de plástico por aquí o una lata por allá, colillas de tabaco y otros tipos de despojos. Limpiar estos lugares y acondicionarlos hace que estos recuperen su prístina frecuencia de vida y belleza amén de que es una acción muy valorada por los Seres Árboreos, de hecho les estamos dando un buen pretexto para que nos reciban.

 

La observación:
La observación contemplativa de los árboles es una forma fantástica para entrar en la percepción de su mundo sutil, esta produce un efecto certero sobre nuestro sentir. Nos situamos a una distancia de quince o veinte metros de un árbol grande y lo observamos primero detenidamente desde sus raíces hasta su copa; focalizamos y reparamos en todos sus detalles. Después de unos minutos, vamos abriendo el campo de visión hasta llegar a una panorámica de 180º, de modo que abarcamos la escena entera y permanecemos así un buen rato mirando todo a la vez y nada en concreto. Siempre desde la neutralidad, fuera de juicios.

 

La energía vital de los árboles:
Los árboles transforman la energía solar en energía vital, actúan como transformadores energéticos y baterías. Es más que saludable y aconsejable acercarse a ellos para participar de esa energía y recargarse así positivamente a nivel físico. Podemos hacerlo con las palmas de las manos, abrazándolos, de espaldas, de la forma que más nos inspire, pero siempre desde el silencio. Para muchas personas, la energía vital de los árboles es tangible y posee aspectos definidos según el tipo o especie de árbol al que se aproximan. Sin lugar a dudas y genéricamente, la energía de los árboles y del bosque es de naturaleza femenina, siempre nos abraza, nos estabiliza y armoniza, pero evidentemente hay matices dentro de este espectro. Tratar de reconocer el tipo de energía que posee cada especie de árbol es un ejercicio más que bueno y una forma de empezar a sintonizar con ellos. 

 

Autor: Xavi Callejo de Consciencia Arbórea

 

 

La genialidad de los Árboles

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«La genialidad de los árboles» documental

Fascinante documental para conocer los enigmas e investigaciones en torno a las plantas y los árboles. Mucho para aprender. «La genialidad de los ÁRBOLES», Emmanuelle Nobécourt, Francia 2020.

Los últimos y sorprendentes descubrimientos sobre la capacidad de árboles y plantas nos hacen cuestionarnos nuestra propia inteligencia y apreciar todo lo que podemos aprender para ser más respetuosos, sostenibles y cuidar los ecosistemas para salvar el planeta. Los árboles sorprenden por su consciencia e inteligencia, tal y como lleva manteniendo desde hace años el biólogo Stefano Mancuso, autor del concepto de “neurobiología vegetal” Las plantas perciben más cosas que los animales, como elementos químicos, campos magnéticos o eléctricos; siendo que una sola raíz, de las muchas que tiene un árbol, es capaz de procesar de forma continua y cómo mínimo 20 parámetros físicos y químicos diferentes.

En cambio, no poseen cerebro para filtrar tanta información y ordenar el movimiento, porque no precisan desplazarse. Sus raíces, que suponen en volumen tanto como la parte visible de la planta, forman una especie de superorganismo inteligente, colectivo, actuando y dando respuestas coordinadas en grupo, como un ente superconectado, haciendo que su inteligencia esté a la vez en todas partes y sin que ningún órgano en concreto las controle. De hecho, se dice que una planta es toda ella su propio cerebro. 

https://www.youtube.com/watch?v=9pApMH7j-vQ

“Toca Madera”: su significado profundo

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“Toca Madera”, su significado profundo

En este pequeño artículo quiero desvelarte el origen y el sentido profundo de esta antigua creencia. Así podremos dejar de verla como una superstición y devolverle su significado y su valor, que lo tiene, y mucho.

Esta creencia está relacionada con la buena suerte, los buenos presagios y el hecho de alejar el infortunio. Hoy en día se sigue confiando en esas palabras, acompañadas del gesto de tocar algo de madera, como si tuvieran el poder de orientar el destino de las personas.

En cierto modo era así. Lo que ocurre es que hoy se pronuncia la fórmula sin saber por qué, y se toca madera muerta, manufacturada, de forma mecánica y sin sentimiento alguno. Eso, la verdad, no es demasiado coherente.

Entonces, veamos qué atesora esta popular tradición.

El origen

«Tocar madera» contiene una sabiduría muy, pero que muy antigua. Está relacionada con los árboles y con el orden natural que los rige, como manifestación y reflejo de las leyes universales.

Las culturas antiguas, por su contacto directo y vivo con la naturaleza, sí poseían ese conocimiento que hoy hemos perdido. Se alineaban con el orden natural y sus leyes universales.

Sabían que cada ser vivo estaba dotado de alma: plantas, árboles, insectos, fuentes, piedras, cuevas y elementos. Honraban esa vida sutil como un hecho normal, profundo y sagrado a la vez.

La existencia de lo que llamaríamos «otros reinos paralelos» era una creencia arraigada, fruto de la vivencia directa. Por eso los antiguos consideraban la naturaleza el hogar armonioso de un sinfín de seres y divinidades, hijas e hijos del mismo creador que los había creado a ellos. Era sumamente respetada.

Así era el caso de los árboles, en cada uno de los cuales se creía que habitaba un espíritu con cualidades mágicas y espirituales. A ciertos árboles y bosques se les ofrendaba y reverenciaba para encomendarse a su sabiduría, su fertilidad, su magia y su protección.

No debe extrañarnos, pues, que la buena suerte y el buen vivir estuvieran relacionados con rendir culto a los espíritus arbóreos. Se imploraban sus bendiciones para las cosechas, la caza, las lluvias, la familia, etc.

De igual modo, quien debía entrar en el bosque a abastecerse de madera sabía que alteraba la paz de sus espíritus. Lo apropiado era mostrar el debido respeto para no ofender a sus invisibles habitantes. No hacerlo podía acarrear consecuencias indeseadas.

Antes de cortar un árbol era necesario acercarse a él y tocarlo, mientras se le pedía permiso a su espíritu y se le comunicaba lo que se necesitaba de él. Así de sencillo. Obrar sin este acto o consentimiento era sinónimo de desalinearse del orden natural y quedar sujeto a la mala racha.

Todo en su justa medida

La naturaleza siempre está dispuesta a dar, a servirnos incondicionalmente. Pero eso no quita que tomemos de ella con respeto hacia su aspecto vital y espiritual, y en su justa medida.

Entonces, no es el acto de decir las palabras «toca madera» lo que hará que nuestro destino sea positivo. Se trata, más bien, de recuperar el sentido común y alinearnos de nuevo con el orden natural. Así recobraremos la coherencia con la vida, con el entorno y con sus ciclos.

Nosotros, como especie y como parte de la existencia, nos debemos a las leyes que rigen el Universo. Nos conviene conocerlas, respetarlas y corresponderlas.

Entrando en ese sentir generaremos armonía y equilibrio en nuestro día a día. Crearemos nuestra cuota de «buena suerte», y la misma vida, regida por esas leyes, nos traerá cosas beneficiosas y favorables.

¡Ah! Por cierto, no te dejes engañar cuando te digan que «toca madera» tiene que ver con la madera de la cruz de Cristo.

No tengo nada en contra de la figura de Jesús, más bien al contrario. Pero recuerda que hubo, hay y habrá vida más allá de las religiones.

Orígenes del «Tió de Nadal»

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Orígenes del «Tió de Nadal», La Tronca o Tizón de Navidad 

El Tió de Nadal es una tradición pagana antigua, nunca cristianizada, muy arraigada en Catalunya y en zonas de Aragón. En su versión moderna se toma un tronco a partir del día de la Inmaculada Concepción. Cada noche se le deja comida y se le tapa con una manta para que no pase frío. Al llegar la Navidad, los niños lo golpean con bastones mientras cantan canciones tradicionales, para que «cague» regalos y dulces bajo la manta.

Niños haciendo «cagar» el Tió de Nadal

Un culto al solsticio de invierno

En sus orígenes, esta tradición celebraba el solsticio de invierno, el paso de la oscuridad a la luz. Para ello era fundamental el fuego, elemento de cambio y transformación. Originariamente el tronco se quemaba el día de Navidad y se golpeaba con bastones para augurar abundancia en el nuevo ciclo. Con la desaparición del fuego a tierra en los hogares se perdió la costumbre y, con ella, su sentido profundo. Veamos qué significados esconde esta tradición.

Para empezar, el Tió de Nadal está relacionado con el culto al Sol. La palabra solsticio proviene del latín solstitium, formada por Sol y statum (estático). Se refiere a que el Sol no cambia de trayectoria durante tres días alrededor de las fechas de los solsticios.

Tanto el solsticio de verano como el de invierno suceden alrededor del 21 de junio y del 21 de diciembre, respectivamente. En ese momento ocurre un fenómeno astronómico: el Sol no varía su trayectoria durante tres días y, por tanto, la duración del día y de la noche tampoco varía.

El Tió de Nadal tradicional

A partir del cuarto día, el Sol empieza a mover su trayectoria. En el solsticio de invierno el día tiene unos minutos más de luz que los tres anteriores, y en el de verano, unos minutos menos. Así, el día solar comienza a crecer y lo hace progresivamente durante seis meses, hasta alcanzar su máxima duración y altitud. Por ello sabemos que el día de Navidad no se refiere a la natividad del niño Jesús, sino al renacimiento del ciclo solar de la luz, el Sol Invictus romano. La Navidad celebra el renacimiento de la luz solar que, año tras año, gana la partida a la oscuridad y perpetúa la vida.

La razón por la que el tronco de Navidad se quemaba el 25 de diciembre era homenajear el renacimiento del ciclo de la luz. Se recreaba de forma simbólica al astro rey y su acción dispensadora de vida a través del fuego, que es hijo del Sol.

El tronco, el árbol y el fuego

Por otro lado, el tronco representa al Árbol. El árbol es el guardián de bosques y montañas y el embajador de la madre naturaleza, y contiene sus mismos atributos de fertilidad y abundancia. En ese caso, el Tió de Nadal era un tronco grande de un árbol caído que representaba el reposo de la naturaleza en invierno y albergaba latentes esos atributos. Entrar el tronco en casa era una forma de llevar al hogar el espíritu benefactor de la naturaleza. Por eso recibía un trato de respeto y cuidados, como si fuera un humano.

Vemos pues que el tronco, aunque muerto, tiene vida propia: se le atribuye un «alma» y el poder de convocar cosas buenas.

El fuego, representa al Sol y encarna el poder de transformación

Los golpes y las cenizas

El hecho de pegar al tronco, tras haberlo prendido, con bastones y cantar una suerte de «decretos» en la fecha señalada habla de la intención de «despertarlo» de su letargo y activar sus capacidades generativas. Con la presencia de los regalos se reproducía, por simple magia simpática, el poder fértil y abundante que la tierra traería en su nuevo ciclo. «Activar» el Tió de Nadal era, por lo tanto, un pequeño ritual de abundancia y buen augurio para la temporada que empezaba.

Por último, las cenizas resultantes del tronco quemado se recogían y se esparcían por la casa y el campo como agente mágico y protector. Las cenizas representaban la alquimia resultante de todo el proceso. Así, dignificando cada etapa y cada función del Árbol, el ritual culminaba congeniando el lugar con su memoria transmutada.

En resumen, en sus orígenes paganos el Tió de Nadal, o Tizón de Navidad, es una combinación de culto arbóreo y culto solar. Ambos se asocian a una magia simpática de buen augurio y protección.

 

Los peligros de las meditaciones masivas

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¿Conoces los peligros de las meditaciones masivas?

En estos tiempos convulsos, muchas personas deseamos que se produzcan cambios reales a nivel planetario. Por eso se hace más necesario que nunca servir a aquellos propósitos por los que cada cual cree que vale la pena vivir, para el bien de uno y de todos. Desde el mundo de la espiritualidad surgen todo tipo de propuestas e iniciativas que pretenden impulsar esos cambios, el despertar de la humanidad y la salvación planetaria. Pero ¿son válidas todas estas propuestas? A mi entender, no.

Las meditaciones masivas codificadas en supuestos «portales» encierran peligros que pueden, en gran medida, producir el efecto contrario al que busca la propia meditación. A continuación expongo algunos consejos que te ayudarán a descodificar estas controvertidas propuestas.

Frente a las meditaciones masivas o planetarias, deberías saber esto

Debes saber quiénes son las personas que proponen las «meditaciones»

¿En nombre de quién o de qué te estás conectando y meditando? Ponle nombre, apellidos, cara y ojos a la persona u organización que ha propuesto la meditación. Infórmate e investiga sobre su quehacer. No puedes entregar tu poder a una intención si ni siquiera sabes quién hay «detrás». De ese modo, estarías sirviendo a terceros. Además, una buena intención no basta: el mundo y sus dirigentes están cargados de «buenas intenciones», y ya ves cómo va.

Meditación global masiva

Los «portales» numéricos no existen: son un fraude

¿Qué es un portal? ¿Alguien sabe a qué se refiere? ¿Alguien ha podido contrastarlos? Nadie sabe exactamente qué es. Es una de tantas palabras manipuladas de la Nueva Era. Lo que sí existe son los ciclos. Un día, un mes o una estación son ciclos, y también lo son una vuelta al sol o un año. Nuestros ciclos planetarios están ligados, a su vez, a los ciclos cósmicos, que tienen una influencia evidente sobre nosotros. Los momentos de cambio de ciclo, como los solsticios y los equinoccios, sí funcionan como portales, tal como nos han enseñado las tradiciones milenarias del planeta.

La ascensión no existe como tal: ya eres un Ser Divino y completo

Todo en el Universo es un centro en sí mismo. No existe arriba ni abajo, así que no se puede utilizar el concepto de «ascender», porque no existe. Es un concepto perverso. Mientras creas que tienes que ascender, o que el planeta tiene que ascender a otra dimensión, estarás atrapado en tu limitación y negarás tu divinidad y la de la Tierra. Todas las enseñanzas espirituales más importantes de la Tierra dicen que tienes que ir hacia el centro, hacia tu interior. Lo único que puedes hacer es tomar consciencia de esa realidad y entrar en lo que se llama «el recuerdo de Sí», porque la información de tu origen divino permanece intacta.

Meditación grupal

Las meditaciones grupales deben enfocarse en la oración y en el rezo consensuado

Cuando rezas no hay terceros entre tú y Dios. Es tu voluntad activa y, en ese estado, tu intención está protegida, sin intermediarios. Es un acto de voluntad en vertical, directo. En cambio, cuando te reúnes con un grupo, o en red, para una meditación global en pro de una «buena intención», no estás en la energía de la oración directa con Dios. Estás en un espacio horizontal en el que cedes tu voluntad a quien dirige y pierdes, sin saberlo, tu identidad y tu autoridad. Debes saber que estas «meditaciones» horizontales crean un egrégor fácil de dominar y dirigir.

No puedes salvar a la Madre Tierra: solo trata de no ensuciarla

La Madre Tierra es una consciencia infinitamente superior a ti. Es la Divinidad. Si lo que pretendes es salvar a la divinidad, estás en la soberbia y en la ignorancia, porque le quitas la autoridad y el poder que tiene. Bendice el hecho de que la Madre Tierra te cuide, te proteja, te nutra y te sostenga, y simplemente trata de no ensuciarla. Pero cuidado: no ensucian solo los productos químicos y los plásticos. También lo hacen tus pensamientos y tus emociones, como el odio. Respeta la Naturaleza y bríndale tu amor.

No puedes salvar a la humanidad: solo puedes salvarte a ti mismo

Salvar a la humanidad no es tu responsabilidad, pero sí lo es salvarte a ti y convertirte en un ser despierto, humano y divino. Del mismo modo, solo puedes influir en la paz mundial si pones paz en tu corazón. Cada ser conoce el propósito de su encarnación y está sujeto al libre albedrío. ¿Quién eres tú para juzgar lo que el alma del otro debe o no debe experimentar? Deja tu postulado de «Salvador», cámbiate a ti y sana tus heridas. Así ayudarás a cambiar el mundo y a los demás.

Ascensión planetaria

Cuando medites solo o en grupos reducidos, hazlo desde tu autoridad

Tener autoridad sobre uno mismo significa ser consciente de que eres un Ser Espiritual encarnado en un cuerpo. Puedes pensar que es así, pero no basta: tienes que haberlo vivido y sentido en tu corazón. Tu consciencia es tuya y, por lo tanto, tienes que hacerte responsable de lo que eres. Si tú no lo haces, nadie lo hará por ti. La expresión de la autoridad queda dicha en la afirmación «YO SOY». Más allá del «Yo Soy» no hay nada.

La Madre Tierra es tu referencia número uno

Quizá seas una persona muy espiritual, con tendencia a contactar con los planos de luz, el mundo angélico, los maestros ascendidos o los médicos del cielo. Aun así, tu referencia debería ser siempre tu cuerpo y aquello de lo que procedes: la Naturaleza y la Madre Tierra. Deberías conectarte a menudo con la Tierra y enraizarte, porque ella tiene el patrón original de la frecuencia de vida. Ella sabe lo que necesitas y te permite conocerte y activar tus centros del instinto, la supervivencia y el poder. Así dejarás de ser alguien influenciable. Si estás en sintonía y conexión con la Tierra, sabrás siempre lo que es bueno para ti y para el bien común, y podrás contagiar buenas vibraciones a quienes te rodean.

El movimiento de la Nueva Era (New Age) está dirigido

Siento darte esta noticia, pero es así. El mundo espiritual que promulga la Nueva Era es una moda y un pasatiempo, en tanto que te distrae, te lleva a consumir y te aleja de la realidad terrenal y de tus responsabilidades. Sin embargo, el mundo espiritual y el despertar de la consciencia deben servirte para buscar la verdad: tu verdad y la del origen del ser humano. No olvides, además, que ese despertar es un proceso interior que solo puede llevar a cabo uno mismo. Es un proceso individual, no grupal ni global.

Meditación global planetaria

Los Árboles como Fuente de Vida

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Los Árboles como Fuente de Vida

Por Xavi Callejo – www.conscienciarborea.com

A nadie se le escapa que los árboles por su aportación al bien común son una forma de  fuente de vida, eso es una obviedad, para descubrir el origen de esta generosa función tenemos que remitirnos al astro rey: el Sol. El Sol es en esencia la fuente engendradora de vida más sustancial de nuestro sistema. En la mitología de muchas culturas el Sol es un Dios, las grandes civilizaciones, como la sumeria la egipcia, la mexica, la incaica, la maya, la china, la japonesa, la griega o en religiones como la hinduista, el astro rey ha ocupado un lugar central como dispensador de toda posibilidad de vida, adorado y venerado como a un Padre universal dador de luz, consciencia e inteligencia divinas.

En la actualidad la Física considera a la luz solar como el espectro total de radiación electromagnética proveniente del Sol, pero, la luz es mucho más que un solo fenómeno físico neutro, la luz contiene información y en su acción de engendrar vida infunde patrones y códigos de la propia estructura organizativa o consciencia a la que pertenece, infunde leyes universales de vida.

Los árboles captan más energía solar que cualquier otro ser vivo sobre la tierra y representan el 50 % de toda la energía captada por todos los organismos vivos. Sus hojas son placas solares a través de las cuales realizan sus funciones fisiológicas vitales, tales como la fotosíntesis, la respiración celular y la transpiración. El desarrollo y la vida de los árboles dependen enteramente de la cantidad de luz que puedan captar, están diseñados para vivir de ella.

Siendo los árboles los seres que más energía solar captan que cualquier otro ser vivo sobre la tierra, resulta evidente pensar que son también los seres que más códigos de la inteligencia solar contienen en sí mismos y por lo tanto los que más la recrean. El Sol da, emite, dispensa, es fuente de vida; los árboles son también fuente de vida y en su acción de dar (dan vida, aire, materias primas, alimentos y fragancias, cobijo, esplendor, fertilidad, riqueza, salud, color y un sinfín de cosas asociadas). En definitiva los árboles ejercen y reproducen el mismo rol y atributo dispensador que la naturaleza solar.

También cientos de tradiciones y mitologías de los pueblos y culturas del planeta referidas a practicas y cultos junto a los árboles corroboran esta afirmación considerando al árbol como un ser cercano a lo divino, asociado a la fuerza vital, al rejuvenecimiento, a la fertilidad y a la fecundidad, es decir, a factores que proporcionan, sostienen y aseguran la vida.

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