Consciencia Arbórea

Consciencia Arbórea es un proyecto que integra el modo de ver, sentir y entender el Reino Arbóreo, una visión que actualiza el paradigma sobre la vida y la manifestación de los árboles.

Árboles y rostros: cuando lo intangible se hace tangible

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Árboles y rostros: cuando lo intangible se hace tangible

Por Xavi Callejo – www.conscienciarborea.com

¿Has sentido alguna vez una presencia sutil y conmovedora al observar los rostros en los árboles?

Rostros en troncos, ramas y raíces

A menudo observamos en la naturaleza un guiño de complicidad hacia nuestra especie. Las personas sensibilizadas con los bosques perciben en los troncos, las ramas y las raíces rostros o facciones que apuntan a semblantes humanos, de animales o de genios. ¿Quién no ha visto un ojo o una boca en el tronco de un árbol? ¿O unas piernas?

Ver rostros enteros no es tan frecuente. Algunos solo se pueden observar desde un punto y una distancia concretos, o a una determinada hora del día. Otros son tan evidentes que nos preguntamos cómo la naturaleza ha sido capaz de desafiarse o burlarse de sí misma de esa manera.

Una invitación al reino espiritual

En cualquier caso, los rostros arbóreos nos conectan con la diversión, el asombro y el misterio. Dan carácter a los árboles, y eso hace que los sintamos más familiares y más próximos. Por eso un rostro claro en un árbol suele ser una «invitación» a su propio reino espiritual y anímico. Aquí empieza la verdadera aventura.

Si los observamos desde la inocencia y la neutralidad, descubrimos que tras la inmovilidad de estos rostros subyace una movilidad: un susurro, una pulsión que colma el semblante de vida y de presencia (pre-esencia). Es una sensación muy fugaz y efímera, que no sabemos dónde ubicar porque nuestra mente no conoce ni comprende la naturaleza de lo que percibe.

Cuando lo intangible se hace tangible

Los Espíritus o Seres Arbóreos no son visibles, pero existen. Habitan en el aspecto energético e intangible de la materia y de los árboles. Tienen una «pequeña personalidad» muy en sintonía con su forma y sus características físicas. A menudo se sirven de esas formas caprichosas para hacerse más presentes e informarnos de que están ahí, con una sutil vibración que anima «su rostro». Cuando eso ocurre se abre una gran oportunidad: acercarnos a ellos y entregarnos a su energía, a su halo de magia y sabiduría.

Es en estos casos cuando lo intangible deviene tangible.

¿Por qué cuando ves cortar un árbol sientes desgarrarte por dentro?

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Cortar un árbol: la tala de un árbol en el bosque

¿Por qué cuando ves cortar un árbol sientes desgarrarte por dentro?

Por Xavi Callejo – www.conscienciarborea.com

A muchas personas nos ocurre algo parecido. Cuando vemos cortar un árbol, o cuando descubrimos que lo han cortado, nos estremecemos. Sentimos que algo dentro de nosotros se desgarra, como si nos cortaran a nosotros mismos. Tenemos la impresión de que se ha cometido un crimen. En el lugar de los hechos queda un vacío físico y, con él, una fuerte sensación de desolación, de alarma y de haber presenciado un atentado contra la vida. Por eso puede aparecer el llanto, o un desconcierto que dura minutos u horas. Además, nos invade un profundo sentimiento de impotencia y de injusticia. Es una reacción normal, porque somos personas sensibles y, probablemente, sensitivas.

Los vínculos que creamos con los árboles

Establecemos vínculos con los árboles de nuestro entorno, a veces de forma inconsciente y otras de manera consciente. Pueden ser los de nuestro jardín, los de un parque o los de un lugar que frecuentamos. Son árboles que no nos dejan indiferentes, a los que nos hemos acercado o cuya simple observación nos alegra el día. Por tanto, conviene saber que todo aquello que emitimos hacia ellos lo reciben. Los árboles registran lo que ocurre a su alrededor y conocen nuestro amor y respeto por la naturaleza, así como nuestras apreciaciones y cumplidos. Son seres muy sensibles e inteligentes. Asimismo, irradian informaciones y contenidos que podemos llegar a percibir, sobre todo cuando hemos establecido ese vínculo.

Árboles cortados tras una tala

Los árboles cortados recuerdan cadáveres de una batalla

La señal de alarma de un árbol que van a cortar

Ocurre lo siguiente: cuando van a cortar a estos amigos, o ya los están cortando, recibimos su «señal de alarma». Su frecuencia se irradia y viaja a través del cuerpo mental de la Tierra, la Noosfera. Según Pierre Teilhard de Chardin, «la Noosfera es el lugar donde ocurren todos los fenómenos del pensamiento y la inteligencia». Sin embargo, esa señal es más intensa de lo que parece. Es la de un ser vivo que sufre, pero además expresa algo más grande: toda la inteligencia arbórea clama por la pérdida que supone para la vida en su conjunto. Un atentado contra un árbol es un atentado contra la vida y la evolución en el planeta. Los árboles son conscientes de ello, ya que, si desaparecen, difícilmente podrá darse la vida vegetal, animal y humana tal como la conocemos. Así, en esa experiencia recibimos toda esa carga, aunque no seamos conscientes de ello. Nuestro sentido común advierte de que esa acción no debería tener lugar. Por eso nuestro cuerpo y nuestro sentir reaccionan de forma instintiva y abrupta.

Las memorias de pérdida que despierta cortar un árbol

Pero aún hay más: están las memorias que guarda nuestro inconsciente y que viven en el cuerpo. Cuando vemos cortar un árbol, se activan automáticamente las memorias de nuestras pérdidas. Por un lado, están las pérdidas a nivel personal: nuestros duelos, nuestro abandono o las huellas de experiencias tempranas que nos alejaron de nuestra libertad y de nuestro Ser. El dolor guardado que aún no fue expresado puede reaparecer ante la tala de los árboles. Por otro lado, están las pérdidas a nivel global, es decir, la pérdida del vínculo entre el ser humano y la Madre Naturaleza. Se trata de una memoria ancestral que nos conecta con el infortunio de nuestros antepasados lejanos. Aquella pérdida no fue deseada, sino forzada.

El culto a los árboles y su persecución

El culto a los árboles fue una práctica de gran importancia en el mundo íbero y celtíbero. Estuvo extendido sobre todo por los Pirineos y las zonas más boscosas de la península. Así lo explica el historiador, antropólogo y folclorista Julio Caro Baroja en el capítulo «Culto a los árboles y mitos y divinidades arbóreas» de su libro Ritos y mitos equívocos. Existen numerosas pruebas de la sacralidad de nuestros bosques.

En el siglo IV, el cristianismo se instauró como religión oficial del Imperio Romano. Proclamó la existencia de un dios único revelado por la Biblia y tachó de idolatría y paganismo la adoración de los seres divinizados de la naturaleza. Con ello comenzó la persecución de las antiguas creencias y tradiciones, en esencia animistas, con la intención de erradicarlas. La destrucción y profanación de los lugares y bosques sagrados fueron procedimientos habituales para imponer la nueva religión. Por ejemplo, en el Concilio de Toledo del año 661 se anunció la persecución y el castigo de «los adoradores de los ídolos, los que veneran piedras, encienden antorchas y dan culto a árboles y fuentes».

San Bonifacio cortando el roble sagrado

San Bonifacio cortando el roble sagrado de los druidas (Cristiandad y Civilización)

En Europa central, Carlomagno, fundador del Imperio Franco, sometió a los pueblos sajones y mandó talar su roble sagrado. Con métodos parecidos actuó el evangelizador San Bonifacio. Con los siglos, miles de personas fueron quemadas en la hoguera por no renunciar a sus tradiciones o por poseer conocimientos sobre las plantas y sus usos. Estos episodios trágicos marcaron, pues, el inicio de la pérdida del vínculo ancestral de nuestras sociedades con la naturaleza. Hoy ese vínculo roto aún nos pesa y nos daña. Es, en gran medida, parte de nuestra desconexión o desarraigo.

Escena de tala de un árbol sagrado

Promover la desconexión de nuestro vínculo con la naturaleza sigue en vigor actualmente (fotograma de la película Avatar)

Qué hacer con este dolor

En resumen: cuando vemos cortar un árbol percibimos ese dolor y el atentado contra la vida global. Entonces nos ponemos en alerta, nos indignamos y nos afligimos. De forma involuntaria, nos llenamos del dolor del «recuerdo» de las pérdidas que sigue albergando nuestro cuerpo como individuos, como sociedad y como especie.

Mi consejo es que, ante estas acciones, no juzgues a las personas que las ejecutan, ni a sus jefes, ni a los políticos que las permiten. Más bien, aprovecha esta oportunidad para sanar esas huellas y tomar consciencia de tu potencial para re-vincularte con la Madre Naturaleza. De este modo serás una gran herramienta para concienciar y proteger a nuestros hermanos los árboles.

Deforestación: árboles talados

Sensaciones y sentimientos contradictorios, difíciles de describir ante semejantes atentados

conexión con los árboles Maestros

País de Irás y no Volverás

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conexión con los árboles Maestros

País de Irás y no Volverás

Por Xavi Callejo – www.conscienciarborea.com

¿Conoces el País de Irás y no Volverás? Es muy posible que sí, puede que hayas oído hablar de él, o que te suene de alguna leyenda, o puede que incluso lo hayas percibido alguna vez sin darte cuenta de ello. ¡Pero ojo! esta lejana tierra no es lo que te imaginas…dejemos ya la inmadurez, dejemos las ensoñaciones fantasiosas y adentrémonos con honestidad a conocer y reconocer las otras realidades que nos rodean.

El País de Irás y no Volverás existe, existe más allá de nuestras creencias, más allá de nuestra personalidad, más allá de nuestras fantasías… existe en una realidad aparte, no ordinaria, en un lugar al que podríamos llamar: “otra dimensión”. Yo estuve una vez en ese mágico lugar y ya nunca más volví, por eso es que quiero compartirlo contigo. Deja que te cuente mi experiencia.

Siempre he sido una persona muy curiosa y muy abierta de mente; en aquellos tiempos andaba buscando algo que sentía habíamos perdido en el camino: nuestras raíces, nuestras tradiciones, nuestro vínculo ancestral con la naturaleza…Quería conocer qué era exactamente lo que nuestros antepasados veían y honraban en la naturaleza.

De forma inocente, pero no fortuita, un día me acerqué a una monumental encina centenaria, al contemplarla un cosquilleo recorrió mi cuerpo. Subí a sus anchas ramas y guardé una actitud abierta y receptiva. Con los ojos cerrados pronuncié unas palabras a modo de invocación, una formula que había leído en un libro. Cuando los abrí, seguía viendo la misma corteza pero advertí asombrado que estaba dotada de vida, de sentir, como si una sutil fuerza palpitara en su interior. Luego ese palpitar se transformó en la llamada de un Ser a abrazarle. Fue un deseo irresistible y magnético de unirme a él. Entonces abracé esa enorme rama, la encina, y repentinamente me invadió un sentimiento difícil de describir, sentí como estar en casa de nuevo: un hondo reencuentro. Mi corazón se fundió en un mar de alegría y correspondencia, igual que si me abrazara a un amigo del alma.

La encina, el ser que la habitaba, me transmitió elogios por mi forma de respetar y amar la naturaleza. Aunque sus palabras fueron expresadas por mis propias emociones, ni se me ocurrió juzgar ni dudar de si lo que me estaba sucediendo era o podía ser cierto. Tocaba tan profundamente mi corazón y mi cuerpo, de un modo tan esencial, que mi mente no pudo más que silenciarse. Enloquecí de excitación, quería gritar a los cuatro vientos: “¡El Reino Mágico existe!, ¡Estoy hablando con un árbol!»

Poco a poco y sin darme cuenta me encontré sumido en un halo de dulzura y armonía del que seguro nadie quisiera desprenderse nunca. Al levantar la mirada observé que ese estado que me acaparaba reinaba en cualquier rincón, se extendía por todo el bosque. Todo permanecía inmerso en una sinfonía llena de armonía en dónde el tiempo parecía haberse detenido: ningún árbol, planta o ser era más bello o mejor que otro. El conjunto poseía, aún siendo imperfecto a nuestros cánones, una prístina belleza que otorgaba asimismo perfección, inteligencia, bondad y poesía. Toda la naturaleza gozaba y danzaba al son de la plenitud y la inocencia permaneciendo cada elemento en el momento y el lugar adecuado.

Después de estar un largo rato inmerso en esa sinfonía advertí que había empezado a oscurecer, era el momento de retirarme. Colmado de agradecimiento y con mucha prudencia me despedí de la encina. No quería romper la magia ni la sinfonía y para ese fin traté de no hacer ningún ruido, ningún un gesto de más, dejaba atrás lo que para mi ya era un santuario natural.

De vuelta a casa me invadía un profundo y pacífico sentir y una gran fuerza interior. Me sentía transformado. Tenía la mente inusualmente lúcida y una gran comprensión de todo lo ocurrido. Había conectado con una realidad aparte, más sutil, y asimismo esa otra realidad era igual de real o incluso más real que la ordinaria. Una realidad de carácter “inteligente en si misma” y significativamente más vivaz y esencial. Dicho en otras palabras: había sido el protagonista de mi propia leyenda, de mi propio viaje al País de Irás y No volverás. 

Y efectivamente así es: llegué a una nueva comprensión de la realidad de la que ya nunca he podido regresar. Ese día sentí por primera vez a un Ser Arbóreo (el espíritu de un árbol), me fundí con ese aspecto energético y espiritual de la encina y morí simbólicamente a la concepción de la realidad ordinaria física y tangible para entrar en la percepción de un reino más sutil, una dimensión energética y espiritual de la Naturaleza. Morí simbólicamente para renacer a un nuevo paradigma.

Mi búsqueda no había sido en vano, con la vivencia pude comprender que nuestras antiguas tradiciones paganas fueron las portadoras de una verdadera sabiduría ancestral: el conocimiento de El Mundo de los Seres Elementales de la Naturaleza y su aspecto sagrado. El legado folklórico y mitológico de cuentos y leyendas sobre seres sobrenaturales, con su lenguaje alegórico, cobran de repente sentido real si uno sabe ver sus matices. Hadas, Duendes, Gnomos, Elfos, Dríades, Ninfas, Devas, Sirenas, Genios, Dragones y un largo etcétera, no son seres creados por la pura fantasía humana, ni tampoco seres físicos de carne y hueso, sino más bien son el alma que habita en la naturaleza, propia de árboles, bosques, fuentes, pozas, mares, lagos, cuevas, montañas y otros lugares.

 Deseo que algún día te atrevas a romper tus creencias, expandas tu percepción, salgas de viaje y encuentres el País de Irás y no Volverás.

Autor: Xavi Callejo / Consciencia Arbórea
Entrevista a Xavi Callejo sobre los Árboles Maestros, Conciencia Arbórea

Los Seres Arbóreos son Entes espirituales y energéticos

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Xavi Callejo - Arboles Maestros

Los Seres Arbóreos son Entes espirituales y energéticos

Entrevista de Cristina Jané de Portal Holístico a Xavier Callejo de Consciencia Arbórea. 

Paso un rato en compañía de Xavier Callejo, miembro del Consejo del Bosque y natural comunicador con árboles, 22 de mayo de 2016

Por un agradable secreto del universo conozco a Xavier Callejo, miembro del Consejo del Bosque. Saber de primera mano como habla con los árboles, los abraza y escucha, me transporta a un mundo mágico, poblado de seres animados, misteriosos y fantásticos, que vuelven a cobrar vida para mi después de muchos años.

Xavier, un buscador incesante de todos los mensajes y Entes que se esconden en nuestras tradiciones más perdidas, me explica pausadamente y con sencillez cómo es su relación con los árboles y con este nuevo mundo que él tiene la suerte de haber reencontrado en la naturaleza. Y siento el profundo amoroso respeto que manifiesta hacia los Seres Arbóreos y hacia todos los miembros del Consejo del Bosque.

En la actualidad Xavier Callejo organiza talleres con el objetivo de acompañara a las personas a reconectar con los árboles y la naturaleza, y es creador del web www.conscienciarborea.com. Aquí os dejo nuestra charla. Ojalá os transporte a la infancia, a las mismas sensaciones de libertad y misticismo que todos sentíamos en el bosque.

¿cómo empiezó tu aproximación a la naturaleza?

Mi despertar, por así decirlo, empezó con un viaje a Alemania, donde conocí a un maestro oriental. Él me empujó a abrazar mi propia tradición antes de abrazar cualquier otra tradición espiritual. “Si quieres ser un monje Chaolin, te costará mucho más que a una persona que ha nacido junto al templo. Si quieres abrazar un conocimiento, antes de nada arráigate a tu tradición”- me decía. Para mí fue un antes y un después.

¿Primero tu tradición? ¿Quieres decir la que conoces?

Sí. Él lo explicaba en el sentido que desde pequeños, nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones resuenan con la cultura a la que pertenecemos. Las tradiciones folclóricas, el lenguaje, las comidas, los mitos, las leyendas, los símbolos y los arquetipos son cosas que llevamos grabados en nuestro ADN. Estas memorias nos vinculan a nuestra tradición ancestral y aunque no somos conscientes de ellas, son nuestra base para arraigarnos.

Tiene mucho sentido…

Sí. El maestro le daba un sentido profundo. Decía que un vez nos habíamos arraigado en nuestra tradición, después podíamos abrazar cualquier otra, pero nunca al revés. Primero es conveniente activar la información que llevamos, que somos, como herederos de un linaje antiguo. Es lo que diríamos “hacer o tener unas buenas raíces”.

La verdad es que a menudo buscamos lejos de nosotros

Sí. Aquí buscamos y abrazamos con facilidad todo lo que viene de fuera porque estamos huérfanos de tradición espiritual. No tenemos chamanes íberos o celtíberos, por así decirlo. No tenemos a nadie que nos haya traído el conocimiento y la sabiduría espiritual de esta tierra hasta nuestros días. Lo hemos perdido por el camino. Pero no significa que este conocimiento no exista o que no se pueda recuperar.

Creemos que no tenemos raíces “espirituales” de tradición

Sí, exacto. Pensamos que es mejor y más potente todo lo que nos viene de fuera y esto nos resta poder. Perdemos una gran oportunidad para desplegar todo el potencial de aquello que somos.

¿Y en qué momento perdimos esta tradición?

Con la cristianización. Antiguamente en Europa existió un sustrato de conocimiento que se hermanaba con la naturaleza, en una concepción sacra y un vínculo muy especial con ella. Esta sería nuestra base y nuestro origen. Muchas de las antiguas tradiciones del culto a la naturaleza y a la Madre Tierra han sido absorbidas y sincretizadas. Algunas han sobrevivido, pero ahora las encontramos diluidas y desacralizadas.

¿Como las fiestas paganas?

Exacto. Son tradiciones muy arraigadas y muy antiguas, que tienen su origen en la celebración de los ciclos de la tierra y en honrar al mundo espiritual que habita en la naturaleza, entre otros…

Y las fábulas, leyendas y mitos ¿demostrarían que antiguamente las personas conectaban con la natura como estás haciendo tú ahora?

En parte sí. Lo que pasa es que no podemos verlo con la mentalidad de hoy en día. Hace 1000 o 2000 años se expresaban de otro modo y vivían dentro de otro paradigma. La manera que usaban para transmitir estos conocimientos era a través de un lenguaje alegórico o simbólico.

¿Y como fue tu experiencia de reencuentro con la naturaleza?

Seguí los consejos del maestro y busqué en mis raíces. Pensé que si nuestras leyendas y mitos hablaban de un reino de seres y divinidades de la naturaleza, este reino lo podría encontrar en la misma naturaleza, no se podía haber perdido. Entonces me dije: “si esto ha existido, tiene que estar aquí todavía, ¡yo quiero conocerlo”! Y así fue. Poco a poco empecé a tener experiencias donde se me presentaba este mundo más sutil. La primera fue con el mar.

¿El mar?

Sí. En el mar tuve una primera experiencia en que me sentí unificado con todos los elementos de aquel espacio, de la playa… Y en este estado de percepción surgió una comunicación con el alma del lugar. Fue el detonante para comprender, a un nivel profundo, que todo está animado.

¿Y el reencuentro con los árboles?

Después de esta experiencia en el mar, visité una encina, un árbol centenario que conocía, pero que no había visto nunca a través de estos nuevos ojos. Y sucedió la magia otra vez. Fue una experiencia maravillosa, formidable… Tuve una sensación muy intensa de reencuentro y de sentir que “estaba en casa de nuevo”. Después entendí que había conectado ¡con el ser arbóreo!

¿Un ser arbóreo?

Sí! Los Seres Arbóreos son entidades espirituales y energéticas que habitan y animan los árboles. Son poderosos y atesoran gran sabiduría. Los griegos los denominaban “Dríades” y los Celtas “Númens”.

Uuaaauuu… y la mente ¿qué te decía?

Bueno, en estas circunstancias la mente analítica no pudo decir nada. Comprender qué es un Ser Arbóreo desde la mente es muy difícil, es algo que se tiene que vivir, se tiene que sentir. “¿Puede ser? ¿no puede ser?”¿Qué autoridad tiene el intelecto para decir lo que es verdadero para ti y lo que no lo es? Cuando se está vibrando desde el dedo meñique del pie hasta el último cabello en una experiencia real con este reino, no tienes dudas sino confirmaciones, o sea, una nueva toma de conciencia.

Me imagino que debe de ser difícil de explicar, ¿no?

Sí, es difícil ponerle palabras, pero piensa que todos hemos tenido pequeñas experiencias con el mundo intangible, de las que no hemos sido conscientes porque no se nos ha permitido ir de la mano de la sensibilidad. Pocas familias dan valor, confianza y apoyan a los niños cuando perciben otras realidades. En los talleres siempre me encuentro con personas que explican que de niños, tenían amigos invisibles y que los padres les decían que ¡eran tonterías! ¡Esto es terrible!

Nos cuesta entenderlo si no lo vivimos…

Para entender todo lo que es el Reino Arbóreo hace falta un cambio de paradigma. Según mi visión, un árbol, un bosque, es un fenómeno mucho más grande de lo que percibimos a simple vista. En el planeta tierra, los árboles son la manifestación de una conciencia que forma una gran red de inteligencia. Esta conciencia arbórea, actúa como origen de aquello que conocemos como árboles. Un árbol forma parte de una gran conciencia, que toma forma vegetal aquí entre nosotros.

Es muy mágico todo lo que cuentas…

Y fascinante porque nos abre ¡muchas posibilidades! Nos abre un mundo mucho más vivo, diferente… Un mundo que no es inanimado ni neutro, tal como postula la ciencia mecanicista. Un mundo animado que tiene un gran propósito de evolución en común y muchas cosas para mostrarnos. Comprender qué es un Ser Arbóreo desde la mente es muy difícil, es algo que se tiene que vivir, se tiene que sentir

Se me pone la piel de gallina…

Con los árboles pasa una cosa muy especial. Cuando te  acercas con respeto y con el corazón abierto, te muestran aspectos de ti mismo. Puedes sentir cosas que están dentro de ti y que quizás no le has hecho mucho caso. A través de ellos puedes ahondar en ti mismo, aceptarte y crecer.

¡Qué bonito sentir que un árbol te reconoce!

En mis primeros encuentros con la encina, sentía más fuerte mi amor por la naturaleza. Era cómo si el árbol me enseñara mis valores más puros y de alguna manera se hicieran más evidentes, cosa que me permitía abrazarlos plenamente. La Encina me “inició”, por así decirlo, y me sigue acompañando y mostrándome mis sentimientos más profundos. Es mi árbol totémico, tal como tenían también los antiguos. Al lado de la Encina he reencontrado mis raíces.

¿Y cómo superas la vergüenza o el miedo a explicar a los demás que conectas con los árboles?

Bueno, hay cosas que sólo puedes compartir con quienes sabes que puedes hacerlo. Es una lección que ya tenía aprendida. Sabía que el tiempo hablaría por sí solo y así ha sido. Hace ya cuatro años que imparto talleres y cursos y eso va a más, hay más apertura y también una necesidad profunda de muchas personas en recuperar y restaurar su vínculo con la Naturaleza.

¿Debes ser una persona especial para conectar con un árbol?

Todos tenemos el potencial de conectar y comunicar con el mundo sutil de la naturaleza porque forma parte de nuestra condición, de nuestras memorias y tradiciones. Los antepasados ya conectaban con los árboles, ¿porque no podríamos hacerlo nosotros? Toda esta información y sabiduría ha quedado relegada en nuestro inconsciente, simplemente no está activada.

O sea, que todo el mundo puede conectar con un árbol

Todo el mundo. Lo que nos impide conectar es esta parte de creencias, dogmas y prejuicios… Esto es lo que hace que estemos separados de este potencial. La comunicación con la naturaleza se hace desde el corazón. Todo el mundo siente, es una comunicación intuitiva e instintiva: el sexto sentido.Comunicación-Arboles-6

Pero somos demasiado analíticos…

Sí, llevamos muy bien incrustadas ciertas creencias y además nuestra sociedad promueve el pensamiento analítico en detrimento de la sensibilidad y los instintos. La naturaleza está animada. Esto es una realidad, no una creencia.

La persona que viene a tus talleres, ¿percibe todo esto?

¡Sí! ¡Me llevo muchas sorpresas! La persona que se interesa por el “trabajo” en relación a los árboles y a la naturaleza, viene con la mente abierta, viene dispuesta y encuentra un espacio, unos escenarios y unas fórmulas que facilitan la vivencia. Trabajamos siempre con árboles monumentales y centenarios, los que yo llamo “Los Árboles Maestros”.

¿En qué consiste la técnica consiste?

De hecho no hay técnica, pero sí que conviene una actitud determinada. Tienes que sentir y fluir, vivir el aquí y el ahora y dejar la mente analítica de lado. Es importante tratar a los árboles por lo que son: algo más que organismos vivos. Son seres vivos, sensibles e inteligentes, por lo tanto requieren una buena dosis de respeto y cautela.

Y la comunicación, ¿como se siente?

“Hablar con los árboles” quiere decir que entre un ser humano y un Ser Arbóreo se produce una conexión e inevitablemente una comunicación (un trasvase de información). Ahora bien, no se trata de una comunicación tal como lo entendemos entre personas, sino que es una comunicación de Ser a Ser, de conciencia a conciencia, a través del corazón y más allá del pensamiento.

¿Qué mensajes podemos recibir de un árbol?

Los mensajes arbóreos son contenidos muy potentes que estallan dentro de uno mismo y te conectan a la vida de una forma trascendente. Todos ellos traen siempre el sello del bien común con un propósito a favor de la vida, de la excelencia. Los árboles son seres que han logrado la frecuencia o el estado del Amor Puro.

¿Y podemos llegar a sanar “trabajando” con árboles?

En muchas ocasiones el trabajo con Árboles Maestros nos conduce a una profunda sanación emocional. Estados de ánimo, preocupaciones, traumas… Por ejemplo, alguna persona ha vuelto al útero materno, sin esperárselo, justo allí en dónde se rompió el vínculo con su madre y  esa experiencia le ha dado una nueva comprensión del origen de su problemática.

¿Los árboles te pueden llevar hasta estas memorias?

Sí, claro. Ellos te llevan hasta ese dolor emocional y sucede de forma espontánea y natural a la vez, acompañado de una energía amorosa de aceptación. No hay tensión, ni culpas, ni obligaciones y se abre un espacio de comprensión y una nueva oportunidad de tomar responsabilidades con la vida de un mismo. La vida arbórea entiende que si quieres avanzar, (crecer, evolucionar) necesitas sanarlo y esto además favorece al bien común.

¿Qué pasa dentro de una persona que vive una transformación con los árboles?

Cuando una persona tiene una vivencia fuerte al lado de los árboles, queda impregnada de una energía potente de conexión a la vida, una sensación de renovación. Es como un baño de dulzura que puede durar días o semanas. También se siente muy agradecida y llena de respeto porque lo recibe como un regalo.

Y un vez lo vives, ¿es más fácil revivirlo?

¡Por supuesto! Un vez tienes una experiencia de este tipo, ya no hay marcha atrás, se produce un “clic” dentro de ti. Has sentido la magia y la sabrás reconocer aunque sea en otro espacio o con otro Reino. El paraíso no es un lugar concreto; toda la tierra es un paraíso. Se trata más bien de un estado de percepción y de conexión con la vida.

¿Te gustaría añadir algo?

Sí, siempre tenemos que dejar la puerta abierta, sobre todo con los niños. Ellos ya la tienen porque todavía no disponen de creencias ni dogmas y perciben la vida tal como es. Ellos sienten que los árboles están vivos. Tenemos que volver a ser niños, necesitamos conectar con la Naturaleza de una forma emocional y espiritual porque esto nos permitirá ser embajadores y custodios de nuestra Tierra y estar a la altura de los demás Reinos, para seguir evolucionando conjuntamente.

Muchas gracias Xavier por este fantástico rato. Gracias también a los seres arbóreos y a todo el Consejo del Bosque. No sabes la ilusión que me hace saber que de niña, ¡no estaba equivocada! Personalmente seguiré hablando de hadas, elfos… y personajes mágicos. ¡No lo dudes!

¡Gracias por estar!

Cristina Jané, Portal Holístico

 

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En el corazón está la magia

849 564 Consciencia Arbórea

En el corazón está la magia

Vivir desde el corazón te abre a la magia de la naturaleza, vivir desde la mente te separa de ella.

Cuando entras en un bosque, discurres por prados, visitas una cueva o una fuente, subes a una cima o paseas junto al mar, interactúas con un espacio vivo y habitado. La naturaleza está animada: existe y vive en un estado anterior al pensamiento humano, en el Paraíso. Serás consciente de esta realidad si tu aventura se guía por tu sentir más profundo, más allá de la mente racional. Para ello necesitas una escucha consciente y una apertura emocional. En tu corazón está la llave a la percepción de lo sutil y lo esencial. Es también la llave a una conexión real con el mundo espiritual de los demás reinos que te rodean.

Si logras entrar en la magia de la vida y de la naturaleza a través de tu corazón, podrás restablecer el vínculo con tu deseo más profundo de existir. Podrás recuperar también tu propósito de renacer continuamente a nuevos estados de consciencia.

Recuerda: la magia no está lejos de ti, está dentro de ti, en tu corazón.

¿Desde dónde quieres vivir tu vida?

Conscienciarborea.com

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