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El otoño como maestro: los árboles que sueltan

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El otoño como maestro: los árboles que sueltan

¿Qué nos enseñan los árboles en otoño? Que soltar no es perder: es una manera muy precisa de prepararse para seguir vivos.

Qué ocurre dentro del árbol: la hoja se cierra, no se rompe

Una hoja es, ante todo, un panel solar: capta la luz y la convierte en azúcares. Cuando los días se acortan y las noches se enfrían, el árbol lo percibe y cambia de estrategia. Mantener hojas anchas y delicadas durante un invierno frío y seco costaría más agua y energía de las que podrían devolverle.

Lo primero que sucede es una retirada ordenada. Antes de soltar la hoja, el árbol recupera de ella nutrientes valiosos, como nitrógeno y carbono, y los almacena en ramas, tronco y raíces para tenerlos listos en primavera. Después se forma en la base del pecíolo una capa de células especializadas, la capa de abscisión, que va cortando la unión entre la hoja y la rama. Son las propias hormonas del árbol las que dirigen el proceso, y cuando la hoja cae, otra capa de células protege la cicatriz.

La hoja, por tanto, no cae porque el árbol se debilite. Cae cuando el árbol ya ha recuperado lo que le servía. Además, un árbol sin hojas ofrece menos superficie al viento invernal, y lo que cae al suelo se descompone y devuelve materia orgánica a la tierra que lo sostiene.

Por qué cambian de color: lo que aparece cuando se apaga el verde

El verde del verano es clorofila, la molécula que atrapa la luz. En otoño el árbol deja de fabricarla y empieza a desmontarla para reaprovechar sus componentes, porque producirla desde cero cuesta mucha energía. Al desaparecer el verde salen a la vista los carotenoides, amarillos y naranjas, que estaban en la hoja todo el año pero quedaban tapados.

Los rojos y púrpuras tienen otro origen. En muchas especies, las antocianinas no se fabrican hasta ahora, y su formación está ligada al azúcar acumulado. Según algunos especialistas, funcionan como una pantalla que protege la hoja mientras el árbol termina de rescatar sus recursos.

Por eso el color cambia tanto de un árbol a otro y de un año a otro. Depende de la especie, pero también del tiempo que haya hecho: una sequía en primavera, una ola de calor en agosto o una helada temprana alteran el espectáculo de noviembre.

Dormir no es morir: la latencia invernal

Un árbol sin hojas no está muerto: está en reposo. La latencia se instala poco a poco a medida que avanza el otoño y bajan las temperaturas, y se hace más profunda con la llegada del invierno. Mientras tanto, el árbol protege los tejidos que volverán a crecer y no despierta con el primer día templado, sino cuando el frío ha cumplido su ciclo.

Es la misma lógica que explicamos en Los árboles no mueren de viejos: la vida arbórea no se mide con el reloj de una estación, sino con ciclos de pausa y regreso. El invierno del árbol es una forma de continuar.

No todos sueltan igual: robles, hayas y la marcescencia

La mayoría de los caducifolios deja caer las hojas en pocos días, pero algunas especies, entre ellas ciertos robles, conservan hojas secas en las ramas durante buena parte del invierno. Se llama marcescencia y la ciencia aún discute su sentido. Hay al menos seis hipótesis, no excluyentes entre sí: que disuada a los herbívoros de comer las yemas, que ayude a reabsorber mejor los nutrientes, que libere el abono poco a poco, que proteja las yemas de la helada, que dé cobijo a animales o que no tenga función alguna y sea un simple subproducto de la evolución.

Las perennifolias, por su parte, conservan el follaje todo el año gracias a hojas preparadas para el frío. Entre los árboles hay muchas maneras de atravesar el invierno, y ninguna es la única correcta.

Qué nos enseñan los árboles en otoño: una lectura simbólica

Hasta aquí, biología. Lo que sigue es la lectura simbólica que muchas tradiciones han hecho del otoño, la misma mirada que ya exploramos en El simbolismo del árbol según Carl Jung. No es una afirmación científica, sino una invitación a mirar.

  • Soltar no es perder. El árbol recupera lo esencial antes de dejar ir la hoja. Antes de soltar algo, podemos preguntarnos qué de ello nos ha nutrido y merece guardarse.
  • Retirarse hacia las raíces. Cuando la energía se repliega hacia dentro, no se apaga: se recoge. El descanso forma parte del crecimiento.
  • Lo que cae alimenta. Lo que dejamos atrás no desaparece; se transforma en suelo para lo que vendrá.
  • Cada árbol, su ritmo. Unos sueltan de golpe, otros despacio, otros se aferran a sus hojas secas hasta primavera. No hay una velocidad correcta.

Práctica: sentarse junto a un árbol y preguntar si puedes soltar

Una práctica sencilla para este mes, de unos veinte minutos:

  1. Elige un árbol que te llame, mejor si es caducifolio, y siéntate a su pie sin prisa y con el móvil guardado.
  2. Respira con calma unos minutos. Observa qué hojas sostiene todavía y cuáles ya están en el suelo.
  3. Formula en silencio una pregunta: ¿puedo soltar mis hojas?
  4. Distingue lo que quieres conservar, lo que te nutre y mereces guardar en tus raíces, de lo que ya es hoja seca.
  5. Recoge una hoja caída, agradece y devuélvela a la tierra, o llévatela como recordatorio.

Si te apetece algo más activo, en Japón existe la costumbre de salir a pasear en busca del color de las hojas, el momijigari. Se trata de dejarse guiar por los dorados y rojos del bosque, sin otro objetivo que mirar.

Y si prefieres vivirlo acompañado, el 24 de octubre celebramos el taller La Sabiduría de los Árboles en Osona (Barcelona).

 

Preguntas frecuentes

¿Por qué los árboles pierden las hojas en otoño?

Porque mantener hojas anchas y delicadas durante un invierno frío y seco costaría más agua y energía de las que aportarían. Antes de soltarlas, el árbol recupera sus nutrientes y los guarda en ramas, tronco y raíces.

¿Por qué cambian de color las hojas en otoño?

Al deshacerse la clorofila, quedan a la vista los carotenoides, amarillos y naranjas, que estaban ocultos bajo el verde. Muchas especies fabrican además antocianinas, responsables de los rojos y púrpuras.

¿Un árbol sin hojas está muerto?

No. Los árboles caducifolios entran en latencia: reducen su actividad y viven de las reservas guardadas en raíces, tronco y ramas hasta que vuelven el calor y las hojas nuevas.

El árbol que puede vivir 5000 años y es capaz de contener en su interior más de 140 mil litros de agua

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El árbol que puede vivir 5000 años y es capaz de contener en su interior más de 140 mil litros de agua

Fuente: Leila Pérez, de Minuto NQN

En los paisajes secos del África subsahariana crece uno de los árboles más fascinantes del planeta: el Baobab. Esta enorme planta posee un tronco robusto y ramas que parecen surgir del suelo hacia el cielo, convirtiéndolo en un verdadero gigante vegetal.

La planta del Baobab puede vivir hasta 5000 años y convertirse en una verdadera reserva natural de agua. Este ejemplar cuenta con la capacidad para almacenar más de 140.000 litros en su interior, haciendo que sea un símbolo de resistencia frente a la sequía en lugares agrestes, como algunas regiones del África.

El Baobab es clave para el equilibrio ecológico de su entorno: en épocas de lluvia, su tronco poroso absorbe el agua como una esponja, lo que le permite sobrevivir durante los largos períodos de sequía que afectan al hábitat.

Más allá de su capacidad para almacenar agua, este árbol también cumple un rol vital en la alimentación de las comunidades donde crece, gracias a su fruto, conocido como «pan de mono». El mismo contiene una pulpa ácida que es rica en vitamina C, antioxidantes, calcio, hierro y potasio. Además, sus hojas y su corteza se utilizan con fines medicinales y en prácticas tradicionales. Cuando anochece, esta planta florece con grandes flores blancas que desprenden un aroma dulce, que atraen a polinizadores nocturnos como los murciélagos.

Los amantes de la jardinería sienten un gran interés por esta especie, no solo por su forma escultural, sino también por su historia milenaria, que le aporta un encanto especial.

Pese a que es originario de África, esta planta puede cultivarse en otras regiones cálidas, siempre que se respeten sus necesidades básicas: abundante sol, sustrato bien drenado y riego espaciado. Su crecimiento es lento, pero su resistencia y belleza lo convierten en una especie atractiva para quienes valoran lo exótico y lo duradero.

Hay culturas donde el interior del Baobab es sitio de reuniones.

Durante el invierno, el Baobab pierde sus hojas y adopta una silueta desnuda que recuerda su conexión con los ciclos naturales. Este comportamiento estacional no debe confundirse con un signo de deterioro, sino como parte de su adaptación a los cambios ambientales. Incluso en reposo, el Baobab mantiene su fuerza vital.

Imágenes de árboles generadas por IA

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Imágenes de árboles generadas por Inteligencia Artificial

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La Tierra aún tiene 9.200 especies de árboles sin descubrir

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La Tierra aún tiene 9.200 especies de árboles sin descubrir

AUTOR: Joan Lluís Ferrer

Un estudio desvela que en el planeta hay 73.000 especies diferentes en total

El planeta tiene alrededor de 73.000 especies diferentes de árboles conocidas, pero en realidad su número podría ser aún mayor, pues se calcula que existen otras 9.200 especies que todavía no se han descubierto. Es la conclusión a la que ha llegado un grupo de más de 100 científicos de todo el mundo, que han trabajado con la base de datos forestales más grande del planeta.

La biodiversidad arbórea de la Tierra es mayor de lo que se suponía, pues el número de especies conocidas es un 14% más elevado del que se estimaba hasta ahora, según los resultados de la investigación, publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. Los autores señalan que lo más probable es que la mayoría de las especies aún no descubiertas sean raras, con poblaciones muy bajas y una distribución espacial muy reducida.

Hay más especies de árboles de las que se creía

Hay más especies de árboles de las que se creía PIXABAY

Eso haría que dichas especies sean especialmente vulnerables a las perturbaciones ocasionadas por el hombre, como la deforestación y el cambio climático, según los investigadores del estudio, que confían que este hallazgo ayude a priorizar la conservación de los bosques.

«Estos resultados demuestran la vulnerabilidad de la biodiversidad forestal global a los cambios antropogénicos, en particular el uso de la tierra y el clima, porque la supervivencia de taxones raros se ve amenazada de manera desproporcionada por estas presiones», dijo Peter Reich, de la Universidad de Michigan, uno de los dos autores principales de un estudio.

Para realizar su estudio, los investigadores combinaron datos de abundancia de árboles de dos conjuntos de datos globales, uno de la Iniciativa Global de Biodiversidad Forestal y el otro de TREECHANGE, que utilizan datos de parcelas forestales de origen terrestre. Ambas bases de datos combinadas arrojaron un total de 64.100 especies de árboles documentadas en todo el mundo, un total similar (aunque algo superior) a un estudio anterior que encontró alrededor de 60.000 especies de árboles en el planeta.

El trabajo resulta especialmente laborioso: «Cada uno de estos conjuntos procede de alguien que ha ido a lugares forestales y ha contado los árboles, recopilando información sobre las especies, tamaños y otras características. Contar la cantidad de especies de árboles en todo el mundo es como un rompecabezas con piezas repartidas por todo el mundo”, señaló el otro autor principal del estudio, Jingjing Liang, de la Universidad de Purdue.

Después de combinar los conjuntos de datos, los investigadores utilizaron novedosos métodos estadísticos para estimar el número total de especies de árboles a escala de bioma, continental y global, incluidas especies que aún no han sido descubiertas y descritas por los científicos. Un bioma es un tipo de comunidad ecológica importante, como una selva tropical, un bosque boreal o una sabana.

Los autores del estudio señalan que una estimación conservadora arroja un total de 73.274 especies de árboles en la Tierra, lo que significa que probablemente todavía queden unas 9.200 especies por descubrir. Los investigadores han usado procedimientos nuevos jamás experimentados.

América del Sur: paraíso de especies por descubrir

Por otra parte, es probable que aproximadamente el 40% de las especies de árboles no descubiertas, se encuentren fundamentalmente en América del Sur, un lugar de especial importancia para la diversidad mundial de árboles.

América del Sur también es el continente con el número estimado más alto de especies de árboles raros (alrededor de 8.200) y el porcentaje estimado más alto (49%) de especies de árboles endémicas continentales, es decir, especies que se encuentran solo en ese continente.

Los principales lugares de Sudamérica con especies de árboles no descubiertos se centrarían en los bosques húmedos tropicales y subtropicales de la cuenca del Amazonas, así como los bosques andinos en elevaciones entre 1.000 metros y 3.500 metros.

Jungla tropical

Jungla tropical PIXABAY

«Aparte de las 27.000 especies de árboles conocidas en América del Sur, podría haber allí otras 4.000 especies aún por descubrir. La mayoría de ellas podrían ser endémicas y estar ubicadas en puntos críticos de diversidad de la cuenca del Amazonas y la interfaz Andes-Amazonas”, explicó Reich.

«Esto hace que la conservación de los bosques sea una prioridad fundamental en América del Sur, especialmente considerando la actual crisis de los bosques tropicales por impactos antropogénicos como la deforestación, los incendios y el cambio climático», agregó.

En todo el mundo, entre la mitad y dos tercios de todas las especies de árboles ya conocidas se encuentran en bosques húmedos tropicales y subtropicales, que son ricos en especies y poco estudiados por los científicos. Es probable que los bosques secos tropicales y subtropicales también contengan un gran número de especies aún no descubiertas.

Los bosques proporcionan muchos servicios ecosistémicos a la humanidad de forma gratuita. Además de suministrar madera, leña, fibra y otros productos, los bosques limpian el aire, filtran el agua y ayudan a controlar la erosión y las inundaciones.

Asimismo, ayudan a preservar la biodiversidad, almacenan carbono que contribuye al calentamiento del clima y promueven la formación del suelo y el ciclo de nutrientes al tiempo que ofrecen oportunidades recreativas como caminatas, campamentos, pesca y caza.

AUTOR: Joan Lluís Ferrer

Estudio de referencia (en inglés): https://www.pnas.org/content/119/6/e2115329119

El diálogo de las plantas

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El diálogo de las plantas

El diálogo de las plantas: un complejo lenguaje da muestras de la “inteligencia verde”

Se han descubierto unos cien vocablos utilizados por las plantas, creados a partir de la combinación de más de 200.000 sustancias de origen vegetal.

Un estudio realizado por científicos del Instituto de Química Ecológica Marx Planck, en Alemania, reveló que las plantas son mucho más que las formas de vida primitiva que solíamos creer. No solo son capaces de emitir sustancias químicas para defenderse de insectos nocivos, sino que son capaces de comunicarse entre ellas mediante un complejo vocablo hormonal.

El investigador Ian Baldwin, actualmente en el International Leibniz Research School for Microbial and Biomolecular Interactions, estudia las reacciones químicas de las plantas ante diferentes estímulos y sus efectos. De esta forma, Baldwin descubrió que las plantas no solo son capaces de comunicar frases tales como “estoy herida” a sus semejantes, sino que incluso pueden expresar cómo y en qué lugar lo están. Este nivel de complejidad comunicativa dado entre los autótrofos (organismos que fabrican su propio alimento), el cual ha sido cada vez más estudiado en los últimos años, se ha ganado en el círculo científico el nombre de “inteligencia verde”.

Tras años de investigación en el campo de la botánica, los científicos descubrieron que la eficacia de las sustancias análogas a las hormonas animales usadas por las plantas es frecuentemente mayor que la de las producidas por los insectos. Dialogan entre ellas por medio de moléculas volátiles; piden auxilio y hasta comunican sus dolores a sus compañeras. Hasta el momento, se han descubierto unos cien vocablos utilizados por las plantas, creados a partir de la combinación de más de 200.000 sustancias de origen vegetal. Esta verdadera forma de inteligencia sorprende a la científicos, quienes creían que el lenguaje era un atributo limitado los a seres superiores.

Aparte de estas actitudes “sociales”, se ha comprobado que las plantas tienen una proyección a futuro para asegurar su bienestar. Desde casos como el de la parasitaria “Cuscuta pentágona”, que tiene predilección por el olor a tomates y se inclina para crecer hacia su futuro huésped, hasta las especies que detectan crecimientos competitivos y emprenden su propio crecimiento en dirección contraria a la sombra que estos arrojarán, estas amigas verdes parecen no ser tan distintas a todas las otras formas de vida, después de todo.

Otro hecho sorprendente acerca de la vida de las plantas es su capacidad de defensa contra ataques externos. Por ejemplo, existen varias especies que reaccionan ante la oruga u otros predadores liberando mensajeros moleculares volátiles que atraen a predadores de sus atacantes. Y no solo eso, sino que las plantas cercanas reciben mensajes que las estimulan a liberar de igual forma al “llamador de predadores”, formándose así un verdadero grupo de defensa.

El maravilloso mundo hormonal de los vegetales y sus interacciones sociales todavía promete muchas sorpresas para los botánicos. Hasta el momento, no solo se ha comprobado que estos seres poseen los cinco sentidos análogos a los de la especie humana, sino que además parecen estar dotados de otras formas sensitivas desconocidas en nuestra especie, tal como la capacidad extrasensorial y otras.

Los análisis electrográficos realizados por equipos de investigación internacionales durante años han comprobado que las plantas efectivamente son capaces de “leer” los pensamientos de su dueño, incrementando o disminuyendo su permeabilidad eléctrica cuando este tiene intenciones de regarla, les habla o si está dispuesto a causarles un daño. Incluso se ha descubierto una reacción de terror en cuanto un individuo que acaba de asesinar a otra planta se para frente a ellas.

 

Artículo publicado originalmente en la revista 2013 y más allá

Impactantes imágenes de la devastación de bosques en Canadá

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Impactantes imágenes de la devastación de bosques en Canadá

Fotos tomadas por TJ Watt, Ancient Forest Alliance, www.ancientforestalliance.org

¡¡Alerta máxima!! Casi el 80% de los bosques antiguos productivos de la isla de Vancouver, en Klanawa Valley, han sido talados en estas dos últimas 2 décadas, incluyendo el 90% de los fondos de los valles donde crecen los árboles más grandes y en donde reside la biodiversidad más rica. Se han encontrado tocones de hasta 5 metros de diámetro, el más viejo que se fechó pertenecía a un árbol de 1.835 años! Las fotografías son de sólo algunos de los grandes tocones que se han encontrado. ¿Cuántos otros hay que no veremos?

Ya hace tiempo que estamos transitando como humanidad por momentos desgarradores y difíciles de digerir y de nada sirve cerrar los ojos a la realidad. A pesar de esta realidad cada uno, en su medida y a su manera puede aportar su granito de arena para revertir la situación.

Por ello te propongo un momento de introspección:

  • Observa estas 20 imágenes y mira a ver que emoción o sentir mueven en ti. Observa también si junto a esa emoción o sentir aparece algún juicio…y por último cierra los ojos, y junto a tu sentir tómate un tiempo y busca retrospectivamente en tu pasado acontecimientos o experiencias que te hayan hecho sentir igual, con esta misma emoción. Una vez tengas esos momentos ubicados hazte la siguiente pregunta: ¿Cómo quieres vivir tu vida de ahora en adelante? más info
Algunas de estas imágenes pueden ser perturbadoras para las personas muy sensibles 

 

Científicos descubren que los árboles tienen corazón que late

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Científicos descubren que los árboles tienen un «latido»

La naturaleza es hermosa, los árboles nos proveen oxígeno al mismo tiempo que muchos de ellos nos brindan los frutos más deliciosos que ya hemos probado. Son seres vivos necesarios para nuestra vida, pero un reciente descubrimiento nos indica que están más vivos de lo que imaginábamos. Científicos dicen que tienen una especie de latido del corazón, es tan lento que nunca antes había sido notado.

Descubrieron que los troncos y las ramas de los árboles se contraen y expanden para “bombear” agua desde las raíces hasta las hojas, de manera similar a la forma en que nuestro corazón bombea sangre a través de nuestros cuerpos.

La única diferencia entre nuestro pulso y el de un árbol es que el de un árbol es mucho más lento, “latiendo” una vez cada dos horas más o menos, y en lugar de regular la presión arterial, el latido del corazón de un árbol, regula la presión del agua.

¿Los árboles tienen corazón?…lo cierto que emiten algo parecido a un latido

En su estudio el investigador Zlinszky y su colega Anders Barfod científicos de la Universidad de Aarhus, Países Bajos, usaron un escáner láser terrestre para monitorizar 22 especies de árboles y poder documentar cómo cambiaba la forma de las copas de estos árboles.

Los árboles tienen cambios periódicos en su forma, sincronizados en toda la planta, lo que implica cambios periódicos en la presión del agua. Aún desconocen el funcionamiento exacto, pero suponen que el tronco aprieta el agua empujándola hacia arriba a través del xilema, que es un sistema de tejido en el tronco que transporta agua y nutrientes a todas las ramas y las hojas.

Los árboles absorben los olores y gases contaminantes (óxidos de nitrógeno, amoníaco, dióxido de azufre y ozono) y filtran las partículas contaminantes del aire, atrapandolas en sus hojas y corteza. ¡Nos dan vida! También siempre han sido una fuente de curiosidad. Están en el centro de muchas terapias relacionadas con la relajación, el bienestar y la búsqueda de ósmosis con la naturaleza, todo ello debido a la energía que se supone que deben transmitir.

Para ver el artículo completo en Ecocasa: 

Enarbolar grandes árboles para la vida

«EnArbolar, Grandes Árboles para la vida»

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Las Palmas de Gran Canaria acoge la exposición itinerante “EnArbolar, Grandes Árboles para la Vida”

El Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria mantendrá hasta finales de mayo la exposición “EnArbolar, Grandes Árboles para la Vida” de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente. febrero 2016.

Se trata de una muestra de ciencia, cultura y medio ambiente dedicada al patrimonio arbóreo español. En ella se resalta el valor de los árboles monumentales de Canarias como un importante recurso natural, ecoturístico y educativo aún por desarrollar.

La exhibición ha recorrido en los últimos dos años 19 capitales españolas y recibidocerca de 50.000 visitas.

EnArbolar: Grandes Árboles para la Vida (BIGTREES4LIFE) es una muestra de ciencia, cultura, medio ambiente y arte dedicada al patrimonio arbóreo español. La exposición permite realizar un viaje virtual por los árboles y bosques maduros más destacados de Canarias a través de diferentes paneles y audiovisuales. Una arboleda de módulos expositivos, donde no falta el sonido de las aves forestales, ayuda al espectador a reconocer y apreciar la importancia de este patrimonio natural como refugio de flora y fauna en peligro.

EnArbolar cuenta con la participación del dibujante Paco Roca, Premio Nacional de Cómic 2008 y con la colaboración de premiados fotógrafos de naturaleza como Jorge Sierra, Juan Carlos Muñoz, José Díaz y Jonathan Díaz Marbá. Además, la muestra está enriquecida con la obra del acuarelista Fernando Fueyo. En la serie “El sueño de los árboles” el famoso artista presenta una galería de los grandes árboles monumentales españoles a los que ha retratado “in situ” a lo largo de un año de viaje y trabajo.

La muestra podrá visitarse en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología hasta el próximo 30 de mayo, en horario de martes a domingo de 10:00h a 20:00h.

Árboles que son monumentos naturales

“EnArbolar, Grandes Árboles para la Vida” (BIGTREES4LIFE) es un proyecto LIFE+ de información y comunicación de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, cofinanciado por la Unión Europea y el Departamento de Árboles Monumentales de IMELSA de la Diputación de Valencia, que persigue mejorar la conservación de este tipo de árboles singulares y los bosques maduros de la Red Natura 2000.

Una red europea de espacios naturales de alto valor ecológico que en Canarias protege 532.387 hectáreas, un 46,8 % de la superficie terrestre regional.  Árboles como los pinos centenarios de Gáldar, el Patriarca del Teide, el Garoé de El Hierro o la laurisilva de Garajonay forman parte de este selecto patrimonio forestal canario.

El objetivo final de BIGTREES4LIFE es elevar el grado de concienciación de la sociedad con respecto a la importancia de este tipo de árboles y bosques maduros como reductos de biodiversidad, testigos del cambio climático, generadores de paisaje, dinamizadores de las economías rurales y herramientas de educación medioambiental.
Fuente: Fundación Félix Rodríguez de la Fuente

Las diminutas flores blancas de Udumbara se suspenden sobre los delicados tallos

Flor que florece cada 3.000 años aparece en todo el mundo

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Flor que florece cada 3.000 años aparece en todo el mundo

Las diminutas flores blancas de Udumbara se suspenden sobre los delicados tallos los cuales son más finos que un cabello humano . Foto: Edward Dai/La Gran Época
La flor udumbara se dice en una leyenda budista, que florece solo una vez cada 3.000 años, la última vez fue antes del nacimiento de Buda. Vista otra vez a través del mundo en los últimos 20 años o más, algunos dicen que puede pregonar la venida de un gran sabio o ser iluminado.

Esta muy pequeña y fragante flor se despliega sobre un delgado tallo y es sorprendentemente resistente. Gente que encontró la Udumbara en años recientes reportó tenerla por largos periodos de tiempo sin pudrirse ni marchitarse, e incluso la han visto levantarse después de haber sido aplastada.

Fue vista por primera vez en una estatua de Buda en un templo de Corea del Sur en 1997. En 2010, un medio dirigido por el régimen chino sorpresivamente reportó avistamientos de la flor, llamándolo celestial. Esto nos sorprende porque el régimen es oficialmente ateo y no sugeriría que un gobernante espiritual llegaría a la Tierra. Todos los artículos fueron removidos de los medios del Estado después de ser publicados, pero no antes de difundirse a través de las redes chinas de Internet.

Flores de udumbara sobre una aguja de pino, fotografiadas por un microscopio Foto: Dr. Li, de Malasia.

Flores de udumbara sobre una aguja de pino, fotografiadas por un microscopio Foto: Dr. Li, de Malasia.

Desde entonces, el régimen ha dicho que la udumbara es un huevo de insecto, el huevo de una crisopa verde. Aunque los huevos de  crisopa y la udumbara son similares en apariencia, los huevos se han visto marchitarse y morir poco después de la eclosión, mientras que las flores son fragantes y perdurables. Udumbara es una palabra de la antigua lengua de la India, Sánscrito, significa “una flor auspiciosa del Cielo”.

De acuerdo con una leyenda budista, su aparición pregona la llegada del Santo Rey que Gira la Rueda, rectificando el Fa (Ley celestial) en el mundo. Se dice que este Rey acepta a cualquiera de cualquier afiliación religiosa, ofreciendo salvación para todos a través de la compasión.

El Volumen 8 de las escrituras budistas “Profecías Huilin e Interpretación” establece que: “La flor de Udumbara es el producto de un fenómeno propicio y sobrenatural; es una flor celestial y no existe en el mundo mundano. Si un Rulai (título de un ser iluminado) o el Rey de la Rueda Dorada aparece en el mundo humano, esta flor aparecerá debido a su grandiosa virtud y bendiciones”.

Flores de udumbara crecen en hojas de una planta. Foto: La Gran Época

Flores de udumbara crecen en hojas de una planta. Foto: La Gran Época

Fuente: La Gran Época

La Cultura Hebrea y los Árboles

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La Cultura Hebrea y los Árboles

Por Francesc Sanchez

Si hoy observamos el territorio palestino, podemos ver un paisaje árido y desértico, donde parecería que la presencia vegetal no habría sido nunca numerosa. Pero estaríamos sumamente equivocados. En tiempos pasados, según relatan diversas crónicas, el territorio conocido como Canaán o Palestina disponía de una masa forestal y vegetal muy rica y abundante. De hecho, el mismo libro bíblico del Éxodo nos explica que Yahvéh había prometido al pueblo hebreo vivir en un país de una enorme riqueza agraria, “donde rezuma leche y miel”, es decir, una especie de Edén o Paraíso terrenal.

Último ejemplar del Encinar de Mamré

Último ejemplar del Encinar de Mamré

El perpetuo estado de guerra que ha vivido la región del Próximo Oriente, la sobreexplotación humana y diversas catástrofes naturales han configurado finalmente el actual paisaje. Pero la convivencia durante siglos del pueblo hebreo al país cuando aún poseía mucha riqueza forestal impregnó también algunos detalles de sus creencias, ni que fuese metafóricamente.

Es importante señalar que cuando los hebreos llegaron a la “Tierra Prometida” alrededor del siglo XIII aC (según nos explica la misma Biblia) ya existían diversos pueblos que habitaban el territorio, llamados genéricamente los “cananeos”, y que poseían una serie de creencias religiosas basadas en las fuerzas de la naturaleza y también en los árboles.

Estos cultos naturalistas fueron detestados por los israelitas, y este rechazo hacia los “bosques sagrados” fue transmitido posteriormente a la religión cristiana, aunque no pudieron evitar que algunos árboles adquiriesen una importancia primordial en algunos pasajes de la historia hebrea, remarcados con una intencionalidad religiosa evidente, salvadora, justiciera o moralizadora.

Según nos explica el libro primero de la Biblia, el Génesis, la conocida Arca de Noé, con que este patriarca y su familia se salvaron del Diluvio Universal, estaba construida con madera de árbol de gófer, por sus características de una alta concentración de resina, y que los estudiosos han querido identificar con los cipreses, muy abundantes en aquella zona del Próximo Oriente y muy bien valorados en la construcción de embarcaciones por su resistencia al agua. En este caso, el gófer era una herramienta de salvación de la humanidad respecte del cataclismo provocado por Yahvéh por sus pecados. mamre

Bajo las Encinas de Mambré, según nos explica també el libro bíblico del Génesis, Abraham recibió la visita de tres extraños viajeros que recibieron hospitalidad del mismo Abraham (según alguna tradición uno de ellos era el mismo Yahvéh) y le anunciaron el futuro embarazo de su mujer Sara, a pesar de que tenía casi cien años.

Igualmente, bajo las mismas encinas, el patriarca Abraham pidió a Yahvéh que salvase a los justos que pudiesen residir en las pecadoras ciudades de Sodoma y Gomorra, entre ellos su propio sobrino Lot, de la ira divina que quería destruir ambas ciudades por los grandes pecados que habían cometido. La encina se convirtió en un punto de contacto y de comunicación con la divinidad.

Durante el periplo del éxodo descrito en la Biblia en el libro del mismo nombre, el pueblo hebreo constituyó los dogmas y los rituales de su fe, y según las mismas órdenes divinas, fabricaron una serie de objetos rituales sagrados. La misma Arca de la Alianza, quizás el objeto más importante, estaba fabricada con madera de acacia, y las varas que servían para transportarla (debido a que ningún hombre podía tocarla) también eran de la misma madera.

Pero no fue el único elemento religioso hebreo que utilizó las maderas de acacia, sino que siguiendo las directrices mandadas por Yahvéh también fueron usadas para las mesas, las columnas y los capiteles del Tabernáculo (una especie de santuario móvil utilizado durante la travesía por el desierto), el Altar del Incienso, la Mesa de los Panes de la Proposición y el Altar del Holocausto.

Todas las maderas estaban recubiertas de oro, plata o bronce, exceptuando la madera usada en las sesenta columnas del atrio del Tabernáculo. Se supone que la elección de la madera de acacia como elemento básico, debía estar relacionada con algún tipo de valoración positiva divina hacia este árbol, que otras especies no tenían para la consciencia del pueblo hebreo.

La Menorah (el candelabro de siete brazos) que simbolizaba el Espíritu divino, sólo se podía mantener encendido con aceite de oliva, en un estado de pureza total. Los olivos están muy presentes en todo el territorio del Próximo Oriente y su producción muy bien valorada tradicionalmente, tanto para el consumo humano como por la relación con los cultos y los rituales.

Más adelante, el libro de los Jueces nos explica como la profetisa Débora realizaba sus adivinaciones, amparada por el don que Yahvéh le había otorgado de la profecía, bajo una palmera al territorio de Efraím (una de les tribus de Israel).

En el Segundo Libro de Samuel, Absalom, hijo del rey David, se sublevó contra su padre y en el fragor de una batalla, al ser derrotado, durante la huida, sus cabellos quedaron enganchados en las ramas de una encina, y quedó prisionero hasta que fue rematado por unos soldados enemigos. En este caso, la encina interviene como un elemento que pretende ayudar a Yahvéh a impartir justicia contra el hijo rebelde, enemigo de su propio padre

Encina de Mamré en la actualidad

Encina de Mamré en la actualidad

En el Primer Libro de los Reyes, se nos describe la construcción del Templo de Jerusalén por parte del rey Salomón, alrededor del año 1000 aC, donde también fueron utilizados determinados árboles, según les directrices divinas. La madera del ciprés fue usada para el suelo, la de olivo para las puertas y la de cedro para las paredes. Actualmente no conocemos el significado de la elección de estas maderas en especial, pero nadie puede dudar que dicha elección debía obedecer a alguna mena de significación religiosa.

Dentro del Nuevo Testamento, Jesús el Nazareno utilizó en múltiples ocasiones ejemplos relacionados con el mundo vegetal y la agricultura, en las conocidas parábolas, síntoma de la gran conexión que había en el pueblo hebreo hacia la naturaleza y todos sus elementos (incluidos los árboles). Pensemos en la parábola de las espigas del trigo y la cizaña, o la maldición que Jesús lanzó contra la higuera estéril porque no daba frutos (como aquellos que no tienen fe).

De hecho, su misma muerte colgado y clavado en un madero vertical (quizás la simbología de un árbol, donde el “estipe”, la parte vertical de la cruz asemejaría con el tronco de un árbol y el “patibulum”, la parte horizontal las ramas del mismo), con una resurrección por la Pascua (primavera) cuando toda la vida vegetal vuelve a renacer.

Una cultura que rechazaba el culto a les fuerzas de la naturaleza y a los árboles, pero que tampoco no podía prescindir. Y que había otorgado a determinados árboles un significado místico y casi divino.

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