Árboles Singulares

Los árboles no mueren de viejos

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Los árboles no mueren de viejos: la biología de una inmortalidad casi perfecta

Cuando pensamos en la muerte por vejez, imaginamos un reloj biológico que, tarde o temprano, se agota. En los animales, nosotros incluidos, ese reloj existe. Las células acumulan daño, los telómeros se acortan y la probabilidad de morir aumenta año tras año. Sin embargo, ese guion no aplica a los árboles. La biología vegetal acumula evidencias de que muchos árboles perennes no envejecen en el sentido clásico del término. Por eso los árboles no mueren de viejos: su muerte, cuando llega, casi nunca es una cuestión de «edad», sino de física, de plagas o de mala suerte.

Senescencia negativa: la ausencia de fecha de caducidad

El concepto clave es la senescencia negativa. Es un patrón en el que la probabilidad de morir de un organismo no aumenta con los años. Incluso puede mantenerse estable o disminuir. Es lo opuesto a lo que ocurre en la mayoría de los animales.

Alerce milenario en el Parque Nacional Alerce CosteroEl investigador Sergi Munné-Bosch, de la Universidad de Barcelona, ha dedicado buena parte de su carrera a estudiar este fenómeno. Según explica, en las plantas de longevidad muy larga todavía no se ha demostrado una senescencia real a nivel de organismo completo. Sencillamente, es un proceso que no se observa en la naturaleza en estas especies. Su hipótesis aparece en el artículo de opinión «Senescence: Is it universal or not?», publicado en Trends in Plant Science. En él sostiene que los factores externos que determinan la mortalidad pesan mucho más que cualquier deterioro celular programado.

Esto explica por qué conviven en el planeta árboles de cientos y hasta miles de años. Matusalén, un Pinus longaeva de más de 5.000 años en el Bosque Nacional de Inyo (Estados Unidos), es considerado el árbol más antiguo del mundo. Además, el ciprés de Abarkuh, en Irán, supera los 4.000 años. A ellos se suman ejemplares como el olivo de Vouves (Creta) o el castaño de los Cien Caballos (Sicilia). Todos desafían cualquier lógica animal sobre el envejecimiento.

En un trabajo posterior, también publicado en Trends in Plant Science, Munné-Bosch identifica los ingredientes de esta longevidad extrema. Son un crecimiento lento, una gran capacidad de regeneración y una notable tolerancia frente al estrés ambiental. Con todo, estos árboles pueden morir. De hecho, el propio artículo se titula «Los árboles más antiguos del mundo también son mortales». Su muerte no responde a un envejecimiento intrínseco, sino a acontecimientos externos que terminan por vencerlos.

Entonces, ¿de qué mueren los árboles?

Si no hay una fecha de caducidad celular, la muerte de un árbol suele seguir uno de estos dos caminos:

  • El colapso físico o mecánico. El peso del tronco y de las ramas, sumado al viento y a las tormentas, puede romper la estructura. Cuanto más grande y viejo es un árbol, mayor es la carga que soporta. Llega un punto en que la arquitectura leñosa cede.
  • La interrupción del flujo entre raíces y hojas. Las plagas de insectos, las sequías extremas, los incendios o la compactación del suelo pueden cortar la conexión vital entre las raíces y la copa. Cuando esa vía de agua y nutrientes se rompe de forma generalizada, el árbol muere. No lo hace porque su reloj biológico lo dictara, sino porque se queda sin recursos para sostenerse.

El secreto está en una capa de apenas unas células de grosor

La clave para entender esta resistencia está en la anatomía del tronco. La mayor parte de la madera que vemos es el duramen, en el núcleo del tronco. Es tejido muerto que solo cumple una función de soporte. Por encima de él está la albura, más joven, que contiene algo de tejido vivo y transporta la savia. Con el tiempo, a medida que su parénquima muere, la albura se convierte en duramen.

Corte transversal de un tronco con cámbium vascular

Justo debajo de la corteza se encuentra la capa que realmente mantiene vivo al árbol: el cámbium vascular. Es un meristemo lateral, es decir, un tejido formado por células madre indiferenciadas. Produce el xilema secundario hacia adentro y el floema secundario hacia afuera. Dicho de otro modo, fabrica la madera y la corteza nuevas año tras año. A diferencia del duramen, el cámbium conserva de forma indefinida su capacidad de dividirse y regenerarse. Además, es sensible al peso que soporta: cuanta más carga aérea sostiene el árbol, mayor es su actividad.

Esta anatomía explica por qué un árbol puede seguir vivo y creciendo aunque buena parte de su tronco esté hueco, muerto o dañado por hongos o cancros. Mientras exista una franja de cámbium sana y conectada a las raíces, el árbol puede seguir produciendo tejido nuevo sobre su vieja estructura. Literalmente, se reconstruye sobre sus propios restos.

Los estudios recientes sobre árboles longevos han buscado precisamente esta firma molecular. Un equipo liderado por Li Wang (Universidad de Yangzhou), Richard Dixon (Universidad del Norte de Texas) y Jinxing Lin (Universidad Forestal de Beijing) analizó cerca de treinta ginkgos sanos de entre 15 y 667 años. Es el estudio más completo hasta la fecha sobre el envejecimiento en plantas y se publicó en PNAS en enero de 2020. Los investigadores compararon la expresión génica en hojas y cámbium vascular. Así confirmaron que los genes asociados a la senescencia se activan con la edad en las hojas. Sin embargo, el cámbium mantiene mecanismos que sostienen su capacidad regenerativa durante siglos. Eso ayuda a explicar la extraordinaria longevidad de especies como el ginkgo.

La muerte real: cuando el cámbium desaparece por completo

Todo esto lleva a una conclusión importante. La muerte de un árbol no ocurre cuando pierde una rama, cuando se le pudre el interior del tronco o cuando gran parte de su estructura queda dañada. La muerte definitiva llega únicamente cuando todos los meristemos de esa capa viva, el cámbium, mueren o quedan desconectados de las raíces.

Esto es justamente lo que documentan los estudios de arboricultura sobre el llamado «cambium dieback», o muerte espontánea del cámbium vascular. Se trata de zonas necróticas en el tronco, las ramas o la base del árbol donde el cámbium y la corteza mueren, se agrietan y se desprenden. Cuando estas zonas muertas rodean por completo el tronco, lo que se conoce como anillado, ninguna franja de cámbium vivo queda conectada a las raíces. Entonces el árbol pierde definitivamente su capacidad de transportar agua y nutrientes, y sobreviene la muerte.

En cambio, si sobrevive aunque sea una sección de esa capa con acceso al agua del suelo, el árbol conserva la posibilidad de seguir creciendo. Puede cicatrizar heridas y regenerar tejido nuevo sobre su antigua estructura muerta. Por eso se encuentran troncos completamente huecos, partidos por la mitad o reducidos a poco más que una cáscara de corteza, y aun así verdes y en pie.

Olivo monumental milenario

Una inmortalidad con matices

En conjunto, esta evidencia dibuja una imagen fascinante. Los árboles no tienen un límite biológico programado para morir. Sin embargo, viven bajo la amenaza constante de fuerzas externas: el viento, el fuego, la sequía, las plagas y el ser humano. Todas ellas pueden romper la cadena de renovación celular que, en teoría, podría sostenerse de forma indefinida. Por tanto, su longevidad no depende tanto de resistir el paso del tiempo como de la suerte y la resiliencia frente a lo que el entorno les depare.


Fuentes consultadas: Munné-Bosch, S., «Senescence: Is it universal or not?», Trends in Plant Science; Agencia SINC, «Los árboles más antiguos del mundo también son mortales»; Wang, L. et al. (2020), PNAS; Biotech Spain, «Senescencia en el mundo vegetal: de las paradojas al éxito evolutivo»; Universidad de Barcelona (UB).

Shikinen Sengū – La ceremonia sagrada de la madera

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Shikinen Sengū – La ceremonia sagrada de la madera

En este documental encontrarás unas imágenes majestuosas que muestran parte de la ceremonia sintoísta sagrada en la que se reconstruye el Gran Santuario de Ise en Japón. Este fascinante ritual sintoísta, llamado Shikinen Sengū, se lleva a cabo estrictamente cada 20 años (desde hace más de 1300 años) y es una de las tradiciones religiosas y arquitectónicas más importantes y antiguas de todo el país.

En la creencia sintoísta, esto no se ve como destruir la naturaleza, sino como un ciclo respetuoso de renovación, pureza y renacimiento. El ritual también preserva la artesanía tradicional y las tradiciones espirituales que son transmitidas de generación en generación. Realmente se puede sentir el respeto y la gratitud de la gente por esas hermosas prácticas ancestrales de hermanamiento con la naturaleza y sus espíritus benefactores.

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¿En qué consiste el Shikinen Sengū?

  • Reconstrucción desde cero: No se trata de una simple restauración o reforma. Las dos estructuras principales del complejo (el Santuario Interior, Naikū, y el Santuario Exterior, Gekū), junto con otros 14 santuarios secundarios, se demuelen por completo y se vuelven a construir idénticas en un terreno adyacente que está reservado exclusivamente para ese fin.

  • El Traslado Divino: El punto cumbre de todo este proceso es el Sengū-sai, la noche en la que los sacerdotes trasladan en absoluta oscuridad y secreto los tesoros sagrados y el espíritu de la deidad (la diosa del Sol, Amaterasu Ōmikami) desde el templo viejo al templo nuevo.

  • Artesanía pura: Para la reconstrucción se utilizan técnicas de carpintería milenarias que no emplean ni un solo clavo, uniendo la madera de ciprés japonés (hinoki) de forma encajable perfecta. Además, se vuelven a fabricar a mano miles de objetos sagrados, ropajes y tesoros que acompañan a los dioses.

¿Por qué se hace cada 20 años?

Esta tradición comenzó en el año 690 d.C. bajo el mandato de la emperatriz Jitō y responde principalmente a dos razones fundamentales:

  1. El concepto de Tokowaka (Eterna Juventud): Para el sintoísmo, la pureza y la vitalidad espiritual están ligadas a la renovación constante. Al estrenar un templo impecable y fresco, se revitaliza la energía de los dioses.

  2. Preservación del conocimiento: Al hacerlo cada dos décadas, se garantiza que los maestros carpinteros puedan transmitir las complejas técnicas técnicas de construcción tradicionales de viva voz a la siguiente generación de jóvenes artesanos antes de envejecer o retirarse.

El proceso completo de un Shikinen Sengū no dura unos días, sino que abarca casi una década llena de pequeños rituales previos (como el festival Okihiki, donde los ciudadanos transportan los troncos sagrados por las calles). El último ciclo completo culminó en 2013 (la 62ª reconstrucción) y el actual ciclo (el 63º) ya está en marcha, planeando su gran culminación y traslado definitivo para el año 2033.

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El árbol más grande del planeta también es uno de los organismos vivos más antiguos de la Tierra

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El árbol más grande del planeta también es uno de los organismos vivos más antiguos de la Tierra

El PANDO tiene 47 000 tallos interconectados en un único sistema radicular. Al ser clones de una misma planta, se consideran un único organismo. La especie ocupa un área equivalente a 60 campos de fútbol y sobrevivió a la Edad de Hielo. Un nuevo estudio genético confirma también que ostenta el récord de supervivencia.
Autor: Katia Catulo Meteored Portugal

Durante décadas, un peculiar bosque de álamos en el Bosque Nacional Fishlake, en el centro-sur de Utah, ha atraído la atención de los investigadores. Reconocido por primera vez en la década de 1970 como un ejemplar único y enorme, la historia de Pando (que significa «me extiendo» en latín) se ha estudiado desde entonces, con el objetivo de determinar su edad, composición genética y las amenazas que enfrenta.

Varios estudios han estimado que su existencia habría sido hace unos nueve mil años, o doce mil como máximo. Antes de este período, habría sido improbable que sobreviviera a las temperaturas extremadamente bajas de la región, que estaba cubierta de glaciares.

Un equipo estadounidense de biólogos ha llevado a cabo la mayor investigación jamás realizada, concluyendo que su edad oscila entre 16.000 y 80.000 años. El rango es amplio, pero el trabajo confirma que el espécimen se encuentra entre los organismos vivos más antiguos conocidos en la Tierra.

Su ascendencia por sí sola es asombrosa, pero lo verdaderamente impresionante es su escala y complejidad.

Conocido popularmente como un bosque, este espécimen es, en realidad, un único álamo temblón (Populus tremuloides) con unos 47 000 tallos interconectados por un sistema común de raíces. Su extensión alcanza las 43 hectáreas, en el bosque de Fishlake, ocupando una superficie equivalente a casi 60 campos de fútbol.

Pando en el Bosque Nacional Fishlake
El estudio concluyó que la zona donde se extiende el Pando se vio relativamente poco afectada por las inhóspitas condiciones de la Edad de Hielo, y siguió desarrollando nuevos brotes: J Zapell, dominio público, vía Wikimedia Commons.

Pando es técnicamente un árbol triploide, lo que significa que sus células contienen tres copias de cada cromosoma, en lugar de dos. Por lo tanto, la especie no puede reproducirse sexualmente ni mezclar su ADN con el de otros árboles. En su lugar, crea clones de sí misma.

Al secuenciar 500 muestras de ADN, los investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia en Atlanta y de la Universidad de Utah también pudieron rastrear patrones de variación genética en todo el árbol, obteniendo pistas valiosas sobre cómo se adaptó y evolucionó a lo largo de su vida.

Aunque el proceso de clonación produce descendencia genéticamente idéntica, la especie puede acumular mutaciones genéticas a medida que sus células se dividen. Estas variaciones proporcionan información sobre cómo ha evolucionado la planta desde su primera plántula.

Cuatro mil mutaciones genéticas de una especie que se clona a sí misma

Para analizar estos cambios, los investigadores recolectaron muestras de raíces, corteza, hojas y ramas de todo el clon Pando y también de otros álamos no relacionados para comparar.

Al extraer ADN de las muestras, pudieron secuenciar y analizar una subsección específica del genoma. Tras eliminar variantes de otras especies, los científicos lograron aislar casi cuatro mil mutaciones genéticas que surgieron a lo largo de milenios de clonación repetida del álamo.

Basándose también en estas mutaciones, los científicos simularon la edad del organismo. Si las variaciones genéticas detectadas son «verdaderos positivos» y el equipo no pasó por alto ninguna, Pando tendría aproximadamente 34.000 años. Dependiendo del rango definido para los escenarios planteados, este espécimen podría tener entre 16.000 y 81.000 años.

Además del estudio genético, también se determinó la edad del ejemplar a través de sedimentos recolectados en el lago, donde se encontraron rastros de su polen que datan de más de 60 mil años.

La investigación, publicada en la revista científica Nature, también es importante para comprender los procesos evolutivos y adaptativos en organismos clonales de larga vida, particularmente cómo las plantas pueden evolucionar para preservar la integridad genética de sus tejidos embrionarios.

Pando
Este árbol, que se propaga en nuevos árboles genéticamente idénticos, se comporta como un único organismo vivo. Foto: Scott Catron, obra propia, CC BY 2.5, vía Wikimedia Commons.

Pando no es único, y aunque es más pequeño, existen otras colonias de esta especie, no solo en Utah, sino también en Colorado y Alberta, Canadá. Pero es en el Bosque Nacional Fishlake donde este ejemplar alcanza su máximo esplendor.

El peso de Pando en términos de ballenas y elefantes es…

Se desconoce si existe algún otro ser vivo más pesado que Pando, al menos en la superficie. Con 6.000 toneladas, es tres veces más pesado que el árbol más grande del planeta, la secuoya gigante de California, conocida como General Sherman. De hecho, el álamo temblón tiene una masa aproximadamente equivalente a la de 35 ballenas azules o 1.000 elefantes.

Área del Pando
La imagen aérea del bosque Fishlake, en Utah, muestra el área coloreada en verde ocupada por el árbol Pando (43,6 hectáreas). Foto: Lance Oditt, Friends of Pando, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

No es de extrañar que sea una verdadera celebridad. Apareció en un sello postal en 2006 y, ocho años después, fue reconocido como el árbol oficial del estado de Utah. Su capacidad de regeneración, reemplazando cada tronco muerto con un nuevo brote, le ha permitido sobrevivir prácticamente intacto hasta nuestros días. Sin embargo, en las últimas décadas, se ha visto cada vez más amenazado.

Sus plántulas han sido devoradas por ganado y ciervos, lo que ha impedido su desarrollo. El pastoreo excesivo y la eliminación de depredadores como lobos, osos y pumas han alterado el ecosistema, poniendo en peligro a esta especie extremadamente rara.

Detalle del árbol Pando
Imagen detallada del árbol Pando, del fotógrafo Lance Oditt, que muestra los característicos ojos del árbol y el cambio de color de las hojas al final del verano. Foto: Lance Oditt, Friends of Pando CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Por lo tanto, se necesitan urgentemente medidas de protección para garantizar que el Pando continúe durante muchas generaciones más como el árbol más grande del mundo y uno de los organismos vivos más antiguos que jamás haya existido.

Autor: Katia Catulo Meteored Portugal

Referencias de la noticia

M. Pineau, Karen E. Mock, Jesse Morris, Vachel Kraklow, Andrea Brunelle, Aurore Pageot, William C. Ratcliff, Zachariah Gompert. Mosaic of somatic mutations in one of Earth’s largest organisms, Pando. bioRxiv – The preprint server for Biology

El árbol que puede vivir 5000 años y es capaz de contener en su interior más de 140 mil litros de agua

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El árbol que puede vivir 5000 años y es capaz de contener en su interior más de 140 mil litros de agua

Fuente: Leila Pérez, de Minuto NQN

En los paisajes secos del África subsahariana crece uno de los árboles más fascinantes del planeta: el Baobab. Esta enorme planta posee un tronco robusto y ramas que parecen surgir del suelo hacia el cielo, convirtiéndolo en un verdadero gigante vegetal.

La planta del Baobab puede vivir hasta 5000 años y convertirse en una verdadera reserva natural de agua. Este ejemplar cuenta con la capacidad para almacenar más de 140.000 litros en su interior, haciendo que sea un símbolo de resistencia frente a la sequía en lugares agrestes, como algunas regiones del África.

El Baobab es clave para el equilibrio ecológico de su entorno: en épocas de lluvia, su tronco poroso absorbe el agua como una esponja, lo que le permite sobrevivir durante los largos períodos de sequía que afectan al hábitat.

Más allá de su capacidad para almacenar agua, este árbol también cumple un rol vital en la alimentación de las comunidades donde crece, gracias a su fruto, conocido como «pan de mono». El mismo contiene una pulpa ácida que es rica en vitamina C, antioxidantes, calcio, hierro y potasio. Además, sus hojas y su corteza se utilizan con fines medicinales y en prácticas tradicionales. Cuando anochece, esta planta florece con grandes flores blancas que desprenden un aroma dulce, que atraen a polinizadores nocturnos como los murciélagos.

Los amantes de la jardinería sienten un gran interés por esta especie, no solo por su forma escultural, sino también por su historia milenaria, que le aporta un encanto especial.

Pese a que es originario de África, esta planta puede cultivarse en otras regiones cálidas, siempre que se respeten sus necesidades básicas: abundante sol, sustrato bien drenado y riego espaciado. Su crecimiento es lento, pero su resistencia y belleza lo convierten en una especie atractiva para quienes valoran lo exótico y lo duradero.

Hay culturas donde el interior del Baobab es sitio de reuniones.

Durante el invierno, el Baobab pierde sus hojas y adopta una silueta desnuda que recuerda su conexión con los ciclos naturales. Este comportamiento estacional no debe confundirse con un signo de deterioro, sino como parte de su adaptación a los cambios ambientales. Incluso en reposo, el Baobab mantiene su fuerza vital.

El Roble Sanador de Galicia

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EL ROBLE SANADOR DE GALICIA

El roble sanador de Galicia se encuentra en el Santuario de Santa Columba das Pías, en la parroquia de Codesoso, en el municipio de Sobrado dos Monxes (A Coruña).

Este santuario se fundó a finales del siglo XVII. Es un lugar de sincretismo religioso, donde se combinan los elementos más característicos del patrimonio cultural e inmaterial gallego.

Un santuario entre robles y fuentes sagradas

El enclave está inmerso en un robledal. Allí se reúnen una iglesia-santuario, dos cruceiros, una fuente santa y el roble sanador que preside el conjunto. Todos sus elementos están dotados de propiedades «mágicas» de carácter milagroso.

El santuario tiene fama de conceder indulgencias plenarias. Además, acuden fielmente a él personas que buscan curarse de diversas dolencias, como las de la cabeza, los pies o la garganta, y las afecciones de la vista y de la piel.

El día de la fiesta se realiza una procesión alrededor de la iglesia. Las personas acuden para obtener la gracia de sanar de alguna enfermedad o para agradecer a la santa su intercesión en una curación.

También es habitual colocar velas, exvotos y flores al pie de las cruces y en el patio lateral, que hace de oratorio en el lado sur de la iglesia.

Detalle de la cruz inscrita en el Roble

El ritual de las nueve vueltas

El roble sanador es de grandes dimensiones: mide unos quince metros de altura y tiene un espesor considerable. Lleva grabada en la corteza una cruz que lo santifica y cuenta con una pila a sus pies.

Junto a él se realiza un ritual muy peculiar. Según la tradición, hay que llenar la pila con agua de la Fuente Santa, también bendecida. Después se dan nueve vueltas alrededor del roble y de la pila, y en cada vuelta se besa el tronco para obtener su bendición.

Nuestra experiencia junto al roble

Hace años que quería conocer este lugar tan especial y por fin lo he conseguido. Con respeto y con la certeza de bendecir nuestras vidas y nuestros propósitos, hicimos el ritual tal como manda la tradición.

Cogimos agua de la fuente y la vertimos en la pila de piedra para consagrarnos. Luego, con nuestra petición en el corazón, dimos uno a uno las nueve vueltas alrededor del roble sanador.

Sin duda, este roble es una leyenda viva de los árboles sanadores de nuestra tradición arbórea en la península.

El Roble Sanador de Santa Columba das Pias

 

 

La ermita dedicada a Santa Columba un lugar de devoción

 

Santiguarse con agua de la fuente antes de dar 9 vueltas al roble

 

Robledal, fuente santa, ermita, cruceiros y roble cristianizado: todos los ingredientes que configuran los lugares milagreros y sanadores

 

La virgen de Santa Columba

 

Un robledal espectacular y cargado de una atmósfera mágica

 

La Fuente Santa a escasos metros del santuario y del roble, de agua fresca y abundante, agente natural e intercesor de los milagros

 

Dando 9 vueltas alrededor del Roble Sanador

 

 

 

 

Árbol y Bosque del año 2024

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El Chaparro de la Vega en Coripe (Sevilla) ha sido el ganador del concurso Árbol del Año 2024 con 3.715 votos. El Soto de Castaños de Villar de los Barrios (León) ha conquistado la categoría de Bosque del Año 2024 con 11.387 votos.

El Chaparro de la Vega es una impresionante encina símbolo del municipio sevillano de Coripe. Con una edad aproximada de 250 años, con casi 13 metros de altura y 7 metros de perímetro de tronco es uno de los atractivos monumentales de la zona, siendo visitado y admirado por multitud de personas. El segundo puesto ha sido para otro árbol sevillano, el Ciprés de los Pantanos del Parque de María Luisa que se ha quedado a 286 votos del ganador.

En esta edición del concurso  ÁRBOL DEL AÑO han participado 10 árboles, todos con un indudable valor  monumental e histórico. El  concurso quiere destacar la importancia de los árboles en el patrimonio natural y cultural de España y la importancia de la relación con los seres humanos. El concurso no busca al más bello sino a aquel que aglutine una historia junto a un profundo arraigo con la zona en la que se encuentra.

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En El Bierzo se encuentra el ganador del concurso BOSQUE DEL AÑO 2024.Se trata de un Soto comunal y privado situado en la localidad de Villar de Los Barrios (Ponferrada) de unas 35 hectáreas. Cuenta con el apoyo de diferentes colectivos como la Asociación Cultural Bierzo Vivo con el objetivo de recuperarlo del abandono y dinamizar la zona en vías de despoblación.

La votación se ha realizado exclusivamente por  internet a través de la web www.arbolybosquedelaño.es y entre todos los candidatos se han conseguido un total de 34722 votos. A lo largo del año 2024 se llevarán a cabo diferentes acciones y actividades con el árbol y bosque ganador, una de las cuales será la presentación y apoyo como candidato al ARBOL EUROPEO 2024, cuya votación tendrá lugar en febrero de 2024.

El concurso está organizado por Bosques sin Fronteras con la colaboración del Ministerio del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico.

Fuente: arbolybosquedelaño.es

El Bosque petrificado de Arizona

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El Bosque petrificado de Arizona

Estas son impresionantes imágenes del bosque petrificado de Arizona, en el Parque Nacional del Bosque Petrificado. Es un misterio más para añadir a la lista de los inexplicables, como ocurre con los dinosaurios.

Lo cierto es que lo que hoy es un desierto con árboles petrificados fue ayer un inmenso bosque verde lleno de vida. Y lo que hoy es una selva puede ser mañana un nuevo desierto. Así, el cambio y la impermanencia, ley irrefutable del cosmos, quedan reflejados en la naturaleza.

¿Cómo se petrifica la madera?

Según Wikipedia: «La fosilización de la madera es un conjunto de procesos por los que todo el material orgánico ha sido reemplazado con minerales (la mayoría de las veces variedades de la sílice), conservando en algunos casos de permineralización los detalles más delicados de la madera, como las paredes celulares. El proceso de petrificación sucede bajo tierra, cuando la madera queda enterrada bajo sedimentos, conservándose gracias a la ausencia de oxígeno.

El agua rica en minerales que se filtra por los sedimentos deposita minerales en las células de la planta, de forma que cuando la lignina y la celulosa se descomponen, se forma un molde de roca en su lugar. Elementos como el manganeso, el hierro y el cobre presentes en el agua y el fango durante el proceso de petrificación dan a la madera una variada gama de colores.

Los cristales de cuarzo puros son incoloros, pero cuando se añaden contaminantes al proceso adquieren un color amarillo, rojo o de otra tonalidad. La madera petrificada puede conservar su estructura original con todo detalle, hasta el nivel microscópico.

Estructuras tales como los anillos de crecimiento y los diversos tejidos pueden observarse con frecuencia. La madera petrificada tiene una dureza en la escala de Mohs de 7, la misma del cuarzo»

Impactantes imágenes de la devastación de bosques en Canadá

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Impactantes imágenes de la devastación de bosques en Canadá

Fotos tomadas por TJ Watt, Ancient Forest Alliance, www.ancientforestalliance.org

¡¡Alerta máxima!! Casi el 80% de los bosques antiguos productivos de la isla de Vancouver, en Klanawa Valley, han sido talados en estas dos últimas 2 décadas, incluyendo el 90% de los fondos de los valles donde crecen los árboles más grandes y en donde reside la biodiversidad más rica. Se han encontrado tocones de hasta 5 metros de diámetro, el más viejo que se fechó pertenecía a un árbol de 1.835 años! Las fotografías son de sólo algunos de los grandes tocones que se han encontrado. ¿Cuántos otros hay que no veremos?

Ya hace tiempo que estamos transitando como humanidad por momentos desgarradores y difíciles de digerir y de nada sirve cerrar los ojos a la realidad. A pesar de esta realidad cada uno, en su medida y a su manera puede aportar su granito de arena para revertir la situación.

Por ello te propongo un momento de introspección:

  • Observa estas 20 imágenes y mira a ver que emoción o sentir mueven en ti. Observa también si junto a esa emoción o sentir aparece algún juicio…y por último cierra los ojos, y junto a tu sentir tómate un tiempo y busca retrospectivamente en tu pasado acontecimientos o experiencias que te hayan hecho sentir igual, con esta misma emoción. Una vez tengas esos momentos ubicados hazte la siguiente pregunta: ¿Cómo quieres vivir tu vida de ahora en adelante? más info
Algunas de estas imágenes pueden ser perturbadoras para las personas muy sensibles 

 

Sintoísmo y Árboles Sagrados Kami

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Sintoísmo y Árboles Sagrados kami

Por Xavi Callejo www.conscienciarborea.com

Una pincelada sobre la antigua tradición espiritual japonesa y la sacralidad de sus bosques y árboles.

La naturaleza como lo sagrado

El Sintoísmo, la visión religiosa y espiritual original de la cultura japonesa, venera los árboles sagrados kami. Es una forma sofisticada de animismo. Afirma que existen seres espirituales en la naturaleza o en niveles superiores de existencia. En el Shinto la naturaleza es sagrada. Estar en contacto con ella es estar cerca de la divinidad, y los objetos naturales son adorados como espíritus sagrados.

En Japón existen cientos de bosques sagrados repartidos por toda la isla. Los cuidan y protegen monjes sintoístas, herederos de una antigua tradición milenaria. En estos santuarios vivientes hay árboles longevos, especialmente sagrados, que se veneran como Kami. Es raro encontrar un santuario Shinto sin un árbol sagrado. Los santuarios comenzaron con los árboles, y su naturaleza simbólica puede permear la conciencia humana.

¿Qué es un Kami?

El término Kami no designa a divinidades como seres absolutos creadores del mundo y de la vida. No marca diferencia entre el Ser Creador y lo creado: las dos cosas son Creador y Creación a la vez. Tampoco se trata de deidades personificadas, al estilo de los dioses menores de la Grecia y la Roma antiguas. Se denomina Kami a cualquier cosa que tenga un poder sobrehumano capaz de influir en un gran conjunto de cosas.

Los monjes, guardianes del bosque

Los monjes que habitan estos bosques milenarios permanecen en contacto continuo con sus Kami o árboles sagrados. Son artífices de prácticas y cultos que siguen vigentes hoy. Poseen un vasto conocimiento vivo sobre el mundo espiritual de los árboles, también llamado el reino de los Seres Arbóreos. El centro espiritual de la fe sintoísta, el Templo de Ise, en los bosques de Kumano, celebra más de 1.700 ceremonias cada año. Incluyen rituales mensuales, ofrendas, rezos por la paz y la prosperidad de la nación, y súplicas por una buena cosecha.

La Ceremonia del Renacimiento: Shikinen Sengū

Desde hace más de 1.300 años, cada 20 años se realiza la Ceremonia del Renacimiento, Shikinen Sengū. Consiste en reconstruir todo el Templo de Ise con maderas de árboles sagrados. Así se transfiere la deidad a una vivienda nueva, de modo que renueva su espíritu y fortalece la vitalidad de la nación. Esta magnífica ceremonia, sin par en el mundo, ha renovado por generaciones el respeto a lo sagrado. Preserva el ciclo de la naturaleza y consolida el bosque en los corazones del pueblo japonés.