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Xavi Callejo Amat

La Tierra aún tiene 9.200 especies de árboles sin descubrir

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La Tierra aún tiene 9.200 especies de árboles sin descubrir

AUTOR: Joan Lluís Ferrer

Un estudio desvela que en el planeta hay 73.000 especies diferentes en total

El planeta tiene alrededor de 73.000 especies diferentes de árboles conocidas, pero en realidad su número podría ser aún mayor, pues se calcula que existen otras 9.200 especies que todavía no se han descubierto. Es la conclusión a la que ha llegado un grupo de más de 100 científicos de todo el mundo, que han trabajado con la base de datos forestales más grande del planeta.

La biodiversidad arbórea de la Tierra es mayor de lo que se suponía, pues el número de especies conocidas es un 14% más elevado del que se estimaba hasta ahora, según los resultados de la investigación, publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. Los autores señalan que lo más probable es que la mayoría de las especies aún no descubiertas sean raras, con poblaciones muy bajas y una distribución espacial muy reducida.

Hay más especies de árboles de las que se creía

Hay más especies de árboles de las que se creía PIXABAY

Eso haría que dichas especies sean especialmente vulnerables a las perturbaciones ocasionadas por el hombre, como la deforestación y el cambio climático, según los investigadores del estudio, que confían que este hallazgo ayude a priorizar la conservación de los bosques.

«Estos resultados demuestran la vulnerabilidad de la biodiversidad forestal global a los cambios antropogénicos, en particular el uso de la tierra y el clima, porque la supervivencia de taxones raros se ve amenazada de manera desproporcionada por estas presiones», dijo Peter Reich, de la Universidad de Michigan, uno de los dos autores principales de un estudio.

Para realizar su estudio, los investigadores combinaron datos de abundancia de árboles de dos conjuntos de datos globales, uno de la Iniciativa Global de Biodiversidad Forestal y el otro de TREECHANGE, que utilizan datos de parcelas forestales de origen terrestre. Ambas bases de datos combinadas arrojaron un total de 64.100 especies de árboles documentadas en todo el mundo, un total similar (aunque algo superior) a un estudio anterior que encontró alrededor de 60.000 especies de árboles en el planeta.

El trabajo resulta especialmente laborioso: «Cada uno de estos conjuntos procede de alguien que ha ido a lugares forestales y ha contado los árboles, recopilando información sobre las especies, tamaños y otras características. Contar la cantidad de especies de árboles en todo el mundo es como un rompecabezas con piezas repartidas por todo el mundo”, señaló el otro autor principal del estudio, Jingjing Liang, de la Universidad de Purdue.

Después de combinar los conjuntos de datos, los investigadores utilizaron novedosos métodos estadísticos para estimar el número total de especies de árboles a escala de bioma, continental y global, incluidas especies que aún no han sido descubiertas y descritas por los científicos. Un bioma es un tipo de comunidad ecológica importante, como una selva tropical, un bosque boreal o una sabana.

Los autores del estudio señalan que una estimación conservadora arroja un total de 73.274 especies de árboles en la Tierra, lo que significa que probablemente todavía queden unas 9.200 especies por descubrir. Los investigadores han usado procedimientos nuevos jamás experimentados.

América del Sur: paraíso de especies por descubrir

Por otra parte, es probable que aproximadamente el 40% de las especies de árboles no descubiertas, se encuentren fundamentalmente en América del Sur, un lugar de especial importancia para la diversidad mundial de árboles.

América del Sur también es el continente con el número estimado más alto de especies de árboles raros (alrededor de 8.200) y el porcentaje estimado más alto (49%) de especies de árboles endémicas continentales, es decir, especies que se encuentran solo en ese continente.

Los principales lugares de Sudamérica con especies de árboles no descubiertos se centrarían en los bosques húmedos tropicales y subtropicales de la cuenca del Amazonas, así como los bosques andinos en elevaciones entre 1.000 metros y 3.500 metros.

Jungla tropical

Jungla tropical PIXABAY

«Aparte de las 27.000 especies de árboles conocidas en América del Sur, podría haber allí otras 4.000 especies aún por descubrir. La mayoría de ellas podrían ser endémicas y estar ubicadas en puntos críticos de diversidad de la cuenca del Amazonas y la interfaz Andes-Amazonas”, explicó Reich.

«Esto hace que la conservación de los bosques sea una prioridad fundamental en América del Sur, especialmente considerando la actual crisis de los bosques tropicales por impactos antropogénicos como la deforestación, los incendios y el cambio climático», agregó.

En todo el mundo, entre la mitad y dos tercios de todas las especies de árboles ya conocidas se encuentran en bosques húmedos tropicales y subtropicales, que son ricos en especies y poco estudiados por los científicos. Es probable que los bosques secos tropicales y subtropicales también contengan un gran número de especies aún no descubiertas.

Los bosques proporcionan muchos servicios ecosistémicos a la humanidad de forma gratuita. Además de suministrar madera, leña, fibra y otros productos, los bosques limpian el aire, filtran el agua y ayudan a controlar la erosión y las inundaciones.

Asimismo, ayudan a preservar la biodiversidad, almacenan carbono que contribuye al calentamiento del clima y promueven la formación del suelo y el ciclo de nutrientes al tiempo que ofrecen oportunidades recreativas como caminatas, campamentos, pesca y caza.

AUTOR: Joan Lluís Ferrer

Estudio de referencia (en inglés): https://www.pnas.org/content/119/6/e2115329119

La genialidad de los Árboles

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«La genialidad de los árboles» documental

Fascinante doumental para conocer los enigmas e investigaciones entorno a las plantas y los árboles. Mucho para aprender. «La genialidad de los ÁRBOLES», Emmanuelle Nobécourt, Francia 2020.

Los últimos y sorprendentes descubrimientos sobre la capacidad de árboles y plantas nos hacen cuestionarnos nuestra propia inteligencia y apreciar todo lo que podemos aprender para ser más respetuosos, sostenibles y cuidar los ecosistemas para salvar el planeta. Los árboles sorprenden por su consciencia e inteligencia, tal y como lleva manteniendo desde hace años el biólogo Stefano Mancuso, autor del concepto de “neurobiología vegetal” Las plantas perciben más cosas que los animales, como elementos químicos, campos magnéticos o eléctricos; siendo que una sola raíz, de las muchas que tiene un árbol, es capaz de procesar de forma continua y cómo mínimo 20 parámetros físicos y químicos diferentes.

En cambio, no poseen cerebro para filtrar tanta información y ordenar el movimiento, porque no precisan desplazarse. Sus raíces, que suponen en volumen tanto como la parte visible de la planta, forman una especie de superorganismo inteligente, colectivo, actuando y dando respuestas coordinadas en grupo, como un ente superconectado, haciendo que su inteligencia esté a la vez en todas partes y sin que ningún órgano en concreto las controle. De hecho, se dice que una planta es toda ella su propio cerebro. 

https://www.youtube.com/watch?v=9pApMH7j-vQ

“Toca Madera”: su significado profundo

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“Toca Madera”, su significado profundo

En este pequeño artículo quiero desvelarte el origen y el sentido profundo de esta antigua creencia para que entre todos podamos dejar de verla como una superstición y le devolvamos su significado y su valor, que lo tiene y mucho.

Relacionada con la buena suerte, los buenos presagios y el hecho de alejar el infortunio hoy en día se sigue confiando en esas palabras acompañadas del gesto de tocar algo hecho de madera como si ello tuviera el poder de orientar el destino de las personas. En cierto modo era así. Lo que ocurre es que hoy en día se nombra esa formula sin saber porqué razón y se toca madera muerta, manufacturada, de forma mecánica sin sentimiento alguno y eso, la verdad, no es demasiado coherente. Entonces vayamos a ver que atesora esta popular tradición.

El origen

“Tocar madera” contiene una sabiduría muy pero que muy antigua relacionada con los árboles y el orden natural que los rige, como manifestación y reflejo de las leyes universales.

Las culturas antiguas, por su contacto directo y vivo con la naturaleza, sí poseían ese conocimiento que hoy hemos perdido, sí se alineaban junto al orden natural y sus leyes universales. Sabían que cada ser vivo, planta, árbol, insecto, fuente, piedra, cueva y elemento estaba dotado de alma y honraban esa vida sutil como un hecho normal, profundo y sagrado a la vez. La existencia de lo que llamaríamos “otros reinos paralelos” al nuestro, era una creencia arraigada fruto de la vivencia directa junto a esos reinos. La naturaleza fue considerada pues por los antiguos el hogar armonioso de un sinfín de seres y divinidades hijas e hijos del mismo creador que les había creado a ellos, razón por la cual era sumamente respetada.

Así era el caso de los árboles a los que se consideraba que en cada uno de ellos habitaba un espíritu el cual poseía cualidades mágicas y espirituales. A ciertos árboles y bosques se ofrendaba y reverenciaba para encomendarse a su sabiduría, su fertilidad, su magia y su protección. No nos debe extrañar pues que la buena suerte o el buen vivir, estaban relacionados con el hecho de rendir culto a los espíritus arbóreos e implorar sus bendiciones para las cosechas, para la caza, para las lluvias, para la familia etc..

De igual modo, cualquiera que debiera irrumpir en el bosque por necesidad de abastecerse de madera sabía que eso conllevaba alterar la paz de sus espíritus, lo apropiado entonces era mostrar el debido respeto para no ofender a sus invisibles habitantes, no hacerlo podría acarrear consecuencias indeseadas.  Antes de cortar un árbol era necesario acercarse a dicho árbol y tocarlo al mismo tiempo que se le pedía permiso a su espíritu y se le comunicaba lo que se necesitaba de él. Así de sencillo, obrar sin este acto o consentimiento era sinónimo de des-alinearse de ese orden natural y estar sujeto a la mala racha.

Todo en su justa medida

La naturaleza siempre está dispuesta a dar, a servirnos incondicionalmente, pero eso no quita que tomemos de ella con respeto hacia su aspecto vital y espiritual y en su justa medida. Entonces, no es en el acto de decir las palabras «toca Madera » que eso va a hacer que nuestro destino sea positivo apelando a la buena suerte, más bien de lo que se trata es de recuperar el sentido común y alinearnos de nuevo junto al orden natural recobrando la coherencia con la vida, con el entorno y con sus ciclos.

Nosotros como especie, como seres humanos, como parte de la existencia que somos nos debemos a las leyes que rigen el Universo, leyes que nos conviene conocer, respetar y corresponder. Entrando en ese sentir generaremos armonía y equilibrio en nuestro día a día, crearemos nuestra cuota de “buena suerte” y la misma vida regida por eses leyes nos va a traer cosas beneficiosas y favorables.

¡Ah! por cierto, y no te dejes engañar cunado te digan que “toca madera” tiene que ver con la madera de la cruz de Cristo. No tengo nada en contra con la figura de Jesús, más bien al contrario, pero recuerda que hubo, hay y habrá vida más allá de las religiones.

El diálogo de las plantas

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El diálogo de las plantas

El diálogo de las plantas: un complejo lenguaje da muestras de la “inteligencia verde”

Se han descubierto unos cien vocablos utilizados por las plantas, creados a partir de la combinación de más de 200.000 sustancias de origen vegetal.

Un estudio realizado por científicos del Instituto de Química Ecológica Marx Planck, en Alemania, reveló que las plantas son mucho más que las formas de vida primitiva que solíamos creer. No solo son capaces de emitir sustancias químicas para defenderse de insectos nocivos, sino que son capaces de comunicarse entre ellas mediante un complejo vocablo hormonal.

El investigador Ian Baldwin, actualmente en el International Leibniz Research School for Microbial and Biomolecular Interactions, estudia las reacciones químicas de las plantas ante diferentes estímulos y sus efectos. De esta forma, Baldwin descubrió que las plantas no solo son capaces de comunicar frases tales como “estoy herida” a sus semejantes, sino que incluso pueden expresar cómo y en qué lugar lo están. Este nivel de complejidad comunicativa dado entre los autótrofos (organismos que fabrican su propio alimento), el cual ha sido cada vez más estudiado en los últimos años, se ha ganado en el círculo científico el nombre de “inteligencia verde”.

Tras años de investigación en el campo de la botánica, los científicos descubrieron que la eficacia de las sustancias análogas a las hormonas animales usadas por las plantas es frecuentemente mayor que la de las producidas por los insectos. Dialogan entre ellas por medio de moléculas volátiles; piden auxilio y hasta comunican sus dolores a sus compañeras. Hasta el momento, se han descubierto unos cien vocablos utilizados por las plantas, creados a partir de la combinación de más de 200.000 sustancias de origen vegetal. Esta verdadera forma de inteligencia sorprende a la científicos, quienes creían que el lenguaje era un atributo limitado los a seres superiores.

Aparte de estas actitudes “sociales”, se ha comprobado que las plantas tienen una proyección a futuro para asegurar su bienestar. Desde casos como el de la parasitaria “Cuscuta pentágona”, que tiene predilección por el olor a tomates y se inclina para crecer hacia su futuro huésped, hasta las especies que detectan crecimientos competitivos y emprenden su propio crecimiento en dirección contraria a la sombra que estos arrojarán, estas amigas verdes parecen no ser tan distintas a todas las otras formas de vida, después de todo.

Otro hecho sorprendente acerca de la vida de las plantas es su capacidad de defensa contra ataques externos. Por ejemplo, existen varias especies que reaccionan ante la oruga u otros predadores liberando mensajeros moleculares volátiles que atraen a predadores de sus atacantes. Y no solo eso, sino que las plantas cercanas reciben mensajes que las estimulan a liberar de igual forma al “llamador de predadores”, formándose así un verdadero grupo de defensa.

El maravilloso mundo hormonal de los vegetales y sus interacciones sociales todavía promete muchas sorpresas para los botánicos. Hasta el momento, no solo se ha comprobado que estos seres poseen los cinco sentidos análogos a los de la especie humana, sino que además parecen estar dotados de otras formas sensitivas desconocidas en nuestra especie, tal como la capacidad extrasensorial y otras.

Los análisis electrográficos realizados por equipos de investigación internacionales durante años han comprobado que las plantas efectivamente son capaces de “leer” los pensamientos de su dueño, incrementando o disminuyendo su permeabilidad eléctrica cuando este tiene intenciones de regarla, les habla o si está dispuesto a causarles un daño. Incluso se ha descubierto una reacción de terror en cuanto un individuo que acaba de asesinar a otra planta se para frente a ellas.

 

Artículo publicado originalmente en la revista 2013 y más allá

Orígenes del «Tió de Nadal»

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Orígenes del «Tió de Nadal», La Tronca o Tizón de Navidad 

El Tió de Nadal es una tradición antigua pagana no cristianizada muy arraigada en Catalunya y en zonas de Aragón. En su versión moderna esta tradición consiste en tomar un tronco a partir del día de la Inmaculada Concepción, dejarle comida cada noche y taparle con una manta para que no pase frío. Al llegar el día de Navidad, los niños de la casa lo golpean con bastones mientras cantan canciones tradicionales, para que «cague» regalos y dulces por debajo de la manta. 

Niños haciendo «cagar» el Tió de Nadal

En sus orígenes, esta tradición celebraba el solsticio de invierno, el cambio de ciclo de oscuridad al ciclo de luz, y para ello era fundamental el fuego como elemento de cambio y transformación. Originariamente el tronco se quemaba el día de navidad y se golpeaba con bastones para augurar abundancia para el nuevo ciclo, pero con el tiempo y la desaparición del fuego a tierra de los hogares desapareció la costumbre y con ello su sentido profundo. Veamos qué significados y sentidos  esconde esta tradición.

Para empezar tenemos que El Tió de Nadal está relacionado el culto al Sol.  La palabra solsticio proviene del latín solstitium que, a su vez, se forma de dos palabras: Sol y statum (estático) y se refiere al hecho de que el Sol no cambia de trayectoria durante tres días alrededor de la fechas correspondientes a los solsticios. Tanto el solsticio de verano como el solsticio de invierno suceden los días 21  de junio y diciembre respectivamente. A partir de este momento es cuando ocurre el fenómeno astronómico en el que el Sol no varia su trayectoria durante tres días y por lo tanto la duración del día y de la noche tampoco varian.

El Tió de Nadal tradicional

Es a partir del cuarto día (después del solsticio) que el Sol empieza a mover esa trayectoria y esto se traduce en que el día tendrá unos minutos más de luz que los tres anteriores días en el caso del solsticio de invierno y unos minutos menos de luz en el caso del solsticio de verano. Entonces el día solar, en el Solsticio de invierno, empieza a crecer y así progresivamente a lo largo de seis meses hasta su máxima duración y altitud. Por ello sabemos que el día de Navidad, no se refiere a la natividad del niño Jesús, se refiere al renacimiento del ciclo solar de la luz, el Sol Invictus Romano: la Navidad es la celebración del renacimiento de la Luz solar que año tras año, ciclo tras ciclo, gana la partida al ciclo de la oscuridad y perpetúa la vida.

La razón por la que el tronco de Navidad se quemaba el 25 de diciembre era pues homenajear el renacimiento del ciclo de la luz recreando de forma simbólica al astro rey,  recreando a la luz y su acción dispensadora de vida a través del fuego que es hijo del Sol.

Por otro lado tenemos el tronco que representa al Árbol, el árbol es el guardián de bosques y montañas y el embajador de la madre naturaleza que contiene sus mismos atributos de fertilidad y abundancia. En ese caso el Tió de Nadal era un tronco grande de un árbol caído que representaba el reposo de la naturaleza en invierno y que en su interior albergaba latentes sus atributos. Cuando a ese tronco se le está entrando en casa es una forma de llevar al hogar el espíritu benefactor de la naturaleza y todo lo que conlleva, por eso recibe un trato de respeto y cuidados como si de un humano se tratara.  Vemos pues que el tronco, aunque muerto, se le atribuye vida propia, se le atribuye «alma» y el poder de convocar cosas buenas. 

El fuego, representa al Sol y encarna el poder de transformación

El echo de pegar al tronco (tras haberlo prendido) con bastones y cantar una suerte de «decretos» en la fecha señalada,  nos habla de la intención de “despertarlo” de su letargo y activar sus capacidades generativas. Así mismo con la presencia de los regalos se estaba reproduciendo (por simple magia simpática) el poder fértil y abundante  que la misma naturaleza y la misma tierra vendría a traer en su nuevo ciclo. «Activar» el Tió de Nadal era por lo tanto un acto, un pequeño ritual de abundancia y buen augurio para la temporada que empezaba.

Por último, tenemos que las cenizas resultantes del tronco después de ser quemado eran recogidas y esparcidas por la casa y el campo como agente mágico y protector. En este caso las cenizas representaban la alquimia resultante de todo el proceso y una vez más dignificando cada etapa y cada función del Árbol se culminaba el ritual congeniando el lugar con su memoria trasmutada.

Así pues y resumiendo encontramos que en sus orígenes paganos la tradición de el Tió de Nadal, El Tizón de Navidad es una combinación de culto arbóreo y culto solar asociados a una magia simpática de buen augurio y protección.

 

Los peligros de las meditaciones masivas

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¿Conoces los peligros de las meditaciones masivas?

En estos tiempos que corren tan convulsos y en los que muchas personas deseamos que se den cambios reales planetarios, se hace más necesario que nunca servir a aquellos propósitos por los cuales cada cual cree que vale la pena vivir para el bien de uno y de todos. Es por ello que  desde el mundo de la espiritualidad surgen todo tipo de propuestas e iniciativas cargadas de intenciones que pretenden impulsar estos cambios necesarios para el despertar de la humanidad y la salvación planetaria. Pero…¿Son todas estas propuestas válidas? A mi entender NO!

las meditaciones masivas codificadas en supuestos «portales» encierran peligros que pueden en gran medida hacer el efecto contrario a la intención de la propia «meditación». Expongo algunos consejos que te pueden ayudar a descodificar estas controvertidas propuestas.

Frente a las meditaciones masivas o planetarias deberías saber:

Debes saber quiénes son las personas físicas que proponen las «meditaciones»

¿En el nombre de quién o de qué estas conectando, meditando? Ponle nombre, apellidos, cara y ojos a la persona u organización que ha propuesto la meditación. Infórmate, investiga sobre su quehacer. No puedes entregar tu poder a solo una intención que si ni siquiera sabes quién hay «detrás», sino de ese modo estarás sirviendo a terceros. Tampoco basta una buena intención, el mundo y sus dirigentes están cargados de «buenas intenciones» y mira como va.

Los ‘portales’ numéricos no existen son un fraude

¿Qué es un portal?, ¿Alguien sabe a lo que se está refiriendo, alguien los ha podido contrastar? Nadie sabe exactamente que es. Es una de tantas palabras manipuladas de la Nueva Era. Lo que si existe son Los Ciclos: un día, un mes, una estación son ciclos y un una vuelta al sol, un año, también. Nuestros ciclos planetarios están ligados a su vez a los ciclos cósmicos y estos tienen evidentemente una influencia sobre nosotros. Los momentos de cambio de ciclo, como los solsticios y los equinoccios son momentos que sí funcionan como portales tal y como nos han enseñado las tradiciones milenarias del planeta.

La ascensión no existe como tal ya eres un Ser Divino y completo 

Todo en el Universo es un centro en si mismo, no existe arriba y abajo, no se puede utilizar el concepto de «ascender» porqué no existe, es un concepto perverso. Mientras creas que tienes que ascender o que el planeta tiene que ascender a alguna otra dimensión estarás atrapado en tu limitación, negando tu divinidad y la de la Tierra. Todas las enseñanzas espirituales más importantes de la Tierra dicen que tienes que ir hacia el centro, a tu interior. Lo único que puedes hacer es tomar consciencia de esa realidad y entrar en lo que se llama “el recuerdo de Si“ porque la información de tu origen divino permanece intacta.

Las meditaciones grupales deben enfocarse en la oración y en el rezo consensuado

Cuando rezas no hay terceros entre tu y Dios es tu voluntad activa, y en ese estado tu intención está protegida, sin intermediarios. Es un acto de voluntad en vertical, directo. Cuando te reúnes con un grupo o en red a una meditación a nivel global en pro de una «buena intención» no estás en la energía de la oración directamente con Dios, sino en un espacio horizontal en el que cedes tu voluntad a quién dirige y pierdes sin saberlo tu identidad y autoridad. Debes saber que estas «meditaciones» horizontales crean un Egrégor fácil de dominar y dirigir.

No puedes salvar a la Madre Tierra: solo trata de no ensuciarla

Madre Tierra es una consciencia infinitamente superior a ti, es la Divinidad, si lo que pretendes es salvar a la divinidad estás en la soberbia y en la ignorancia, quitándole la autoridad y el poder que tiene. Bendice el hecho de que Madre Tierra te cuide, te proteja, te nutra y te sostenga y simplemente trata de no ensuciarla.  Pero cuidado: no solo los productos químicos y los plásticos ensucian, también tus pensamientos, tus emociones, el odio por ejemplo. Respeta la Naturaleza y bríndale tu amor.

No puedes salvar a la Humanidad: solo puedes salvarte a ti mismo

Salvar a la humanidad no es tu responsabilidad pero si es tu responsabilidad salvarte a ti, convertirte en un ser despierto humano-divino. Lo mismo: solo puedes influir en la paz mundial si pones paz en tu corazón. Cada ser conoce el propósito de su encarnación y está sujeto al libre albedrío, ¿quién eres tu para juzgar lo que el alma del otro debe o no debe experimentar? deja tu postulado de «Salvador», cámbiate a ti, sana tus heridas y ayudarás a cambiar el mundo y a los demás.

Cuando medites solo o en grupos reducidos hazlo desde tu autoridad

Tener autoridad sobre uno mismo significa tener la consciencia de que eres un Ser Espiritual encarnado en un Cuerpo. Puedes pensar que es así pero no sirve, tienes que haberlo vivido y sentido en tu corazón. Tu consciencia es tuya y por lo tanto tienes que hacerte responsable de lo que tu eres, y si tu no lo haces nadie lo va hacer por ti. La expresión de la autoridad queda dicha en el la afirmación: YO SOY. Más allá del Yo Soy no hay nada.

La Madre Tierra es tu referencia numero uno

Aunque seas una persona muy espiritual con tendencia a contactar con los planos de luz, el mundo angélico, los maestros ascendidos, los médicos del cielo etc. tu referencia debería ser siempre tu cuerpo y el cuerpo del cual procedes: la Naturaleza y La Madre Tierra. Deberías conectarte a menudo a la Tierra, enraizarte, porque ella tiene el patrón original de la frecuencia de vida. Ella sabe lo que necesitas y te va a permitir que te conozcas y actives así tus centros del instinto, la supervivencia y el poder y para dejar de ser alguien influenciable. Si estás en sintonía y conexión con la Tierra sabrás siempre lo que es bueno para ti y para el bien común y podrás contagiar de buenas vibraciones a las personas de tu alrededor.

El movimiento de la Nueva Era (La New Age) está dirigido

Siento darte esta noticia pero es así, el mundo espiritual que tanto promulga la Nueva Era es una moda y un pasatiempo en tanto que te distrae, te lleva a consumir y a evadirte de la realidad terrenal y de tus responsabilidades. El mundo espiritual y el despertar de la consciencia debe servirte para buscar la verdad, tu verdad y la del origen del Ser Humano. Y no olvides que ese despertar es un proceso interior que solamente lo puede llevar a cabo uno mismo, es un proceso individual no grupal ni global.

 

Impactantes imágenes de la devastación de bosques en Canadá

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Impactantes imágenes de la devastación de bosques en Canadá

Fotos tomadas por TJ Watt, Ancient Forest Alliance, www.ancientforestalliance.org

¡¡Alerta máxima!! Casi el 80% de los bosques antiguos productivos de la isla de Vancouver, en Klanawa Valley, han sido talados en estas dos últimas 2 décadas, incluyendo el 90% de los fondos de los valles donde crecen los árboles más grandes y en donde reside la biodiversidad más rica. Se han encontrado tocones de hasta 5 metros de diámetro, el más viejo que se fechó pertenecía a un árbol de 1.835 años! Las fotografías son de sólo algunos de los grandes tocones que se han encontrado. ¿Cuántos otros hay que no veremos?

Ya hace tiempo que estamos transitando como humanidad por momentos desgarradores y difíciles de digerir y de nada sirve cerrar los ojos a la realidad. A pesar de esta realidad cada uno, en su medida y a su manera puede aportar su granito de arena para revertir la situación.

Por ello te propongo un momento de introspección:

  • Observa estas 20 imágenes y mira a ver que emoción o sentir mueven en ti. Observa también si junto a esa emoción o sentir aparece algún juicio…y por último cierra los ojos, y junto a tu sentir tómate un tiempo y busca retrospectivamente en tu pasado acontecimientos o experiencias que te hayan hecho sentir igual, con esta misma emoción. Una vez tengas esos momentos ubicados hazte la siguiente pregunta: ¿Cómo quieres vivir tu vida de ahora en adelante? más info
Algunas de estas imágenes pueden ser perturbadoras para las personas muy sensibles 

 

Científicos descubren que los árboles tienen corazón que late

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Científicos descubren que los árboles tienen un «latido»

La naturaleza es hermosa, los árboles nos proveen oxígeno al mismo tiempo que muchos de ellos nos brindan los frutos más deliciosos que ya hemos probado. Son seres vivos necesarios para nuestra vida, pero un reciente descubrimiento nos indica que están más vivos de lo que imaginábamos. Científicos dicen que tienen una especie de latido del corazón, es tan lento que nunca antes había sido notado.

Descubrieron que los troncos y las ramas de los árboles se contraen y expanden para “bombear” agua desde las raíces hasta las hojas, de manera similar a la forma en que nuestro corazón bombea sangre a través de nuestros cuerpos.

La única diferencia entre nuestro pulso y el de un árbol es que el de un árbol es mucho más lento, “latiendo” una vez cada dos horas más o menos, y en lugar de regular la presión arterial, el latido del corazón de un árbol, regula la presión del agua.

¿Los árboles tienen corazón?…lo cierto que emiten algo parecido a un latido

En su estudio el investigador Zlinszky y su colega Anders Barfod científicos de la Universidad de Aarhus, Países Bajos, usaron un escáner láser terrestre para monitorizar 22 especies de árboles y poder documentar cómo cambiaba la forma de las copas de estos árboles.

Los árboles tienen cambios periódicos en su forma, sincronizados en toda la planta, lo que implica cambios periódicos en la presión del agua. Aún desconocen el funcionamiento exacto, pero suponen que el tronco aprieta el agua empujándola hacia arriba a través del xilema, que es un sistema de tejido en el tronco que transporta agua y nutrientes a todas las ramas y las hojas.

Los árboles absorben los olores y gases contaminantes (óxidos de nitrógeno, amoníaco, dióxido de azufre y ozono) y filtran las partículas contaminantes del aire, atrapandolas en sus hojas y corteza. ¡Nos dan vida! También siempre han sido una fuente de curiosidad. Están en el centro de muchas terapias relacionadas con la relajación, el bienestar y la búsqueda de ósmosis con la naturaleza, todo ello debido a la energía que se supone que deben transmitir.

Para ver el artículo completo en Ecocasa: 

Sintoísmo y Árboles Sagrados Kami

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Sintoísmo y Árboles Sagrados kami

Por Xavi Callejo www.conscienciarborea.com

Una pincelada sobre la antigua tradición espiritual japonesa y la sacralidad de sus bosques y árboles.

La visión original religiosa y espiritual de la cultura japonesa, el Sintoísmo, es una forma sofisticada del animismo que afirma la existencia de seres espirituales que se encuentran en la naturaleza o en niveles superiores de existencia. En el Shinto la naturaleza es sagrada. Esta en contacto con la naturaleza es estar cerca de los divinidad, y los objetos naturales son adorados como espíritus sagrados.

En Japón existen cientos de bosques sagrados repartidos por toda la gran isla cuidados y protegidos por monjes sintoístas herederos de una antigua tradición milenaria. En estos santuarios vivientes existen árboles longevos, especialmente sagrados, a los cuales se les considera y venera como Kami. Es raro encontrar un santuario Shinto que no tenga un árbol sagrado, los orígenes de los santuarios comenzaron con los árboles y su naturaleza simbólica puede permear la conciencia humana.

El término Kami no designa a las divinidades como a seres absolutos creadores del mundo y de la vida ya que no marca una diferencia entre el Ser Creador y lo creado. Las dos cosas son Creador y Creación a la vez. Como si se tratara de deidades personificadas al estilo de los dioses menores de la Grecia y Roma antiguas. Así pues, se denomina Kami a cualquier cosa que tenga un poder sobrehumano que pueda influenciar un gran conjunto de cosas.

Los monjes que habitan estos bosques milenarios permanecen en un continuo contacto con sus Kami o árboles sagrados; son pues artífices de prácticas y cultos que perduran vigentes en la actualidad y poseedores de un vasto conocimiento vivo sobre el mundo espiritual de los árboles o llamado también el reino de los Seres Arbóreos. El centro espiritual de la fe de Sintoísta, El Templo de Ise en los bosques de Kumano conduce más de 1.700 ceremonias cada año, incluyendo rituales mensuales, ofrendas y rezos para la paz de la nación y prosperidad, suplicas para la buena cosecha, etcétera.

Desde hace más de 1.300 años, cada 20 años se viene realizando La Ceremonia del Renacimiento, Shikinen Sengu, que consiste en reconstruir con maderas de árboles sagrados todo el Templo de Ise para así transferir la deidad a una vivienda nueva, de modo que la deidad renueva su espíritu y fortalece la vitalidad de la nación. La magnífica ceremonia, sin par en ninguna parte del mundo, ha renovado por generaciones el respeto a lo sagrado, preservando el ciclo de la naturaleza y consolidando el bosque en los corazones del pueblo japonés.

 

Las flores escuchan el zumbido de las abejas, lo que hace que su néctar sea más dulce

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Las flores escuchan el zumbido de las abejas, lo que hace que su néctar sea más dulce

Este artículo se publicó originalmente en nationalgeographic.com.

Hasta en los días más tranquilos, el mundo está plagado de sonidos: las aves cantan, el viento sopla entre los árboles y los insectos zumban. Los oídos de presa y depredador están afinados para detectar la presencia del otro.

El sonido es tan elemental para la vida y la supervivencia que hizo que Lilach Hadany, investigadora de la Universidad de Tel Aviv, se preguntase: ¿Y si los animales no fueran los únicos seres capaces de sentir el sonido? ¿Y si las plantas también pudieran? Los primeros experimentos para poner a prueba esta hipótesis, publicados recientemente en el servidor de bioRxiv, sugieren que las plantas pueden escuchar, al menos en un caso, y que esto les confiere una ventaja evolutiva.

El equipo de Hadany analizó onagras costeras (Oenothera drummondii) y determinó que, minutos después de detectar las vibraciones de las alas de los polinizadores, las plantas aumentaron temporalmente la concentración de azúcar del néctar de sus flores. En efecto, las propias flores hacían las veces de oídos que captaban las frecuencias específicas de las alas de las abejas y descartaban sonidos irrelevantes como el viento.

El sonido más dulce

Como teórica evolutiva, Hadany afirma que su pregunta se vio motivada por la idea de que los sonidos son un recurso natural ubicuo que las plantas desperdiciarían si no se aprovecharan de ellos como los animales. Supuso que, si las plantas tuvieran una forma de escuchar y responder al sonido, esto podría ayudarlas a sobrevivir y transmitir su legado genético.

Como la polinización es fundamental para la reproducción de las plantas, el punto de partida de la investigación fueron las flores. La onagra costera, que crece salvaje en las playas y parques de Tel Aviv, se convirtió en una buena candidata, ya que tiene un tiempo de floración largo y produce cantidades de néctar cuantificables.

Pero en las plantas expuestas a las grabaciones de sonidos de abeja (0,2 a 0,5 kilohercios) y sonidos de baja frecuencia (0,05 a 1 kilohercio), el análisis final reveló una respuesta inconfundible. Tras tres minutos de exposición a estas grabaciones, la concentración de azúcar de las plantas experimentó un increíble aumento del 20 por ciento.

Su teoría sostiene que ofrecer un néctar más dulce a los polinizadores podría atraer más insectos y quizá aumentar las probabilidades de conseguir polinización cruzada. De hecho, en observaciones de campo, los investigadores descubrieron que los polinizadores eran nueve veces más comunes en torno a plantas que habían sido visitadas por otro polinizador en los seis minutos anteriores.

«Nos sorprendió bastante descubrir que funcionaba de verdad», afirma Hadany. «Pero, tras repetirlo en otras situaciones, en estaciones diferentes y con plantas de interior y exterior, estamos muy seguros del resultado».

Flores a modo de oídos

Aunque el equipo tuvo en cuenta el funcionamiento del sonido, por la transmisión e interpretación de vibraciones, el papel de las flores se volvió más intrigante. Aunque las flores varían mucho en forma y tamaño, muchas son cóncavas o tienen forma de cuenco. Esto las hace perfectas para recibir y amplificar ondas de sonido, como si fueran antenas parabólicas.

Para poner a prueba los efectos vibratorios de cada frecuencia de sonido analizada, Hadany y su coautora Marine Veits, entonces estudiante de posgrado en el laboratorio de Hadany, colocaron las onagras costeras en una máquina denominada vibrómetro láser, que mide los movimientos más minúsculos. A continuación, el equipo comparó las vibraciones de las flores con las de los diversos tratamientos de sonido.

«Esta flor en particular tiene forma de cuenco, por eso, en lo que a acústica se refiere, tiene sentido que este tipo de estructura vibre y aumente la vibración dentro de sí misma», explica Veits.

Y, de hecho, lo hizo, al menos en las frecuencias de los polinizadores. Hadany cuenta que fue emocionante observar cómo las vibraciones de la flor concordaban con las longitudes de onda de la grabación de abejas. «Enseguida se ve que funciona», afirma.

Para confirmar que la flor era la estructura responsable, el equipo también llevó a cabo pruebas en flores a las que quitaron uno o más pétalos. Dichas flores no resonaron con ninguno de los sonidos de baja frecuencia.

¿Qué más pueden oír las plantas?

Hadany reconoce que esta nueva habilidad de responder al sonido descubierta en las plantas plantea muchas incógnitas. ¿Son algunos «oídos» mejores que otros para determinadas frecuencias? Y ¿por qué la onagra costera elabora un néctar mucho más dulce cuando se sabe que las abejas pueden detectar cambios en la concentración de azúcar tan minúsculos como del uno al tres por ciento?

Y ¿podría esta capacidad conferir otras ventajas además de la producción de néctar y la polinización? Hadany propone que quizá las plantas se alerten las unas a las otras del sonido de herbívoros que se alimentan de sus vecinas. O quizá puedan generar sonidos que atraigan a los animales implicados en dispersar las semillas.

«Debemos tener en cuenta que las flores han evolucionado con los polinizadores durante mucho tiempo», afirma Hadany. «Son entidades vivas y también necesitan sobrevivir en el mundo. Es importante que puedan sentir su entorno, sobre todo si no pueden ir a ninguna parte».

Este estudio ha abierto un nuevo campo de investigación científica que Hadany denomina fitoacústica.

Veits quiere investigar los mecanismos subyacentes responsables del fenómeno que observó el equipo de investigación. Por ejemplo, ¿qué procesos moleculares o mecánicos producen la respuesta de la vibración y el néctar? También espera que el trabajo reafirme la idea de que no siempre se necesita un órgano en el sentido tradicional para percibir el mundo.

«Algunas personas pueden preguntarse: ¿cómo pueden escuchar u oler las plantas?», explica Veits. «Espero que la gente entienda que no solo se escucha con los oídos».

Richard Karban, experto en interacciones entre las plantas y sus pestes en la Universidad de California, Davis, también tiene preguntas. En especial, sobre las ventajas evolutivas de las respuestas de las plantas al sonido.

«Podría ser posible que las plantas fueran capaces de sentir químicamente a sus vecinas y evaluar si otras plantas a su alrededor están fertilizadas o no», afirma. «No hay pruebas de que ocurran estas cosas, pero [este estudio] ha dado el primer paso».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.