Inteligencia Vegetal

Las flores escuchan el zumbido de las abejas, lo que hace que su néctar sea más dulce

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Las flores escuchan el zumbido de las abejas, lo que hace que su néctar sea más dulce

Este artículo se publicó originalmente en nationalgeographic.com.

Hasta en los días más tranquilos, el mundo está plagado de sonidos: las aves cantan, el viento sopla entre los árboles y los insectos zumban. Los oídos de presa y depredador están afinados para detectar la presencia del otro.

El sonido es tan elemental para la vida y la supervivencia que hizo que Lilach Hadany, investigadora de la Universidad de Tel Aviv, se preguntase: ¿Y si los animales no fueran los únicos seres capaces de sentir el sonido? ¿Y si las plantas también pudieran? Los primeros experimentos para poner a prueba esta hipótesis, publicados recientemente en el servidor de bioRxiv, sugieren que las plantas pueden escuchar, al menos en un caso, y que esto les confiere una ventaja evolutiva.

El equipo de Hadany analizó onagras costeras (Oenothera drummondii) y determinó que, minutos después de detectar las vibraciones de las alas de los polinizadores, las plantas aumentaron temporalmente la concentración de azúcar del néctar de sus flores. En efecto, las propias flores hacían las veces de oídos que captaban las frecuencias específicas de las alas de las abejas y descartaban sonidos irrelevantes como el viento.

El sonido más dulce

Como teórica evolutiva, Hadany afirma que su pregunta se vio motivada por la idea de que los sonidos son un recurso natural ubicuo que las plantas desperdiciarían si no se aprovecharan de ellos como los animales. Supuso que, si las plantas tuvieran una forma de escuchar y responder al sonido, esto podría ayudarlas a sobrevivir y transmitir su legado genético.

Como la polinización es fundamental para la reproducción de las plantas, el punto de partida de la investigación fueron las flores. La onagra costera, que crece salvaje en las playas y parques de Tel Aviv, se convirtió en una buena candidata, ya que tiene un tiempo de floración largo y produce cantidades de néctar cuantificables.

Pero en las plantas expuestas a las grabaciones de sonidos de abeja (0,2 a 0,5 kilohercios) y sonidos de baja frecuencia (0,05 a 1 kilohercio), el análisis final reveló una respuesta inconfundible. Tras tres minutos de exposición a estas grabaciones, la concentración de azúcar de las plantas experimentó un increíble aumento del 20 por ciento.

Su teoría sostiene que ofrecer un néctar más dulce a los polinizadores podría atraer más insectos y quizá aumentar las probabilidades de conseguir polinización cruzada. De hecho, en observaciones de campo, los investigadores descubrieron que los polinizadores eran nueve veces más comunes en torno a plantas que habían sido visitadas por otro polinizador en los seis minutos anteriores.

«Nos sorprendió bastante descubrir que funcionaba de verdad», afirma Hadany. «Pero, tras repetirlo en otras situaciones, en estaciones diferentes y con plantas de interior y exterior, estamos muy seguros del resultado».

Flores a modo de oídos

Aunque el equipo tuvo en cuenta el funcionamiento del sonido, por la transmisión e interpretación de vibraciones, el papel de las flores se volvió más intrigante. Aunque las flores varían mucho en forma y tamaño, muchas son cóncavas o tienen forma de cuenco. Esto las hace perfectas para recibir y amplificar ondas de sonido, como si fueran antenas parabólicas.

Para poner a prueba los efectos vibratorios de cada frecuencia de sonido analizada, Hadany y su coautora Marine Veits, entonces estudiante de posgrado en el laboratorio de Hadany, colocaron las onagras costeras en una máquina denominada vibrómetro láser, que mide los movimientos más minúsculos. A continuación, el equipo comparó las vibraciones de las flores con las de los diversos tratamientos de sonido.

«Esta flor en particular tiene forma de cuenco, por eso, en lo que a acústica se refiere, tiene sentido que este tipo de estructura vibre y aumente la vibración dentro de sí misma», explica Veits.

Y, de hecho, lo hizo, al menos en las frecuencias de los polinizadores. Hadany cuenta que fue emocionante observar cómo las vibraciones de la flor concordaban con las longitudes de onda de la grabación de abejas. «Enseguida se ve que funciona», afirma.

Para confirmar que la flor era la estructura responsable, el equipo también llevó a cabo pruebas en flores a las que quitaron uno o más pétalos. Dichas flores no resonaron con ninguno de los sonidos de baja frecuencia.

¿Qué más pueden oír las plantas?

Hadany reconoce que esta nueva habilidad de responder al sonido descubierta en las plantas plantea muchas incógnitas. ¿Son algunos «oídos» mejores que otros para determinadas frecuencias? Y ¿por qué la onagra costera elabora un néctar mucho más dulce cuando se sabe que las abejas pueden detectar cambios en la concentración de azúcar tan minúsculos como del uno al tres por ciento?

Y ¿podría esta capacidad conferir otras ventajas además de la producción de néctar y la polinización? Hadany propone que quizá las plantas se alerten las unas a las otras del sonido de herbívoros que se alimentan de sus vecinas. O quizá puedan generar sonidos que atraigan a los animales implicados en dispersar las semillas.

«Debemos tener en cuenta que las flores han evolucionado con los polinizadores durante mucho tiempo», afirma Hadany. «Son entidades vivas y también necesitan sobrevivir en el mundo. Es importante que puedan sentir su entorno, sobre todo si no pueden ir a ninguna parte».

Este estudio ha abierto un nuevo campo de investigación científica que Hadany denomina fitoacústica.

Veits quiere investigar los mecanismos subyacentes responsables del fenómeno que observó el equipo de investigación. Por ejemplo, ¿qué procesos moleculares o mecánicos producen la respuesta de la vibración y el néctar? También espera que el trabajo reafirme la idea de que no siempre se necesita un órgano en el sentido tradicional para percibir el mundo.

«Algunas personas pueden preguntarse: ¿cómo pueden escuchar u oler las plantas?», explica Veits. «Espero que la gente entienda que no solo se escucha con los oídos».

Richard Karban, experto en interacciones entre las plantas y sus pestes en la Universidad de California, Davis, también tiene preguntas. En especial, sobre las ventajas evolutivas de las respuestas de las plantas al sonido.

«Podría ser posible que las plantas fueran capaces de sentir químicamente a sus vecinas y evaluar si otras plantas a su alrededor están fertilizadas o no», afirma. «No hay pruebas de que ocurran estas cosas, pero [este estudio] ha dado el primer paso».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

Aplicaciones móviles y plantas

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LAS APLICACIONES MÓVILES QUE TE DICEN TODO SOBRE UNA PLANTA SÓLO CON UNA FOTO

Como no podría ser de otro modo las tecnologías y aplicaciones de móviles quieren llegar a todos los rincones y expresiones del planeta. Y ahora es el turno de los vegetales, aunque de momento solo llegan  a una mínima parte de ellos: los más conocidos. Viene bien recordar que se estiman unas 300.000 mil especies de plantas en todo el mundo, eso significaría una base de datos inviable para una aplicación móvil (de momento).

Hay personas que necesitan conocer los nombres de flores, plantas y árboles por qué les llena de placer saber que saben nombrarlas, les enriquece. Y si lo hacen es por qué aman ese reino (cuando amas algo necesitas poder nombrarlo). Conocer el nombre de una planta, una flor o un árbol permite que establezcamos un vínculo con ese ser vegetal y a partir de ahí cada uno vivirá ese vínculo acorde a su nivel de consciencia, a sus deseos y a sus necesidades.Plantas-y-aplicaciones

Pero cierto es que siendo el nombre un nexo con el otro ser, eso no significa que sin él no se pueda dar esa conexión. Así como hay miles de personas que se sienten y están muy unidas a plantas, flores y árboles y siguen sin conocer sus nombres, las hay que conociendo sus nombres siguen sintiéndose muy poco vinculadas a ellas. No es necesario saber los nombres para relacionarse con plantas, flores y árboles, cuando amamos y respetamos a ese reino y nos sentimos vinculados a él,  aunque grata, la nomenclatura no deja de ser un complemento.

El Reino Vegetal no nos va a exigir que sepamos sus nombres, de hecho esos nombres los hemos creado los humanos. El Reino Vegetal se da a conocer por lo que es, por lo que emite, por lo que desprende a nivel de frecuencia de vida: por su altruismo y su contribución al bien común. Y eso, nos conviene estimarlo y corresponderlo para el bien planetario.

Os dejo con la información para quién le sea de interés…

“Con el simple gesto de hacer una fotografía puedes encontrar cualquier flor del mundo, incluso sin estar conectado a Internet. Si alguna vez has pasado cerca de una flor, planta o árbol y te has quedado prendado de su aroma y con la incertidumbre de cuál era su nombre, no te preocupes más. En FCINCO te dejamos cuatro aplicaciones gratuitas que te revelarán sus datos al instante. Al igual que la app Shazam para averiguar los títulos de canciones o, Vivino, para identificar un vino fotografiando su etiqueta, hay otras que identifican vegetaciones.

Pl@ntNet

Pl@ntNet es una aplicación para identificar todo tipo de plantas de forma muy sencilla y rápida, ya que permite introducir hasta 4 fotografías. Tan solo tienes que subir una imagen, y seleccionar si es una flor, un árbol, una hoja, o un fruto. Como dispone de una base de datos con más de 4.000 especies, te muestra con cuál coincide más, además del nombre, su familia y zona geográfica a la que pertenece.

Si eres un descubridor, también puedes registrar tu planta para que otros hagan sus aportaciones. Está disponible para dispositivos iOS y Android y en castellano, inglés y francés.

ArbolApp

Ésta ha sido creada por el CSIC en colaboración con el Real Jardín Botánico, e incluye 118 especies de árboles silvestres de la Península Ibérica y las Islas Baleares. Cada especie cuenta con un mapa de distribución, una breve descripción y una o varias fotografías. Y si algo no te queda muy claro, consulta el glosario con más de 80 términos. Además de identificar las especies de árboles, con esta app se puede aprender tanto información científica como curiosidades y leyendas.

ArbolApp está disponible en inglés y castellano y funciona de manera autónoma sin conexión a Internet para que puedas perderte por los bosques y aprendas mientras juegas a ser Sherlock Holmes.

Treezilla

Esta app contiene un mapa de los árboles de Gran Bretaña y calcula los beneficios ambientales (servicios del ecosistema) que proporciona cada uno. Con una imagen, se puede medir el tamaño de los árboles e identificarlos, y especificar las contribución que hace a la naturaleza.

iKnow Trees 2 LITE

Con esta app tendrás una gran guía de campo sobre árboles de Europa y América del Norte en la palma de tu mano. Tiene una completa biblioteca con 200 especies de árboles y unas 2000 imágenes, descripciones extensas y los nombres de árboles en 7 idiomas. También revela la identificación científica, y tiene un juego para valorar todo lo que has aprendido.

Fuente: Agriculturers

Entrevista a Stefano Mancuso

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Entrevista a Stefano Mancuso

«No hay diferencia entre la inteligencia de los animales y la de las plantas»

Fuente: Pilar Quejada de ABC

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Stefano Mancuso es profesor asociado de la Universidad de Florencia y dirige el laboratorio internacional de Neurobiología Vegetal. Estuvo en España hace unas semanas para presentar su libro “Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal”, editado por Galaxia Gutenberg. Rodeado de cierta polémica por parte de sus colegas del mundo vegetal, Mancuso impartió una conferencia en el Real Jardín Botánico de Madrid retransmitida por TEDxGran Vía. Entre los puntos en discordia destaca el término “neurobiología vegetal”, ya que, argumentan sus colegas, las plantas carecen de sistema nervioso, y también el concepto mismo de inteligencia vegetal. En su conferencia Mancuso desmitificó algunas creencias sobre las plantas y abrió otros interrogantes en el auditorio.

-Me ha llamado la atención el término “neurobiología” vegetal. ¿Significa esto que las plantas tienen un sistema nervioso?

-No. Ese término nació para indicar que en el ámbito vegetal se pueden aplicar las mismas técnicas que en las neurociencias. Las plantas no tienes neuronas, ni nervios, pero si consideramos que las neuronas del cerebro de los animales son células que producen y transportan señales eléctricas, en las plantas la mayoría de las células ejercen este tipo de función. Y si nos fijamos en la raíz, vaemos que hay una producción mayor que en el resto de la planta de células que transmiten señales eléctricas, por lo que sí que hay similitudes entre los dos reinos.

-Defiende que las plantas tienen inteligencia, ¿como define esa inteligencia vegetal?

-No hay diferencias entre la inteligencia de animales y plantas. El problema de la inteligencia es su definición. Solemos limitarla al ámbito humano o a animales parecidos al ser humano, pero creo que eso limita un fenómeno biológico más amplio. Yo la defino como la capacidad de resolver problemas. Si vemos así la inteligencia, todos los seres vivos han de solucionar problemas. Y si no, la evolución hace que desaparezcan. La inteligencia es una propiedad de la vida que todos los seres vivos deben tener para sobrevivir.

-Eso, en términos darwinianos, sería la capacidad de adaptación…

-Podría ser, en un cierto sentido. Pero a diferencia de la capacidad de adaptación darwiniana, que requiere mucho tiempo, la inteligencia se considera en el transcurso de una vida. Darwin define la inteligencia como una herramienta que se desarrolla a lo largo de la vida, y mi idea es muy parecida a la de Darwin. Es algo que está tanto en las bacterias como en los hombres, pero difiere en cantidad.

-Asegura que las plantas duermen. ¿Cómo lo hacen?

-Las plantas duermen de forma muy parecida a los animales. Tienen un ciclo diurno, activo, y otro nocturno, de descanso. También hay plantas que son nocturnas, como algunos animales, y los ciclos van al revés. La fase de descanso de las plantas tiene las mismas características que en los animales. Por ejemplo, no tienen sensibilidad del entorno. Incluso las posiciones de descanso son parecidas. Muchas plantas cierran sus hojas o las colocan en una posición distinta. Y, como los animales, a medida que cumplen años necesitan menos sueño. Hay diferencia en la cantidad de sueño que necesitan las plantas jóvenes y las más mayores. Y también es un tema de genes que se activan de forma diferente, igual que ocurre con los animales.

-Pero no sueñan, que sepamos…

-No, eso no (ríe).

-¿Qué función cumple el sueño en las plantas?

-Por qué dormimos no lo sabemos con certeza. Tampoco en las plantas. A menudo lo relacionamos con la actividad cerebral pero no hay ninguna prueba científica y suelen ser teorías. Las plantas no tienen cerebros, pero sus procesos son similares a los de los animales.

-Hay mucha gente que toca las plantas porque cree que transmiten energía positiva, ¿es cierto?

-Si se toca una planta pequeña, de las de casa, a la planta no le gusta nada. Un experimento sencillo puede servir para demostrarlo. Se ponen un par de habas en agua, para que germinen. A una la tocamos un minuto al día y a la otra no. Al cabo de dos semanas podemos observar que la que hemos tocado ha crecido menos. Respecto a tocar o abrazar los árboles, no hay ninguna prueba científica, pero sí entiendo que puede ser positivo para la psique ese contacto con la naturaleza.

-¿Sirve de algo hablar a las plantas?

-No. Se hizo un experimento en el que se leían libros a una serie de plantas y a otras no y se comparaba su crecimiento. No había diferencias significativas entre ambos grupos. Y eso que los autores eran buenos [bromea]. Sólo hubo una pequeña diferencia cuando les leyeron un fragmento de Darwin. Crecieron más deprisa. Pero no era significativo. [De nuevo bromea] Podría significar que lo que oían no les gustaba y querían escapar, por eso crecían más deprisa, explica riendo.

-¿Y ponerles música?

-Las plantas no pueden apreciar ningún tipo de música. Perciben solo vibraciones y frecuencias. Y prefieren las más bajas, las más comunes en la naturaleza, entre los 100 y 400 hertzios, que sonaría como la sirena de un barco. Cuando hablo de preferencias, me refiero a que al poner una fuente de sonido de 300 hertzios, las raíces de las plantas tenderán hacia esa fuente de sonido.

-¿Por qué?

-Esa frecuencia, en torno a 300 hertzios, es parecida a la que produce el agua que fluye. Una posibilidad es que asocien esta frecuencia con la presencia de agua.

-¿Una especie de búsqueda de agua guiada por el sonido?

-Sí

-Un poco de ciencia ficción. ¿Una planta puede detectar a un asesino, como sugería una película de detectives de hace años, y temblar de miedo cuando le ve?

-(Ríe) Recuerdo esa película y creo que era italiana. Pero no es verdad. Las plantas no tienen posibilidad de reconocer a las personas, ni tampoco a un asesino.

-¿Tienen sentimientos, sienten miedo, por ejemplo?

-Depende. Sentimientos en términos humano, no. Pero como forma de comportamientos de las plantas, en este caso sí. Por ejemplo, si ponemos plantas de la misma familia a crecer juntas vemos unos comportamientos diferentes que si no pertenecen a la misma familia. Pero si hablamos de sentimientos como miedo, antipatía, odio, en ese caso, no.

-¿Sienten dolor?

-Las plantas están diseñadas para ser comidas y el dolor es un mecanismo de defensa de los animales para huir del peligro. Las plantas no pueden moverse. No creo que sientan dolor, pero no hay evidencias en un sentido u otro.

-Dice que las plantas tienen nuestros cinco sentidos, más otros diez. Podemos entender el tacto, porque las tocamos y reaccionan, como las mimosas; o el oído, por medio de vibraciones, como ha explicado. ¿Pero y el olfato/gusto y la vista?

-Las plantas ven la luz y sus diferentes cualidades. Huyen de la luz azul, por ejemplo, porque representa la sombra, y prefieren la amarilla y roja, propia del sol.

-Habla de vida social de las plantas y cuidados de padres a hijos, ¿cómo es posible esto?

-La vida social de las plantas es muy activa. Como no pueden moverse, tienen que tejer unas relaciones sociales útiles con las plantas vecinas. Hablamos de colaboración o avisos de amenazas. Por ejemplo, hablando de los hijos, se ha visto que les proporcionan cuidados muy largos en el tiempo. Si imaginamos una semilla que cae en un bosque, que puede ser un lugar muy oscuro, antes de que pueda crecer y llegar a la luz del sol para hacer la fotosíntesis. Puede pasar un periodo de 10 a 20 años, en los que la planta necesita cuidados, porque no tiene autonomía, y esos cuidados se los proporcionan las plantas de su mismo clan que están cercanas, a través de las raíces, hasta que pueda hacerlo por sí misma.

-¿Si he entendido bien, otros miembros de su clan, alimentan a las plantas jóvenes?

-Sí. Les pasan savia. Hay un ejemplo muy bonito. Hace algunos años en un bosque Canadá se protegió el sistema radical de un abeto, pero la planta no podía alcanzar el agua y los nutrientes y se creía que iba a morir en poco tiempo. Sin embargo, vivió cerca de 5 años, y eso fue por los nutrientes que le pasaban las plantas que tenía alrededor. Y esto es algo excepcional que es muy difícil encontrar en el mundo animal.

Fuente: Pilar Quejada de ABC