¿Por qué cuando ves cortar un árbol sientes desgarrarte por dentro?
https://conscienciarborea.com/wp-content/uploads/2017/07/cortando-arbol-1024x413.png 1024 413 Consciencia Arbórea Consciencia Arbórea https://conscienciarborea.com/wp-content/uploads/2017/07/cortando-arbol-1024x413.png¿Por qué cuando ves cortar un árbol sientes desgarrarte por dentro?
Por Xavi Callejo – www.conscienciarborea.com
A muchas personas nos ocurre algo parecido. Cuando vemos cortar un árbol, o cuando descubrimos que lo han cortado, nos estremecemos. Sentimos que algo dentro de nosotros se desgarra, como si nos cortaran a nosotros mismos. Tenemos la impresión de que se ha cometido un crimen. En el lugar de los hechos queda un vacío físico y, con él, una fuerte sensación de desolación, de alarma y de haber presenciado un atentado contra la vida. Por eso puede aparecer el llanto, o un desconcierto que dura minutos u horas. Además, nos invade un profundo sentimiento de impotencia y de injusticia. Es una reacción normal, porque somos personas sensibles y, probablemente, sensitivas.
Los vínculos que creamos con los árboles
Establecemos vínculos con los árboles de nuestro entorno, a veces de forma inconsciente y otras de manera consciente. Pueden ser los de nuestro jardín, los de un parque o los de un lugar que frecuentamos. Son árboles que no nos dejan indiferentes, a los que nos hemos acercado o cuya simple observación nos alegra el día. Por tanto, conviene saber que todo aquello que emitimos hacia ellos lo reciben. Los árboles registran lo que ocurre a su alrededor y conocen nuestro amor y respeto por la naturaleza, así como nuestras apreciaciones y cumplidos. Son seres muy sensibles e inteligentes. Asimismo, irradian informaciones y contenidos que podemos llegar a percibir, sobre todo cuando hemos establecido ese vínculo.
Los árboles cortados recuerdan cadáveres de una batalla
La señal de alarma de un árbol que van a cortar
Ocurre lo siguiente: cuando van a cortar a estos amigos, o ya los están cortando, recibimos su «señal de alarma». Su frecuencia se irradia y viaja a través del cuerpo mental de la Tierra, la Noosfera. Según Pierre Teilhard de Chardin, «la Noosfera es el lugar donde ocurren todos los fenómenos del pensamiento y la inteligencia». Sin embargo, esa señal es más intensa de lo que parece. Es la de un ser vivo que sufre, pero además expresa algo más grande: toda la inteligencia arbórea clama por la pérdida que supone para la vida en su conjunto. Un atentado contra un árbol es un atentado contra la vida y la evolución en el planeta. Los árboles son conscientes de ello, ya que, si desaparecen, difícilmente podrá darse la vida vegetal, animal y humana tal como la conocemos. Así, en esa experiencia recibimos toda esa carga, aunque no seamos conscientes de ello. Nuestro sentido común advierte de que esa acción no debería tener lugar. Por eso nuestro cuerpo y nuestro sentir reaccionan de forma instintiva y abrupta.
Las memorias de pérdida que despierta cortar un árbol
Pero aún hay más: están las memorias que guarda nuestro inconsciente y que viven en el cuerpo. Cuando vemos cortar un árbol, se activan automáticamente las memorias de nuestras pérdidas. Por un lado, están las pérdidas a nivel personal: nuestros duelos, nuestro abandono o las huellas de experiencias tempranas que nos alejaron de nuestra libertad y de nuestro Ser. El dolor guardado que aún no fue expresado puede reaparecer ante la tala de los árboles. Por otro lado, están las pérdidas a nivel global, es decir, la pérdida del vínculo entre el ser humano y la Madre Naturaleza. Se trata de una memoria ancestral que nos conecta con el infortunio de nuestros antepasados lejanos. Aquella pérdida no fue deseada, sino forzada.
El culto a los árboles y su persecución
El culto a los árboles fue una práctica de gran importancia en el mundo íbero y celtíbero. Estuvo extendido sobre todo por los Pirineos y las zonas más boscosas de la península. Así lo explica el historiador, antropólogo y folclorista Julio Caro Baroja en el capítulo «Culto a los árboles y mitos y divinidades arbóreas» de su libro Ritos y mitos equívocos. Existen numerosas pruebas de la sacralidad de nuestros bosques.
En el siglo IV, el cristianismo se instauró como religión oficial del Imperio Romano. Proclamó la existencia de un dios único revelado por la Biblia y tachó de idolatría y paganismo la adoración de los seres divinizados de la naturaleza. Con ello comenzó la persecución de las antiguas creencias y tradiciones, en esencia animistas, con la intención de erradicarlas. La destrucción y profanación de los lugares y bosques sagrados fueron procedimientos habituales para imponer la nueva religión. Por ejemplo, en el Concilio de Toledo del año 661 se anunció la persecución y el castigo de «los adoradores de los ídolos, los que veneran piedras, encienden antorchas y dan culto a árboles y fuentes».
San Bonifacio cortando el roble sagrado de los druidas (Cristiandad y Civilización)
En Europa central, Carlomagno, fundador del Imperio Franco, sometió a los pueblos sajones y mandó talar su roble sagrado. Con métodos parecidos actuó el evangelizador San Bonifacio. Con los siglos, miles de personas fueron quemadas en la hoguera por no renunciar a sus tradiciones o por poseer conocimientos sobre las plantas y sus usos. Estos episodios trágicos marcaron, pues, el inicio de la pérdida del vínculo ancestral de nuestras sociedades con la naturaleza. Hoy ese vínculo roto aún nos pesa y nos daña. Es, en gran medida, parte de nuestra desconexión o desarraigo.
Promover la desconexión de nuestro vínculo con la naturaleza sigue en vigor actualmente (fotograma de la película Avatar)
Qué hacer con este dolor
En resumen: cuando vemos cortar un árbol percibimos ese dolor y el atentado contra la vida global. Entonces nos ponemos en alerta, nos indignamos y nos afligimos. De forma involuntaria, nos llenamos del dolor del «recuerdo» de las pérdidas que sigue albergando nuestro cuerpo como individuos, como sociedad y como especie.
Mi consejo es que, ante estas acciones, no juzgues a las personas que las ejecutan, ni a sus jefes, ni a los políticos que las permiten. Más bien, aprovecha esta oportunidad para sanar esas huellas y tomar consciencia de tu potencial para re-vincularte con la Madre Naturaleza. De este modo serás una gran herramienta para concienciar y proteger a nuestros hermanos los árboles.
Sensaciones y sentimientos contradictorios, difíciles de describir ante semejantes atentados













