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Muere una secuoya milenaria

Adiós a un símbolo californiano

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Adiós a un símbolo californiano

Las intensas lluvias que azotan California desde este fin de semana se llevan por delante una secuoya convertida en túnel hace más de un siglo

Imagen:’La Cabaña del Pionero’, tras ser derribado por las fuertes tormentas en California. RICH PEDRONCELLI (AP) / EPV

Una nube se cierne sobre California en esta transición de poder en la Casa Blanca. Una nube enorme, que ha dejado lluvias récord en el norte y cuyo efecto más visible es la desaparición de un icono de los parques californianos, una secuoya que era un clásico de las fotos familiares. El árbol, conocido como La Cabaña del Pionero y situado en el Parque Estatal de Calaveras, al norte del Parque Nacional de Yosemite, fue derribado el pasado domingo por la tormenta que está empapando California.

El árbol tenía 2.000 años de antigüedad y un diámetro en su base de más de 10 metros. Lo que le hacía especial era el túnel excavado en su base por el que se podía pasar andando o incluso conduciendo antiguamente. Hay varias secuoyas así a lo largo de los parques de la sierra, como atractivo turístico. Esta fue perforada hace 130 años y llevaba tiempo muerta. Miles de personas tienen fotos de recuerdo debajo del árbol, hasta el punto de que la peregrina noticia de su derrumbe (“Un árbol grande cae en el bosque”, tituló el Los Angeles Times), ha emocionado a los californianos.

Nadie más se hará esa foto. El árbol tenía nombres grabados de hace un siglo, de la época en que el naturalista John Muir descubrió esos bosques. Sus restos se quedarán donde han caído, informaron los responsables del parque a la prensa local. Solo hay que buscar una forma de desviar el camino que pasaba por debajo.

El árbol, antes de ser tumbado por la tormenta.El árbol, antes de ser tumbado por la tormenta. MICHAEL BROWN AP
 La pérdida de La Cabaña del Pionero ha sido la consecuencia más pintoresca de un sistema de tormentas que los científicos no habían visto en una década en California. El fenómeno, conocido como el Pineapple Express, un río atmosférico de aire húmedo que viene de Hawái y que ha dejado lluvias no vistas en años en el norte del Estado. Incluso ha hecho saltar las alarmas en el sur de Nevada, una zona desértica donde la lluvia más ligera puede provocar deslaves y cortes de carreteras. El gobernador Brian Sandoval declaró el estado de emergencia en Nevada.

Desde el sábado llueve sin cesar en el norte del Estado y con paradas, pero también de una manera extraordinaria, en Los Ángeles. En cualquier otro lugar templado son días de invierno normales. En California, ha sido en parte la ausencia de este fenómeno lo que ha provocado que el Estado afrontara su quinto año consecutivo de sequía. Aún es pronto para valorar la aportación de estas tormentas, pero los primeros datos permiten ser optimistas.

El lunes, las autoridades tuvieron que abrir las compuertas en el lago Folsom y en el río Sacramento para liberar agua. El río Merced llegó a su límite de caudal el domingo. Lo más importante es que se espera nieve por encima de la cota de 1.800 metros. La falta de reserva de nieve era la mayor preocupación de las autoridades del Estado durante la sequía, ya que son las montañas las que alimentan el sistema de trasvases que hace posible el suministro a San Francisco y Los Ángeles. Hace dos años, el gobernador se hizo una foto en un campo pelado donde debería haber nieve. Esa poderosa imagen contribuyó a tomar conciencia de la sequía y le permitió aprobar las primeras restricciones de agua obligatorias de la historia de California.

Fuente: PABLO XIMÉNEZ DE SANDOVAL , El País

Enarbolar grandes árboles para la vida

«EnArbolar, Grandes Árboles para la vida»

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Las Palmas de Gran Canaria acoge la exposición itinerante “EnArbolar, Grandes Árboles para la Vida”

El Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria mantendrá hasta finales de mayo la exposición “EnArbolar, Grandes Árboles para la Vida” de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente. febrero 2016.

Se trata de una muestra de ciencia, cultura y medio ambiente dedicada al patrimonio arbóreo español. En ella se resalta el valor de los árboles monumentales de Canarias como un importante recurso natural, ecoturístico y educativo aún por desarrollar.

La exhibición ha recorrido en los últimos dos años 19 capitales españolas y recibidocerca de 50.000 visitas.

EnArbolar: Grandes Árboles para la Vida (BIGTREES4LIFE) es una muestra de ciencia, cultura, medio ambiente y arte dedicada al patrimonio arbóreo español. La exposición permite realizar un viaje virtual por los árboles y bosques maduros más destacados de Canarias a través de diferentes paneles y audiovisuales. Una arboleda de módulos expositivos, donde no falta el sonido de las aves forestales, ayuda al espectador a reconocer y apreciar la importancia de este patrimonio natural como refugio de flora y fauna en peligro.

EnArbolar cuenta con la participación del dibujante Paco Roca, Premio Nacional de Cómic 2008 y con la colaboración de premiados fotógrafos de naturaleza como Jorge Sierra, Juan Carlos Muñoz, José Díaz y Jonathan Díaz Marbá. Además, la muestra está enriquecida con la obra del acuarelista Fernando Fueyo. En la serie “El sueño de los árboles” el famoso artista presenta una galería de los grandes árboles monumentales españoles a los que ha retratado “in situ” a lo largo de un año de viaje y trabajo.

La muestra podrá visitarse en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología hasta el próximo 30 de mayo, en horario de martes a domingo de 10:00h a 20:00h.

Árboles que son monumentos naturales

“EnArbolar, Grandes Árboles para la Vida” (BIGTREES4LIFE) es un proyecto LIFE+ de información y comunicación de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, cofinanciado por la Unión Europea y el Departamento de Árboles Monumentales de IMELSA de la Diputación de Valencia, que persigue mejorar la conservación de este tipo de árboles singulares y los bosques maduros de la Red Natura 2000.

Una red europea de espacios naturales de alto valor ecológico que en Canarias protege 532.387 hectáreas, un 46,8 % de la superficie terrestre regional.  Árboles como los pinos centenarios de Gáldar, el Patriarca del Teide, el Garoé de El Hierro o la laurisilva de Garajonay forman parte de este selecto patrimonio forestal canario.

El objetivo final de BIGTREES4LIFE es elevar el grado de concienciación de la sociedad con respecto a la importancia de este tipo de árboles y bosques maduros como reductos de biodiversidad, testigos del cambio climático, generadores de paisaje, dinamizadores de las economías rurales y herramientas de educación medioambiental.
Fuente: Fundación Félix Rodríguez de la Fuente

Las diminutas flores blancas de Udumbara se suspenden sobre los delicados tallos

Flor que florece cada 3.000 años aparece en todo el mundo

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Flor que florece cada 3.000 años aparece en todo el mundo

Las diminutas flores blancas de Udumbara se suspenden sobre los delicados tallos los cuales son más finos que un cabello humano . Foto: Edward Dai/La Gran Época
La flor udumbara se dice en una leyenda budista, que florece solo una vez cada 3.000 años, la última vez fue antes del nacimiento de Buda. Vista otra vez a través del mundo en los últimos 20 años o más, algunos dicen que puede pregonar la venida de un gran sabio o ser iluminado.

Esta muy pequeña y fragante flor se despliega sobre un delgado tallo y es sorprendentemente resistente. Gente que encontró la Udumbara en años recientes reportó tenerla por largos periodos de tiempo sin pudrirse ni marchitarse, e incluso la han visto levantarse después de haber sido aplastada.

Fue vista por primera vez en una estatua de Buda en un templo de Corea del Sur en 1997. En 2010, un medio dirigido por el régimen chino sorpresivamente reportó avistamientos de la flor, llamándolo celestial. Esto nos sorprende porque el régimen es oficialmente ateo y no sugeriría que un gobernante espiritual llegaría a la Tierra. Todos los artículos fueron removidos de los medios del Estado después de ser publicados, pero no antes de difundirse a través de las redes chinas de Internet.

Flores de udumbara sobre una aguja de pino, fotografiadas por un microscopio Foto: Dr. Li, de Malasia.

Flores de udumbara sobre una aguja de pino, fotografiadas por un microscopio Foto: Dr. Li, de Malasia.

Desde entonces, el régimen ha dicho que la udumbara es un huevo de insecto, el huevo de una crisopa verde. Aunque los huevos de  crisopa y la udumbara son similares en apariencia, los huevos se han visto marchitarse y morir poco después de la eclosión, mientras que las flores son fragantes y perdurables. Udumbara es una palabra de la antigua lengua de la India, Sánscrito, significa “una flor auspiciosa del Cielo”.

De acuerdo con una leyenda budista, su aparición pregona la llegada del Santo Rey que Gira la Rueda, rectificando el Fa (Ley celestial) en el mundo. Se dice que este Rey acepta a cualquiera de cualquier afiliación religiosa, ofreciendo salvación para todos a través de la compasión.

El Volumen 8 de las escrituras budistas “Profecías Huilin e Interpretación” establece que: “La flor de Udumbara es el producto de un fenómeno propicio y sobrenatural; es una flor celestial y no existe en el mundo mundano. Si un Rulai (título de un ser iluminado) o el Rey de la Rueda Dorada aparece en el mundo humano, esta flor aparecerá debido a su grandiosa virtud y bendiciones”.

Flores de udumbara crecen en hojas de una planta. Foto: La Gran Época

Flores de udumbara crecen en hojas de una planta. Foto: La Gran Época

Fuente: La Gran Época

La Cultura Hebrea y los Árboles

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La Cultura Hebrea y los Árboles

Por Francesc Sanchez

Si hoy observamos el territorio palestino, podemos ver un paisaje árido y desértico, donde parecería que la presencia vegetal no habría sido nunca numerosa. Pero estaríamos sumamente equivocados. En tiempos pasados, según relatan diversas crónicas, el territorio conocido como Canaán o Palestina disponía de una masa forestal y vegetal muy rica y abundante. De hecho, el mismo libro bíblico del Éxodo nos explica que Yahvéh había prometido al pueblo hebreo vivir en un país de una enorme riqueza agraria, “donde rezuma leche y miel”, es decir, una especie de Edén o Paraíso terrenal.

Último ejemplar del Encinar de Mamré

Último ejemplar del Encinar de Mamré

El perpetuo estado de guerra que ha vivido la región del Próximo Oriente, la sobreexplotación humana y diversas catástrofes naturales han configurado finalmente el actual paisaje. Pero la convivencia durante siglos del pueblo hebreo al país cuando aún poseía mucha riqueza forestal impregnó también algunos detalles de sus creencias, ni que fuese metafóricamente.

Es importante señalar que cuando los hebreos llegaron a la “Tierra Prometida” alrededor del siglo XIII aC (según nos explica la misma Biblia) ya existían diversos pueblos que habitaban el territorio, llamados genéricamente los “cananeos”, y que poseían una serie de creencias religiosas basadas en las fuerzas de la naturaleza y también en los árboles.

Estos cultos naturalistas fueron detestados por los israelitas, y este rechazo hacia los “bosques sagrados” fue transmitido posteriormente a la religión cristiana, aunque no pudieron evitar que algunos árboles adquiriesen una importancia primordial en algunos pasajes de la historia hebrea, remarcados con una intencionalidad religiosa evidente, salvadora, justiciera o moralizadora.

Según nos explica el libro primero de la Biblia, el Génesis, la conocida Arca de Noé, con que este patriarca y su familia se salvaron del Diluvio Universal, estaba construida con madera de árbol de gófer, por sus características de una alta concentración de resina, y que los estudiosos han querido identificar con los cipreses, muy abundantes en aquella zona del Próximo Oriente y muy bien valorados en la construcción de embarcaciones por su resistencia al agua. En este caso, el gófer era una herramienta de salvación de la humanidad respecte del cataclismo provocado por Yahvéh por sus pecados. mamre

Bajo las Encinas de Mambré, según nos explica també el libro bíblico del Génesis, Abraham recibió la visita de tres extraños viajeros que recibieron hospitalidad del mismo Abraham (según alguna tradición uno de ellos era el mismo Yahvéh) y le anunciaron el futuro embarazo de su mujer Sara, a pesar de que tenía casi cien años.

Igualmente, bajo las mismas encinas, el patriarca Abraham pidió a Yahvéh que salvase a los justos que pudiesen residir en las pecadoras ciudades de Sodoma y Gomorra, entre ellos su propio sobrino Lot, de la ira divina que quería destruir ambas ciudades por los grandes pecados que habían cometido. La encina se convirtió en un punto de contacto y de comunicación con la divinidad.

Durante el periplo del éxodo descrito en la Biblia en el libro del mismo nombre, el pueblo hebreo constituyó los dogmas y los rituales de su fe, y según las mismas órdenes divinas, fabricaron una serie de objetos rituales sagrados. La misma Arca de la Alianza, quizás el objeto más importante, estaba fabricada con madera de acacia, y las varas que servían para transportarla (debido a que ningún hombre podía tocarla) también eran de la misma madera.

Pero no fue el único elemento religioso hebreo que utilizó las maderas de acacia, sino que siguiendo las directrices mandadas por Yahvéh también fueron usadas para las mesas, las columnas y los capiteles del Tabernáculo (una especie de santuario móvil utilizado durante la travesía por el desierto), el Altar del Incienso, la Mesa de los Panes de la Proposición y el Altar del Holocausto.

Todas las maderas estaban recubiertas de oro, plata o bronce, exceptuando la madera usada en las sesenta columnas del atrio del Tabernáculo. Se supone que la elección de la madera de acacia como elemento básico, debía estar relacionada con algún tipo de valoración positiva divina hacia este árbol, que otras especies no tenían para la consciencia del pueblo hebreo.

La Menorah (el candelabro de siete brazos) que simbolizaba el Espíritu divino, sólo se podía mantener encendido con aceite de oliva, en un estado de pureza total. Los olivos están muy presentes en todo el territorio del Próximo Oriente y su producción muy bien valorada tradicionalmente, tanto para el consumo humano como por la relación con los cultos y los rituales.

Más adelante, el libro de los Jueces nos explica como la profetisa Débora realizaba sus adivinaciones, amparada por el don que Yahvéh le había otorgado de la profecía, bajo una palmera al territorio de Efraím (una de les tribus de Israel).

En el Segundo Libro de Samuel, Absalom, hijo del rey David, se sublevó contra su padre y en el fragor de una batalla, al ser derrotado, durante la huida, sus cabellos quedaron enganchados en las ramas de una encina, y quedó prisionero hasta que fue rematado por unos soldados enemigos. En este caso, la encina interviene como un elemento que pretende ayudar a Yahvéh a impartir justicia contra el hijo rebelde, enemigo de su propio padre

Encina de Mamré en la actualidad

Encina de Mamré en la actualidad

En el Primer Libro de los Reyes, se nos describe la construcción del Templo de Jerusalén por parte del rey Salomón, alrededor del año 1000 aC, donde también fueron utilizados determinados árboles, según les directrices divinas. La madera del ciprés fue usada para el suelo, la de olivo para las puertas y la de cedro para las paredes. Actualmente no conocemos el significado de la elección de estas maderas en especial, pero nadie puede dudar que dicha elección debía obedecer a alguna mena de significación religiosa.

Dentro del Nuevo Testamento, Jesús el Nazareno utilizó en múltiples ocasiones ejemplos relacionados con el mundo vegetal y la agricultura, en las conocidas parábolas, síntoma de la gran conexión que había en el pueblo hebreo hacia la naturaleza y todos sus elementos (incluidos los árboles). Pensemos en la parábola de las espigas del trigo y la cizaña, o la maldición que Jesús lanzó contra la higuera estéril porque no daba frutos (como aquellos que no tienen fe).

De hecho, su misma muerte colgado y clavado en un madero vertical (quizás la simbología de un árbol, donde el “estipe”, la parte vertical de la cruz asemejaría con el tronco de un árbol y el “patibulum”, la parte horizontal las ramas del mismo), con una resurrección por la Pascua (primavera) cuando toda la vida vegetal vuelve a renacer.

Una cultura que rechazaba el culto a les fuerzas de la naturaleza y a los árboles, pero que tampoco no podía prescindir. Y que había otorgado a determinados árboles un significado místico y casi divino.

La Tierra es más verde que hace 33 años

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La Tierra es más verde que hace 33 años

Desde 1982, la Tierra se ha enverdecido en unos 36 millones de km2, una superficie parecida a dos veces los EE UU. Un equipo internacional con participación española ha captado el aumento de la superficie foliar terrestre a partir de imágenes de satélites, y revela que el enverdecimiento es resultado del efecto fertilizante que ejerce el dióxido de carbono atmosférico sobre las plantas. Sin embargo, los científicos aseguran que esto no significa que el aumento de CO2 sea positivo para el clima.

La Tierra es ahora más verde que hace tres décadas. Esta es la principal conclusión de un estudio internacional, publicado en Nature Climate Change, que ha detectado un ascenso significativo de la cantidad de biomasa verde –las hojas–, en el 40% de las regiones del planeta desde 1982 a 2015, mientras que solo en un 4% se ha apreciado una pérdida significativa de vegetación.

«Con este estudio, hemos podido atribuir el enverdecimiento del planeta al aumento de los niveles de CO2atmosféricos provocado por el consumo de combustibles fósiles», asegura Josep Peñuelas, coautor del trabajo e investigador del CSIC en el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF).

CREAF |  | 26 abril 2016 15:13

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Cambio de la superficie foliar en porcentaje, de 1982 a 2015. Cuanto más verde, más ha aumentado el número de hojas; cuanto más lila, más ha disminuido el número de hojas. / Ranga B. Myneni, Universidad de Boston).

Al haber más dióxido de carbono, las plantas han podido generar más hojas capturándolo de la atmósfera, durante la fotosíntesis. Gracias a ello, el incremento de la concentración de este gas de efecto invernadero se ha visto frenado.

Al haber más dióxido de carbono, las plantas han podido generar más hojas capturándolo de la atmósfera, durante la fotosíntesis

Esta gran adición de verde «puede tener la capacidad de cambiar los ciclos del agua y del carbono a nivel global», añade Peñuelas. Otros estudios ya habían detectado que las plantas eran capaces de almacenar cada vez más carbono desde 1980, lo que concuerda totalmente con la idea de enverdecimiento planetario que defiende esta investigación.

Las emisiones de CO2 siguen siendo un problema

Sin embargo, esto no significa que el aumento de CO2 atmosférico sea positivo para el clima. A pesar de esta mayor cantidad de hojas, «el cambio climático, el aumento de la temperatura global, el incremento del nivel del mar, el deshielo o las tormentas tropicales cada vez más potentes son un hecho», asevera el investigador.

Además, «el efecto fertilizante del dióxido de carbono cada vez es menor a medida que las plantas van aclimatándose a este aumento o echan de menos otros recursos necesarios para su crecimiento como el agua o los nutrientes, sobre todo el fósforo».

Esta fertilización por parte del CO2 es el principal motivo (en un 70%) por el que la Tierra se está enverdeciendo. Pero el estudio, además, identifica el cambio climático (en un 8%), el nitrógeno atmosférico (en un 9%) y los cambios de usos del suelo (en un 4%) como otras razones de peso que habrá que seguir para ver cómo evoluciona la vegetación a nivel planetario.

Fuente: Agencia Sinc, la Ciencia es Noticia

Iciar Bollaín rueda el drama del expolio de los olivos milenarios

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Iciar Bollaín rueda el drama del expolio de los olivos milenarios

Fuente: Rafa Ruiz, El Asombrario & Co. Fotos: Jose Haro

Fotograma de la película ‘El Olivo’, de Iciar Bollain. Foto: José Haro.

Fotograma de la película ‘El Olivo’, de Iciar Bollain. Foto: José Haro.

No estamos acostumbrados a que una película española de ficción se acerque a un tema medioambiental. Iciar Bollaín lo ha hecho, de la mano de su compañero y guionista de cabecera, Paul Laverty, con calidad y emoción. En mayo se estrenará ‘El Olivo’, que recoge el drama que sufren muchos olivos abandonados en El Maestrazgo por el afán de rentabilidad cortoplacista, por escasa sensibilidad, por especulación, por desidia. Hemos hablado con la directora y también con la gente de Apadrina un Olivo, que están plantando lucha para que estos árboles sean el acicate de un renacimiento rural.

“Es que este árbol no es nuestro. No nos pertenece. Es de la historia, de la vida, de la tierra, de nuestros abuelos y bisabuelos y tatarabuelos. No es nuestro”. Es una de las escenas y de las frases más impactantes de la película. Es el alegato que hace un agricultor frente a sus hijos, que quieren vender un olivo milenario para obtener un dinero que les viene muy bien, para tapar agujeros de sus maltrechas economías. Pero el hombre de campo de toda la vida -interpretado por Manuel Cucala, un agricultor de verdad, retirado, de 74 años, no un actor; elegido tras un concienzudo casting entre la gente de la comarca- les responde que pronto se habrán gastado el dinero y se habrán quedado sin nada, sin el dinero y sin ese árbol que es su vida, con el que comparte la savia y la sabiduría de la tierra.

Es la visión y los ritmos de la naturaleza frente a la urgencia de la ambición humana. Y eso está muy bien contado en El Olivo, porque frente a las laderas apacibles de olivos, Bollaín ha retratado ese otro paisaje de la burbuja inmobiliaria, las prisas y la corrupción -que además de corrupta es hortera- de la franja española mediterránea, simbolizada en esa mansión con piscina vacía ornamentada con una réplica de la Estatua de la Libertad.

La película es muy española, pues tiene mucho del paisaje bueno y malo de ese trozo del país, pero también porque retrata a unos seres quijotescos en un viaje casi a ninguna parte en medio de un mundo cuyos resortes de dura rentabilidad ni manejan ni entienden bien. “A veces te tienes que lanzar de cabeza, y la gente te ayuda por el camino”, dice la protagonista, Alma, interpretada por una impresionante Anna Castillo, y que ya nos engatusó con su desparpajo en la exitosa obra de teatro musical La Llamada.

“Sí, estoy contenta con el resultado, porque creo que la película refleja bien lo que queríamos contar, que no siempre se consigue”, me cuenta la directora durante una comida tras un pase previo de El Olivo a los miembros de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) www.apiaweb.org. “Y creo que va a comunicar bien con diferentes generaciones y con la gente joven”. Buena parte de esa conexión tendrá que ver con quien ha escrito la historia, Paul Laverty, el escocés que es también guionista de Ken Loach, y agradecérsela a la actriz protagonista, Anna Castillo, prácticamente nueva en cine, pero inmensa en su descarada naturalidad (¿Goya a actriz revelación?), y que da vida a una chica que ha encontrado sus señas de identidad en su abuelo y en un árbol que parece que tiene la expresión de un monstruo bueno (también hubo un concienzudocasting de olivos durante una semana; se seleccionaron varias decenas, y la directora fue quien eligió al protagonista vegetal; el que aparece en Alemania por supuesto no es natural, sino de fibra de vidrio reproduciendo a tamaño casi natural el original). Son el abuelo y la tierra los que la abrazan y dan calor. Como dice Bollaín: “Abuelo y olivo son lo mismo. El olivo es su raíz, su infancia, su tierra”. Y no quiere que se lo arranquen. “Lucha frente a esa pérdida, porque es luchar frente a la falta de valores. Y la crisis tiene desde luego una dimensión económica dramática, pero también una parte de que nos arrancan valores y señas de identidad”. El abuelo y el olivo representan lo que se pierde en un mundo de prisas y especulación que construye piscinas absurdas con estatuas de la Libertad; y la protagonista no deja de ser una radical (radical de querer tener raíces).

Fotograma de la película 'El Olivo' de Iciar Bollaín. Foto: José Haro.

Los tres protagonistas de la película ‘El Olivo’. Foto: José Haro.

Un olivo arrancado de su tierra para malvivir entre cristales, para decorar un edificio de oficinas en Alemania. La película tiene estructura de cuento: el abuelo, la nieta y el árbol. Pero es que desgraciadamente es la suerte que han corrido muchos de los mejores ejemplares: ser arrancados para decorar jardines particulares o de empresas en España, Europa o incluso China.

El dinero frente a las raíces

Ahora afortunadamente ya se están tomando medidas de protección, como en la Comunidad Valenciana. Y de sensibilización, como el proyecto Apadrina Un Olivo. “Es que este árbol no es nuestro. No nos pertenece. Es de la historia, de la vida, de la tierra”.

Ésa es también la frase de la película que se le ha quedado grabada a José Alfredo Martín, co-fundador de Apadrina Un Olivo, proyecto con epicentro en el pueblo turolense de Oliete; llevan dos años dando visibilidad al abandono de los olivares de la comarca. “Desde luego que la película de Iciar nos va a ayudar a dar más proyección a nuestro empeño. La película te toca, y eso por supuesto que ayuda a concienciar sobre el problema”.

José lo explica bien: parten de Oliete y de los olivos para ir más allá. También con un punto quijotesco, como los protagonistas de la película: “Es una iniciativa para transformar el abandono de las áreas rurales”. Para darle la vuelta a ese proceso que tratan de que veamos como irremediable, y no lo es, de éxodo rural. “Fíjate, Oliete era una población con 2.400 habitantes, y ahora tiene sólo 480. Se cultivaban 378 hectáreas de olivar, y ahora sólo 56. Calculamos que eso supone que hay unos 100.000 olivos abandonados. Y es el destino que le esperan a muchos núcleos rurales en España; porque hay 3.600 municipios con menos de 500 habitantes”.

Fotograma de la película 'El Olivo' de Iciar Bollaín. Foto: José Haro.

Abuelo y nieta en una de las entrañables escenas de ‘El Olivo’. Foto: José Haro.

Por eso él -que trabajaba como auditor financiero, algo que le aburría bastante-, su hermano y dos amigos, uno de ellos de Oliete, que se conocieron en una Campus Party en Londres (como en la película también se alía lo más pegado a la tierra con lo más moderno, con las nuevas tecnologías, en un link intergeneracional que merece la pena destacar, por lo que tiene también de estructura circular, últimamente tan de moda), idearon este plan para devolver energía a los pueblos. “Y se nos ocurrió proponer algo diferente para salvar el pueblo y salvar estos árboles: ofrecerles una experiencia actual, en línea con lo que hoy se lleva: Apadrinar un olivo”. Por 50 euros al año, incluye, aparte de la satisfacción de contribuir a preservar medioambiente y pueblos, una app para móvil en el que puedes seguir los cuidados, aspecto y evolución del olivo que has elegido, excursión al pueblo (con lo que eso supone de revitalización del turismo rural en la zona) y, ahora, para ir afianzando ese vínculo árbol/humano, el regalo de 2 litros de aceite -“social, solidario, ecológico y sostenible”- procedente de los olivos incluidos en el proyecto. La iniciativa cuenta con 800 padrinos y madrinas y 2.000 olivos recuperados mediante acuerdos de custodia del territorio, y en ella hay ya 22 personas involucradas, un acuerdo con ATADI (Agrupación Turolense de Asociaciones de Personas con Discapacidad Intelectual), la implicación del Gobierno de Aragón y el apoyo económico de Fundación Telefónica y Hojiblanca. El siguiente paso será extenderse a los pueblos vecinos de Ariño y Alacón, abrir a finales de este año una almazara propia para comercializar su propio aceite bajo una marca de Consumo Responsable, y seguir recuperando olivos, creando puestos de trabajo en el medio rural y revitalizando pueblos que languidecen.

La película El Olivo y el proyecto Apadrina Un Olivo coinciden en algo fundamental: Soñar con un ideal. Perseguir lo que puede parecer una utopía dentro de este rígido orden neoliberal mundial.

Además, todos podemos poner nuestra ramita de olivo, ya que en change.org está en marcha una campaña para pedir al Parlamento Europeo alguna acción para acabar con el expolio de los viejos olivos y otros árboles centenarios, puesta en marcha desde la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y César-Javier Palacios, y que cuenta ya con casi 150.000 firmas.

Fuente: Rafa Ruiz, El Asombrario & Co. Fotos: Jose Haro

Bután celebró el nacimiento del nuevo príncipe plantando 108,000 árboles

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Bután celebró el nacimiento del nuevo príncipe plantando 108,000 árboles

Plantada de Árboles 0

Fuente: Cristina Bazán – La Gran Época

Decenas de miles de ciudadanos plantaron 108,000 árboles en Bután el pasado 6 de marzo, para celebrar el nacimiento del nuevo príncipe que fue anunciado por los padres del heredero al trono, su majestad el Rey Jigme Khesar Namgyel Wangchuck y la reina Jetsun Pema, el 5 de febrero de 2016.

Esta celebración estuvo llena de símbolos budistas, ya que en esta vía de cultivación los árboles tienen un significado muy especial. Recordemos que el Buda alcanzó la iluminación bajo la Higuera Sagrada.

De acuerdo con el Budismo “un árbol es el proveedor y sustentador de todas las formas de vida, simboliza la longevidad, la salud, la belleza e incluso la compasión”, dijo Tenzin Lekphell, coordinador de la iniciativa llamada Trendel en el idioma local, según informan reportes de TheDiplomat.com. Además, cada árbol fue sellado con una oración y un deseo de la persona que lo plantó, para Su Alteza Real el Príncipe de Bután; “de modo que al igual que el árbol generoso, el Príncipe también crezca sano, fuerte, sabio y compasivo”, agregó Lekphell.

Plantada de árboles

Dasho Karma Raydi, uno de los voluntarios para el cuidado de los árboles, dijo: “ahora estamos nutriendo las plantas como si estuviéramos nutriendo al pequeño Príncipe”, informó la BBC.

El número de árboles tampoco fue elegido al azar, ya que “108” es un número sagrado en el budismo porque se relaciona con la limpieza de las 108 impurezas que impiden a los seres alcanzar la iluminación, explicó Lekphell.

Cada uno de los 82,000 hogares del país plantaron un árbol y los otros 26,000 fueron plantados por 100,000 voluntarios entre los que se encontraban el primer ministro Tshering Tobgay, tres de sus ministros, e incluso el líder de la oposición.

Los árboles se plantaron en terrenos especiales ubicados en 14 distritos y el Ministerio de Turismo aprovechó la ocasión para inaugurar en la capital nacional de Thimphu el “Jardín de la felicidad”, que cubre un área de 48,400 yardas cuadradas, donde los turistas extranjeros también estaban invitados a plantar los “árboles de la felicidad”, con el ánimo de tener árboles que representen a todos los países del mundo “para poder tener más cerca a los pueblos del mundo”, dijo Damchoe Rinzin, un portavoz del Consejo de Turismo de Bután, como menciona The Diplomat.

El pequeño reino de Bhután es conocido como “El país de la felicidad” y mantiene un sistema de Monarquía Democrática con una política única en su género; llamada “Felicidad Nacional Bruta”, acuñada por el cuarto rey Singye, padre del rey titular, en 1972, cuando tenía tan sólo 16 años. Esta política equilibra el crecimiento económico con la conservación del medio ambiente y el bienestar de su gente, agrega este medio.

Asimismo, la constitución butanesa establece que al menos el 60% de la superficie del país debe permanecer siempre cubierta árboles, menciona el sitio web Muy Interesante.

Los butaneses son en su mayoría Budistas, ellos aman y respetan la pareja real, cuya celebración nupcial, en octubre de 2011, fue muy modesta y de bajo presupuesto, pero el pueblo festejó en grande iluminando el cielo con fuegos artificiales, de acuerdo con el sitio web The Diplomat.

La BBC menciona que esta no es la primera vez que Bután participa en una plantación épica de árboles. El país estableció en 2015 un récord mundial Guinness por plantar cerca de 50,000 árboles en una hora.

Fuente: Cristina Bazán – La Gran Época